TITULARES DEL FUTURO

Belén Viloria


La no vuelta a la normalidad

28/06/2020

El Fondo Monetario Internacional nos acaba de dar la gran noticia de una estimación de caída del PIB en España del 12,8%, la mayor de Europa, y el Banco de España una caída media del 20% en el segundo trimestre, acompañado de una tasa de paro del 20%.
En un periodo de gran emergencia sanitaria, en el que tanto se ansía la vuelta a la normalidad, o a lo que se ha llamado ‘nueva normalidad’, al tener además delante de nosotros una crisis económica en toda regla, con el inevitable ingrediente añadido de una crisis social profunda, y todo ello aderezado con unos rebrotes sanitarios, no me extraña que se quiera volver a la normalidad o aferrarse a ese nuevo concepto creado en estos días. 
Sin embargo, parece que se nos ha olvidado que sólo dos meses antes de empezar la pandemia, estábamos viendo a otros trabajadores y voluntarios exhaustos tratando de apagar incendios en California, Brasil o Australia, o viendo Venecia literalmente inundada. Se nos ha olvidado que estábamos inmersos en otro gran problema, que sigue ahí, aunque más a medio y largo plazo.
Lógicamente priorizando, y mientras controlamos los rebrotes esperando la ansiada vacuna, tenemos la grandísima oportunidad de hacer todo lo posible para NO volver a lo normal, vaya acompañado del adjetivo que sea, porque ese es precisamente parte del problema hoy.
Comparto con Mariana Mazzucato, profesora y directora del Instituto de Innovación y Valor Público en University College de Londres, que, tras la crisis financiera del 2008, no se solucionaron los problemas estructurales económicos, sino que se trató de salir adelante sobre las mismas bases de relación entre empresas, gobiernos y sociedad. 
Mariana plantea la necesidad de poner en marcha un capitalismo diferente, basado en la creación de un ecosistema de colaboración público-privado que asegure no sólo la creación de valor por un aumento de las inversiones, sino por un valor centrado en la gobernanza y gestión de los procesos. Un sistema de colaboración del tejido empresarial con modelos de creación de valor para todas las partes interesadas, no sólo los accionistas, con unos estados emprendedores dispuestos a ser facilitadores y cocreadores de valor, con unas organizaciones sociales profesionalizadas, y con una ciudadanía activa y exigente. 
Si no logramos este cambio, entraremos de nuevo en lo más profundo de las nuevas y consecutivas crisis que nos esperan en el camino a la gran crisis que sigue ahí, y para ello, más que nunca, necesitamos una manera totalmente diferente de pensar capaz de crear las bases de una recuperación sólida e inclusiva que nos proporcione un verdadero futuro.



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