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Los hospitales repliegan sus UCI Covid y dejan 43 camas

A. G. Mozo
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Clínico y Río Hortega han liberado áreas que se reconvirtieron en UCI por la pandemia, como la REA o Coronarias, por lo que ahora se concentra toda la atención a críticos contagiados en la UVI convencional, aunque solo han ingresado 4 en todo junio

UCI del Hospital Río Hortega de Valladolid. - Foto: Ical

Los hospitales, como la sociedad, también se acercan poco a poco a la que será su ‘nueva normalidad’. El coronavirus, igual que pasará con las mascarillas en interiores, aún tardará un tiempo en esfumarse por completo del día a día de la atención hospitalaria, pero esta progresiva mejora de la situación epidemiológica va devolviendo a cada vez más unidades sanitarias a un escenario lo más parecido a la normalidad después de casi un año de lucha contra la pandemia del SARS-CoV-2. Las últimas en dar uno de esos pasos han sido las dos UCI Covid de Valladolid, replegadas ya por completo para circunscribir toda la atención a contagiados en las unidades de vigilancia intensiva (UVI) convencionales de los dos hospitales de la capital.

Clínico y Río Hortega cuentan en este momento con sus 43 puestos de UVI para dar respuesta tanto a la atención del coronavirus como del resto de pacientes que necesiten cuidados intensivos. Sacyl duplicó el pasado verano la dotación de la Unidad de Vigilancia Intensiva del HCUV, aumentando las camas de 11 a 21, y está en marcha la obra de ampliación de la del HURH, que pasará de 22 a 32, en una nueva UCI de aislamiento de alto nivel, única en Castilla y León.

Así, son 43 los puestos actuales operativos y destinados a la atención de la patología covid. «No hay una reserva específica para el covid, todos se encuentran operativos para subir o bajar de golpe en caso de necesidad», detallan fuentes hospitalarias. Y, en cualquier caso, se sigue contando con la opción de contar con el apoyo de las zonas  que conformaban hasta hace poco esas UCI Covid.

Todas las unidades capacitadas para la atención de contagiados en estado se integraban en lo que Sacyl definía como UCI ‘extendidas’. No era otra cosa que la conversión en áreas de intensivos de las dedicadas a cuidados críticos, bien fuera por una enfermedad cardíaca y arterial (Coronarias) o por ser pacientes en reanimación, llegando incluso a incluirse hasta los quirófanos. Así, los equipos de intensivistas de las UVI convencionales asumían la atención de una parte de los covid en estado crítico, mientras que el resto pasaban a manos del servicio de Anestesia y Reanimación, los profesionales que se encargan de unidades como la REA, la URPA...

HASTA 159 PUESTOS UCI

Y así, Clínico y Río Hortega han llegado a tener ‘activas’ en lo peor de esta pandemia hasta 159 puestos UCI, 96 de ellos en el Clínico y 63 en el Río Hortega, por los 90 (57 y 33, respectivamente) ‘oficiales’. Pese a ello, llegaron a llenarse al completo, tal como ocurrió el 1 de febrero en el HURH, cuando todas las camas de críticos estaban ocupadas, ocho con no-covid y las otras 55, con pacientes con el virus. En el caso del Clínico, aquel día también se marcaba el récord, al llegar a asistir simultáneamente a 82 críticos, de los que 52 eran covid y 30 no-covid, pero manteniendo todavía otros 16 puestos para un rebrote aún mayor que por suerte no se produjo.

Porque los 107 contagiados que llegaron a estar ingresados en las UCI Covid aquel 1 de febrero son el récord de toda la pandemia. Fue en la tercera ola, la peor de todas las vividas, aunque con muchos más medios y, sobre todo, experiencia que cuando, en la primera ola, los infectados llegaron a ocupar hasta 103 puestos de intensivos en los hospitales vallisoletanos.

Era el 3 de abril de 2020 y esta pandemia pillaba por sorpresa a un sistema que se puso en manos de sus profesionales para inventar puestos UCI y poder atender a esos pacientes que pasaban en horas de su habitación en planta a una cama de críticos.

Esos días (los del final de marzo y el inicio de abril de 2020, y los de los últimos de enero y primeros de febrero de 2021) fueron los peores para las unidades de críticos, para esas áreas ‘extendidas’ que ya no daban más de sí, con sus médicos y enfermeros multiplicándose. Los 87 que llegó a haber en el pico de la segunda ola (el 20 de noviembre) y, sobre todo, los 48 del pico de la cuarta (el 12 de abril) no eran nada comparado con los más de cien que dejaba la primera y la tercera ola.

La mejora de la situación  en las unidades de críticos ha ido muy de la mano de la vacunación. Después de superar la tercera ola, Clínico y Río Hortega han visto como todo iba a mejor, sin apenas altibajos. El coronavirus enviaba a una cama UCI, sobre todo, a los mayores de 70 años y esos pronto empezaron a recibir unas dosis vitales para su blindaje. Así, en cinco meses se ha pasado de aquellos 107 ingresados que había a finales de enero, a los 10 que hay en estod últimos días de junio.

Es más, en la UVI del Clínico no ingresa ningún covid desde el 25 de mayo, mientras que en la del Río Hortega solamente se han registrado cuatro hospitalizaciones en todo el mes de junio.

Ya nadie tiene dudas de que la vacunación está consiguiendo que cada vez sean menos los pacientes que acaban en una cama de críticos por culpa de este virus, aunque continúa habiendo casos y, como es lógico, cada vez entre personas menos mayores.

DIEZ AÑOS MENOS

Los datos de Sacyl desvelan que la edad media de los hospitalizados en UCI con coronavirus ha bajado de los 71 años que había hasta el arranque de la vacunación a los 61 actuales de Valladolid.

También desciende el tiempo de estancia medio en las unidades de críticos, de los 30 días que había a principios de año, a los 21 actuales, aunque hay excepciones y hace un par de semanas, por ejemplo, abandonaba su cama en la UCI del Clínico un paciente que llevaba allí 222 días.