Un estudio prevé que la población rural continuará cayendo

R.G.R
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Tres estudiantes de Periodismo de la Universidad de Valladolid realizan un estudio sobre proyección de población en el medio rural y revelan el «pesimismo» existente entorno a la demografía en los pueblos

Jóvenes que han realizado un estudio sobre la población de nuestra provincia y su futuro y lo han plasmado en una página web llamada Silencio Rural - Foto: Jonathan Tajes

Los alumnos de Periodismo de la Universidad de Valladolid Rubén Aparicio (20 años), Yayo Costoya (20) y Andrés Barreira (22) se propusieron conocer a fondo el fenómeno de la despoblación a través de un trabajo para la asignatura de Ciberperiodismo. Pensaron en visitar algunos de los municipios con menos habitantes, hacer una labor de campo y sacar sus propias conclusiones. El proyecto se llama Silencio Rural y ha nacido con la intención de prolongarse en el tiempo, de continuar conociendo la realidad del medio rural, de los pueblos, de sus gentes..., costumbres, proyectos, ideas y ambiciones de cara al futuro. 

Los tres universitarios tienen claras las enormes dificultades de las gentes que viven en los pueblos más pequeños tras conocerlas in situ, aunque mantienen una mínima esperanza de que la situación pueda ser reversible. Una afirmación que no ha calado entre los propios habitantes de estos municipios, que ven un camino sin retorno en la mayor parte de las ocasiones.

En su informe, los jóvenes revelan que la población del medio rural vallisoleltano se situará en 109.046 habitantes en 2025 frente a los 206.423 que residían en alguno de los pueblos en el año 1950. Una caída continuada de población fundamentada en la pérdida de oportunidades laborales y la caída del número de servicios. «La sensación que nos han trasmitido algunos vecinos es de mucha tristeza, lo ven todo con mucho pesimismo y piensan que sus pueblos van a quedar solo para algunas semanas del verano», comenta Aparicio. 

El informe relata que, por ejemplo, en Aguasal en 1950 habitaban casi 200 personas, mientras que hoy la densidad de población de Aguasal es la más baja de la provincia, y resulta complicado imaginar el pasado. El cambio ha sido «desolador, y las esperanzas hacia el futuro son realmente bajas».

Los universitarios recalcan en su estudio que el Valladolid urbano ha experimentado un paulatino crecimiento en detrimento del rural. La población residente en los pequeños municipios ha disminuido de los 194.456 en 1900, a los 113.172 en el año 2021.

Relatan que en pueblos como Aguasal o San Pelayo el día a día cotidiano se ha convertido en una lucha continuada por el mantenimiento de la prestación de los servicios, aunque también relatan que algunos vecinos no se resignan y continúan organizando y posibilitando actividades para retener población.  

Pero la verdad es que el día a día de los pequeños municipios puede ser complicado para sus vecinos. En San Martín de Valvení, como en muchos otros, ya no quedan tiendas. Su única forma de comprar productos es a partir de camiones de reparto que pasan una vez al día por el pueblo.

Los estudiantes aseguran en su estudio que estos vecinos para acceder a la mayor parte de los servicios tienen que desplazarse en coche hacia los alrededores. Recuerdan también que la Universidad Católica de Ávila estima que en 2050 la mitad de los municipios de Valladolid estarán cerca de desaparecer.

Así, este trabajo ha tratado de poner de relieve la cotidianidad de los vecinos en los pueblos más pequeños y las conclusiones no son nada halagüeñas para el medio rural. Una visión pesimista sobre el futuro ante la falta de relevo generacional, puestos de trabajo que fijen población y servicios acordes a la población residente en cada una de las localidades. ¿La nota de examen? Siete sobre siete. Sobresaliente.