Belén Viloria

TITULARES DEL FUTURO

Belén Viloria


Humanizar

30/12/2023

Apenas unas horas para terminar el 2023, un año que a pocas personas he oído decir que ha sido un muy buen año. Lo haya sido o no subjetivamente, la sensación de intensidad está en el ambiente de manera generalizada, y esa sensación está, sin tregua, desde el 2020, año en el que todo cambió para millones de personas.

El 2023 se ha caracterizado sin duda por un altísimo voltaje en la política nacional, municipal y autonómica con una palabra ganadora en nuestras conversaciones; amnistía. Y por algo más que altísimo voltaje internacional con la guerra de Ucrania que sigue día a día aunque ya no copa los titulares pero sí todavía la vida de tantísimas personas, junto a la guerra entre Hamás e Israel que no parece llegar tampoco a su fin. Por otro lado, seguimos viviendo movimientos migratorios imparables difícilmente gestionables que ponen a prueba las sociedades con estructuras y políticas indefinidas o poco flexibles. Los expertos en democracias ya están alertando de un cambio o evolución mundial del concepto de democracia y sin darnos cuenta la cuestión de nuestro futuro democrático es más urgente, compleja que nunca. Sólo en el próximo año, se espera que alrededor de 2 mil millones de personas de todos los rincones del mundo acudan a las urnas con unos resultados inciertos, algo que no ha ocurrido en décadas.

El cambio climático sigue siendo un tema clave de presente y futuro y está presente como escenario permanente y global habiéndose celebrado ni más ni menos que la COP número 28 y en Emiratos Árabes, algo que a priori no resultaba nada alentador, pero al menos se logró un nuevo reconocimiento de la necesidad de abandonar los combustibles fósiles y la necesidad de realizar "reducciones profundas, rápidas y sostenidas", así como compromisos de financiación para mitigar el impacto del cambio climático en las personas.

Un tema que estos años pasados había "desaparecido" de nuestras conversaciones pero que ha vuelto con toda la fuerza, y que hubiera sido el protagonista del año si no hubiera sido por los temas anteriores, es el desarrollo, evolución e impacto de la Inteligencia Artificial, y con una fórmula avanzada, la Inteligencia Artificial General (AGI) o Inteligencia Artificial Fuerte (IAF), la que iguala o excede la inteligencia humana promedio, es decir, la inteligencia autónoma que puede realizar con éxito cualquier tarea intelectual de cualquier ser humano y que podría equipararse con cualidades humanas como la conciencia, la sensibilidad, la sabiduría y el autoconocimiento, llegando a superarnos en todas las facetas. Para muchos suponen un riesgo existencial para la humanidad y por eso expertos y personalidades mundiales firmaron este año una carta abierta para solicitar pausar el desarrollo y entrenamiento de los modelos de Inteligencia Artificial para debatir sobre su seguridad y ética. Pero esta vez ha sido la UE la pionera al promover la primera ley integral sobre IA del mundo para garantizar las mejores condiciones de desarrollo y uso de esta tecnología.

Y el gran tema consecuencia de todos estos y muchos más, es que este año el suicidio, ya es la mayor causa de muerte entre los jóvenes de 16 a 24 años. La pérdida de atención, la soledad y el aislamiento consecuencia del exceso y mala utilización de la tecnología junto con la desesperanza que todos estos temas suman y siguen, nos han llevado a las cotas más que alarmantes en la salud mental de las generaciones más jóvenes.

Democracia, polarización, amnistía, guerra, migraciones, cambio climático, riesgos de la Inteligencia Artificial, suicidios …. son grandes temas en sí mismos, todos ellos han caracterizado este año y condicionan también nuestras relaciones y vidas en nuestra ciudad, en nuestros pueblos.

Ante este marco, al Nuevo Año le pido volver a humanizar todas nuestras acciones presentes y futuras, saber dedicar tiempo a las personas, recuperar la riqueza y aprendizaje del diálogo y las conversaciones, y que no se nos olvide lo vivido en estos años pasados donde aprendimos que cualquier persona puede ser vulnerable en cualquier momento. Sólo con esta perspectiva seremos capaces de afrontar los grandes y cada vez más numerosos desafíos que tenemos por delante y para los que necesitamos encontrar juntos las mejores soluciones para todos.