Un ataque de ira en chanclas y bañador

A. G. Mozo
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El juzgado archiva el triple crimen de La Rondilla tras confirmar la investigación que el autor fue el ya fallecido Aaziz El-Yazid. El móvil no se ha podido certificar pero se cree que Eva le iba a dejar, asesorada por 'Charly', el septuagenario

Retirada de uno de los cadáveres de la calle Linares. - Foto: Ical

Qué asesino planificaría un triple crimen sin un plan de fuga. Sin unos cuantos euros en el bolsillo, sin poner a buen recaudo el alijo de ansiolíticos que almacenaba en su piso, sin al menos calzarse unas zapatillas deportivas con las que tener alguna opción de victoria en una hipotética huida a la carrera con el primer policía que diera con él... Aaziz El-Yazid, el triple homicida del verano pasado en el barrio de La Rondilla, terminó con la vida de su mujer, su suegra y un amigo de la familia sin la más mínima premeditación, preso de un ataque de ira que le pilló en camiseta, chanclas y bañador.

Así lo certifica la investigación policial y la instrucción judicial de un expediente al que se ha dado ya el esperado carpetazo después de que el triple homicida se quitase la vida cinco días después de los hechos. Tal como ha podido saber El Día de Valladolid, este asunto ha sido archivado hace unos días por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer después de que la Policía demostrara en su informe final que el marroquí de 43 años fue el autor de las mueres violentas de Eva María Asensio, su pareja; María del Carmen González, su suegra; y Juan Carlos Palomino, un amigo de la familia. Como El-Yazid ya está muerto, el juez (que investigaba los dos homicidios considerados de género, los de su mujer y su suegra) ha decretado el sobreseimiento de las actuaciones por falta de autor, puesto que, al suicidarse, queda extinguida la responsabilidad penal.

Pero el hecho de que no hubiera posibilidad de juzgar a El-Yazid por sus crímenes no ha sido óbice para que Policía y Juzgado completaran una investigación que certifica la autoría, pero no el móvil del triple crimen; sí ha conseguido recabar los suficientes indicios para apuntar a un crimen «pasional».

Ocurrió todo pasadas las cuatro de la tarde del sábado 13 de agosto de 2022, un caluroso día de verano en el que todos los indicios hacen pensar que, en efecto, El-Yazid no tenía planeado dar muerte a nadie, sino que fuera un día más. Para los investigadores, no existe ninguna duda de que no planeó nada, ya que cometió los tres crímenes con un atuendo poco habitual para un asesino que tiene pensado matar y huir: camiseta, bañador y chanclas. Así se le encontró la Policía 7 horas después de los homicidios, cuando salía de intentar robar en casa de dos vecinos de avanzada edad.

Un conflicto nocturno

En realidad, el origen de todo se sitúa la noche previa a los crímenes, tal como pudo concluir la Policía en un informe telefónico en el que no hay apenas mensajes, pero sí un «elevado número de llamadas» que invita a pensar que la madrugada previa a los hechos se produjo un conflicto entre la pareja. «Eva es la que hace muchas llamadas a Aaziz, por lo que se supone que éste no se encuentra en casa aquella noche. Paralelamente, también efectúa bastantes llamadas a 'Charly' (Juan Carlos Palomino, el amigo de 72 años de la familia), algunas de una duración muy extensa y a horas en las que no es razonable ni llamar a un amigo ni estar tanto tiempo al teléfono, si no hay un conflicto de una cierta gravedad», explican las mismas fuentes, que hablan de «multitud» de llamadas.

Por ello, la tesis policial, apoyada también en las declaraciones de la pareja de la suegra, apunta a que podría estar gestándose la ruptura de esa relación y que Eva ya habría tomado la decisión de dejar al que acabaría siendo su asesino. Y ahí el papel de 'Charly' habría sido el de «consejero», algo que El-Yazid tuvo que interpretar como una traición, ya que teóricamente era amigos de ambos.

Y eso conduce a la investigación a esas cuatro y pico de la tarde de aquel sábado 13 de agosto en el que Aaziz se presentó en el domicilio de 'Charly', en la calle Marqués de Santillana, y le acuchilló «más de 50 veces», un furibundo ataque que las fuentes consultadas califican de «desproporcionado». Actuó con un «ensañamiento», dicen, que solo se explica por un «acto pasional», al haberse descartado «al cien por cien» el móvil económico.

La misma furia con la que fue a su piso de calle Linares y acuchilló en «múltiples» ocasiones a Eva. Ahí no hubo ensañamiento, pero sí una clara intención homicida.

«Y él no está»

Lo que también se certifica tras la investigación es que la muerte de la suegra fue algo que ocurrió de forma colateral. Carmen se presentó en el piso de Linares porque su hija no le cogía el móvil y le había advertido de que existía un «conflicto» con Aaziz. La madre se topó con el cadáver de su hija y llamó al 1-1-2 con un mensaje que resultó revelador para la Policía: «Mi hija no responde y él no está». Él era El-Yazid y sí estaba; oculto esperando a que la septuagenaria colgara para acabar con ella.