Mucho más que un cocido en Íscar

M.B.
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Isidoro Rodríguez Cabrero nos abre las puertas de 'Casa Isidoro', una parada obligatoria para reponer fuerzas en la villa

Isidoro Rodríguez, en la cocina de 'Casa Isidoro' en Íscar. - Foto: Jonathan Tajes

Es verdad que Casa Isidoro es conocido por su cocido. De hecho, su comedor suele estar lleno los miércoles y los sábados, los días que le oferta. Pero en este restaurante situado en la calle San Juan, 7, de Íscar, hay mucho más. Sobre todo porque el manjar que le representa solo está disponible desde septiembre y hasta que los estragos del calor hacen acto de presencia. Por lo que, por ahora, habrá que esperar a que pase el verano para volver a disfrutar de él. Mientras, en su carta aparecen los espárragos, el gazpacho, la carne guisada, la carrillera... «cocina tradicional de toda la vida», como señala Isidoro Rodríguez. 

Él se decidió a abrir un restaurante en su pueblo natal el 16 de noviembre de 1989. Por entonces, Isidoro se dedicaba a otro sector –«trabajaba en una fábrica de piensos de animales y ahora doy pienso para personas», bromea mientras prepara unas croquetas para el menú del día–.

«Me gustaba comer y por eso me decidí a abrir un restaurante. Podía haber seguido en fábricas pero me apetecía cambiar», recuerda este veterano hostelero. que cuenta con la ayuda de su mujer, Celia Suárez González, a los mandos de la sala y de los postres.

El local en el que está ubicado era en su día un solar y ahora es un coqueto restaurante con una terraza que los veranos, sobre todo en las fiestas de Íscar, es muy recurrida; y con una cocina que puede ser la envidia de más de un Estrella Michelin.

Casa Isidoro abrió como un asador de lechazo, pero poco a poco fue virando hacia lo que es hoy, un establecimiento con un menú del día semanal, con el cocido por bandera y con una carta basada en esa gastronomía castellana tradicional: «Hemos ido tirando de guisos, carnes a la brasa, pescados...». Su plato estrella tiene un par de secretos. Uno, dónde lo empezó a hacer: «En el horno de leña, con pucheros, aprovechando las ascuas». El otro es el tiempo: «Empiezo a las cinco de la tarde del día anterior, a fuego lento, y puede estar 16-17 horas. Es la misma forma como se hacía en el pinar». Ahora, Isidoro reconoce que sigue haciéndolo en el horno si tiene algún encargo de lechazo.

Casa Isidoro tiene un menú diario por 15 euros, con tres o cuatro primeros y los mismos segundos a elegir. Entre sus opciones siempre hay productos de temporada, como los espárragos estas últimas semanas; pescados frescos, carrilleras, guisos... y en verano, gazpachos. «Me gusta cocinar y a fuerza de pan...», explica sobre su aprendizaje en la cocina un Isidoro que también coge ideas de sus viajes: «Además de muchos cursos de la Asociación de Maestros de Cocina».

Su clientela suele ser de la zona, sobre todo entre semana, vinculada a empresas: «Por Íscar no se pasa y es complicado que se venga de turismo, porque no hay mucho que ver. Por lo que la mayoría que viene son trabajadores, comerciantes....». Y, por supuesto, iscarienses o habitantes de las localidades cercanas. Abre de lunes a sábados para las comidas y en verano también cierra los fines de semana, salvo que tenga algún encargo, «como comuniones o celebraciones, que las hay».

Con una capacidad para unos cuarenta comensales, en Íscar la parada aquí es obligatoria. Pero la edad de Isidoro, cumple 71 años en julio, invita a pensar en una próxima jubilación: «Creo que cerraré a finales de año. De momento, el local lo tengo o para alquiler o para venta».