Un garabato de premio

M. Belver
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El vallisoletano Carlos de la Cal se alzó con el concurso nacional de Red Bull Doodle Art, acudiendo a la final internacional en Amsterdam, donde rozó la victoria entre 61 participantes. Este ilustrador digital está preparando una serie de trabajos

El ilustrador vallisoletano Carlos de la Cal ganador del concurso de ilustradores de RedBull - Foto: Jonathan Tajes

Los primeros dibujos de Carlos de la Cal 'rellenaban' los libros de inglés en La Enseñanza. Aunque no recuerda cuál fue el primero, sí que en aquellos se veían a «tipos con gafas o lanzallamas». Siempre le ha gustado dibujar. Uno de sus últimos ilustra esta página y él mismo se lo tomó como un reto: «Me gustan estas cosas». Aunque quizá con éste, tomando el logo del periódico, no vaya a ganar dinero. Así que mejor centrarse en los anteriores. Los que le han hecho pasar de ser un vallisoletano al que le gusta meterse en su caverna, como él asegura, a dibujar a estar cerca de ganar un prestigioso concurso internacional de garabatos.

El vallisoletano compartió en la última semana de mayo 'cartel' con 61 ilustradores de todo el mundo en la gran final del Red Bull Doodle Art, ese concurso de garabatos imaginativos que este 2023 ha contado con 120.000 participantes de todo el globo terráqueo. Él acudía como ganador español. Se había colado entre la treintena de finalistas gracias a una creación en la que hizo «un homenaje al estilo de vida de Red Bull, activo y de deportes extremos». Dos reconocidos ilustradores españoles, Mathías Andrés y Pablo Hablo, eligieron el de Carlos para representar a España en Amsterdam.

«Para el del Nacional tardé unas tres horas y media. Para el Mundial ya fueron más de 15 horas y media», asegura.

De la Cal conocía el certamen porque en 2017 ya se había presentado. En aquella ocasión, sin fortuna. En ésta con un premio que le permitía convivir durante cuatro días con talentos de todo el mundo. 

La mecánica del certamen era la misma para los cinco. Uno de los miembros del jurado era el artista canadiense Scott Martin, más conocido como Burnt Toast. Él presentaba cinco dibujos a elegir por cada ganador nacional: «Yo seleccioné una tortuga montando encima de una persona a modo de skate». A partir de ahí, el vallisoletano fue creando su garabato, tipo caricatura rellenando todos los espacios y que todo interactúe.

Este estudiante de Ingeniería de Diseño Industrial y Desarrollo de Producto por la Universidad de Valladolid decidió, cuando le quedaba un año por cursar, hacer el TFG (Trabajo Fin de Grado) de una marca de ropa. Hizo un crowfounding, compró la maquinaria necesaria y empezó a hacer los diseños con sus ilustraciones. Es algo que sigue haciendo en 'Cavern Studio', el negocio que abrió con Javier Baizán hace algo más de un año. Hizo un Máster en Ilustración Digital y su sueño es dedicarse al dibujo. De momento lo hace con su tablet. «¿Cómic? No. Ojalá. Tampoco grafittis ni tatuajes», concreta.

Y de momento no le va mal. En 2020 ganó un concurso nacional de la compañía Epson, llevándose una impresora, con la que trabaja en 'The cavern'. Y hace algo más de un mes el de Red Bull. 

En Amsterdam, donde realizaron talleres, charlas, dibujos y entraron en el mundo NFT, activos digitales, es decir una versión online de creaciones que se exponen en internet, estuvo cerca de volver a triunfar. Ya lo hizo yendo y logrando que Burnt Toast, artista digital mundialmente conocido y coleccionado por celebridades y amantes del arte, se fijase en él. También debía haber acudido el británico Mr. Doodle (Sam Cox), que ha conseguido que sus obras se subasten por más de un millón de euros, aunque finalmente fue baja. 

Su dibujo presentado, como el de los otros 61 participantes, ya está como NFT y ya le ha dado los primeros réditos económicos. Aunque el haber ganado le hubiera permitido subirlo con el 'toque' del canadiense, que vende cada una de sus creaciones por decenas de miles de euros. «Ahora estoy preparando una tira de ilustraciones para subirlas al mundo NFT», remata.

¿Quién sabe? Quizá el próximo Mr. Doodle sea de Pesquera de Duero.