PLAZA MAYOR

Maite Rodríguez Iglesias

Periodista


Los referentes morales

17/10/2020

Este semana se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Delibes. La figura y la obra del escritor, pero también la del periodista, algo que a veces se olvida, se reivindica desde múltiples ámbitos como un referente moral necesario en medio de esta crisis social.
El vallisoletano mantuvo a lo largo de su vida la fidelidad a una visión ética del mundo de la que nunca abdicó. De hecho, quienes le conocieron de cerca subrayan esa coherencia moral con sus raíces y su lealtad a unos valores en los que creía firmemente, incluida la libertad y la defensa de la tolerancia ideológica. Una forma de ser que le ocasionó muchos problemas, incluida la censura que siempre consiguió superar.
La defensa que realizó del medio ambiente, del humanismo y del medio rural, desde una perspectiva amplia, está hoy plenamente vigente, pero vampirizada por el vandalismo político que está fagocitando el debate y la posibilidad de acuerdos entre las formaciones políticas. Han pasado 45 años de su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, un texto que parece escrito hoy mismo, y cuya lectura se antoja muy necesaria en este momento de deriva social, agudizada por una crisis económica y sanitaria sin precedentes, que están propiciando un progresivo regreso  a las raíces, que también anticipó Delibes. 
Apunta su biógrafo, Ramón García, que el propio escritor no llevaría bien esta pandemia, pero que trataría de explicarla y afrontarla con la calma juiciosa que lo caracterizaba. Un aplomo y sentido común que son indispensables para salir bien parados de la lucha frente a la covid-19. Unos valores, una predisposición al conocimiento y al imperio del sentido común que escasea, pero no solo entre la clase política sino que es algo extensible a toda la sociedad en general. 
Este centenario es una buena excusa para profundizar en la obra de ese  hombre cordial, que disfrutaba de los paseos al aire libre como excusa para charlar con sus amigos, y que no se hubiera dejado llevar por el gusto tan patrio por la bronca. El barullo que reina nos mantiene atascados en una polarización improductiva derivada de que los partidos políticos están más cómodos administrando la impotencia que el poder, como defiende el filósofo Daniel Innerarity. Quizás haya que recordarles que está pendiente la transformación de la sociedad que defendía Delibes.



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