Santiago González

Carta del Director

Santiago González

Director de El Día de Valladolid


Una semana que casi no existe

10/12/2023

Esta semana de puente, luces navideñas, árboles gigantes y comidas y cenas de amigos y empresas ha pasado sin pena ni gloria, casi sin enterarnos entre festivos y laborables como si estuviéramos deshojando una margarita. Por supuesto que la hostelería, los hoteles y todo el sector turístico en general se han visto muy beneficiados de este 'acueducto', pero nunca llueve a gusto de todos y también se escuchan las quejas, en segundo término, de empresarios que consideran una semana perdida para sus industrias. Como siempre, cada uno cuenta la feria según le va, pero hace años que está pendiente una reforma de los festivos en España para que su posición en el calendario laboral y escolar tenga cierta lógica.

La polémica sobre los puentes laborales se abordó con fuerza en 2012, cuando incluso se puso fecha a un decreto que iba a ser abordado en Consejo de Ministros para suprimir estos días festivos situados entre otros laborales, ya que su impacto sobre la productividad es mucho mayor que el de una huelga general. El Gobierno, presidido entonces por el popular Mariano Rajoy, de acuerdo con los mensajes llegados desde Bruselas, trabajó en un acuerdo con los agentes sociales, al cual los sindicatos nunca pusieron mayor problema y a la patronal CEOE le costó un poco más por las reticencias del sector hostelero. Al final, todo quedó en nada y Rajoy incumplió su promesa de trasladar al lunes o viernes más cercano los festivos que cayeran entre semana.

Sin embargo, esta decisión sigue siendo necesaria, especialmente para racionalizar los hábitos de trabajo e incluso la conciliación familiar. El aumento de la productividad no puede venir solo de la mano de la destrucción de empleo, por lo que hay que seguir mejorando la eficacia laboral con otras medidas novedosas. A ello añadimos que países como Alemania siguen mirando a España como un lugar de vacaciones en el que no se trabaja. De hecho, los catorce días de fiestas anuales incluidos en los convenios son más que en cualquier otro lugar de Europa. Sólo Chipre nos iguala en el Viejo Continente, y el siguiente de la lista es Portugal. Además, somos el país europeo con mayor número de días de vacaciones, en la práctica un mes, frente a los veinte días habituales en el resto de los estados que forman la UE. 

De momento, este asunto no está entre las prioridades de la agenda política del Gobierno, a pesar de las continuas exigencias de la patronal CEOE. La última palabra corresponde al Ministerio de Trabajo, porque, a pesar de que las empresas tienen facultad para determinar el calendario laboral general, el carácter conmemorativo de los festivos va implícito con el interés general de los ciudadanos. Por el momento, el calendario del año que viene le ha echado una mano al Gobierno, ya que de forma natural se han eliminado la mayoría de puentes festivos. Por ello, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz van a esquivar el coste político que asumirían, si acaba con esta histórica costumbre española, y que el PP nunca llegó a aplicar cuando estaba en el poder.

De los ocho festivos nacionales que habrá el próximo año, sólo en dos casos podrá formarse un puente festivo: el 1 de enero y el 15 de agosto, dos fechas en las que buena parte de los trabajadores (y todos los escolares) ya disfrutan de vacaciones. En el resto es imposible: o bien caen en viernes, lunes o fin de semana, o bien en miércoles, como el Primero de Mayo.

Soy consciente de que éste no es un debate que levante pasiones en las barras de los bares ni en las reuniones familiares o de amigos, pero es un asunto muy serio que en algún momento habrá que resolver. No sirve esta costumbre que tienen la mayoría de los políticos de no asumir riesgos en su gestión y echar balones hacia adelante para que los resuelva otro cuando ya no se pueda aplazar más o incluso ya sea tarde. Hay que empezar a hablar de ello, a debatir propuestas, a buscar consensos… todo ello con el objetivo de adoptar las medidas oportunas que permitan racionalizar el calendario laboral para favorecer la productividad empresarial y beneficiar a los trabajadores. Está claro que disponer de cinco días para viajar, hacer turismo y consumir revitaliza al sector servicios en estas fechas, pero también se puede favorecer a la hostelería cuando se añadan el viernes o el lunes al fin de semana y se pueda disfrutar de tres días. Quizás incluso la gente no se vaya a otros países de Europa y se pueda quedar en la provincia, la comunidad autónoma o dentro de España.