Condenado a tres años por herir en el cuello a su compañero

D.V.
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La Fiscalía había pedido ocho años por delito de tentativa de homicidio

La Fiscalía sostiene que el joven que hirió a otro en el cuello con un cuchillo trató de acabar con su vida.

La Audiencia de Valladolid ha condenado a tres años de cárcel al joven de origen marroquí Salan K. como autor de un delito de lesiones sobre un compañero de piso, de la misma nacionalidad, a quien en mayo de 2023 acometió en Medina del Campo con un cuchillo de cocina y le causó un corte en el cuello.

En su sentencia, la Sección Cuarta de lo Penal no atiende la petición del fiscal del caso, que solicitaba una condena de ocho años de cárcel por delito de tentativa de homicidio, e impone la citada pena privativa de libertad y el pago a la víctima de una indemnización de casi 8.000 euros al considerar que los hechos son constitutivos de lesiones, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Durante el juicio, el acusado, en prisión provisional desde el día de los hechos y cuya condena será recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, sostuvo que la noche de autos, sobre las 05.00 horas del 24 de mayo del pasado año, mantuvo una agria discusión con su compañero de piso en la que ambos se agredieron y sin que en momento alguno tratara de arrebatarle la vida.

"Fue todo por culpa de la droga y el alcohol", resumió Salan en respuesta tan solo a preguntas de su abogado defensor en alusión a que esa noche se encontraba "borracho" y fuera de control.

La víctima, de la misma nacionalidad, sí mantuvo, por contra, que el ánimo de su oponente era el de acabar con su vida. "Entiendo que si me agredió es porque tenía la intención de matarme", aseveró el lesionado, quien relató que ya por la tarde del día anterior hubo un previo incidente entre ambos cuando discutieron por "cuestiones de convivencia" y Salan le agredió verbalmente con insultos.

El declarante, debido a que el "ambiente estaba caldeado", optó por marcharse de casa y no regresó al domicilio, sito en la calle Valladolid de Medina del Campo, hasta las 05.00 horas para cambiarse de ropa e ir a trabajar. Volvió a toparse con su compañero de piso, con quien no llevaba más de diez días de convivencia, y comprobó que éste "seguía igual de tenso" y trató de calmarle sin éxito.

"Me insultó de nuevo, comenzamos a forcejear y entonces noté un corte en el cuello y la ceja, me eché para atrás para alejarme de él y le vi con un cuchillo en la mano", relató la víctima, quien no supo precisar si la segunda de las lesiones cortantes se produjo con el arma blanca o fue fruto de un cabezazo debido a que durante el episodio sufrido se hallaba muy "estresado".

El lesionado sí recordó que durante el acometimiento el ahora condenado le dirigió amenazas del tipo "¡te voy a agredir!", "¡te voy a golpear!", "¡te voy a estropear!", ante lo cual salió corriendo de la vivienda y se dirigió a denunciar los hechos, seguido por su agresor, a la Comisaría de la Policía Nacional que se hallaba próxima.

Agentes de policía que aquella madrugada se encontraban de guardia en la Comisaría de Medina ratificaron que llegó primero el lesionado agarrándose el cuello y seguido, a pocos metros, por el supuesto agresor, quien en el momento de la detención no portaba el cuchillo de 12 centímetros de hoja que más tarde, y por indicación de la víctima, localizaron bajo el felpudo de un piso del inmueble en el que se produjeron los hechos.

La fiscal del caso, a tenor de la prueba practicada, fundamentalmente tanto por la declaración de la víctima como por la zona vital a la que el acusado dirigió la cuchillada, consideró acreditado el delito de homicidio en grado de tentativa que le imputa.

"Todo el mundo sabe que si atacas a alguien con un cuchillo en el cuello, una zona atravesada por vasos y arterias, la intención es la de matar. En este caso, se produjo un corte lineal en el cuello de 20 centímetros", resumió la acusadora pública para justificar por qué mantuvo la solicitud de ocho años de cárcel para Salan.

En el lado opuesto, la defensa del joven consideró que los hechos eran constitutivos de un delito leve de lesiones y para ello hizo suyo el informe de los peritos forenses en el que se constata que la víctima tan solo presentaba unas heridas superficiales que precisaron de unos puntos de aproximación, los mismos que, tal y como reconoció la víctima, se le fueron desprendiendo en el trayecto del hospital a su casa.

Sin embargo, el tribunal entiende que no se trata de un delito de lesiones leves ya que otorga a los puntos de aproximación la condición de tratamiento médico quirúrgico, de ahí que la pena haya quedado fijada en tres años de prisión.