El incendio de Losacio siembra el pánico en solo 24 horas

David Alonso
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El fuego que abrasa el noreste de Zamora deja una segunda víctima mortal y desaloja a 5.800 personas de 34 municipios tras arrasar 10.000 hectáreas en sus primeras horas espoleado por los fuertes vientos

Una mujer de avanzada edad abandona su casa ante el avance de las llamas en un municipio cercano al incendio de Losacio (Zamora). - Foto: Emilio Fraile

Las llamas recrudecen su ofensiva y dejan al borde del colapso al noroeste de la provincia de Zamora en una jornada de auténtico pavor donde el incendio de Losacio se cobró su segunda víctima mortal –un ganadero de 69 años–, dejó casi un veintena de heridos, desalojó a 5.800 personas de 34 municipios y se llevó por delante más de 10.000 hectáreas solo durante sus primeras cuatro horas activo. Este es el terrorífico balance que el fuego que asola Zamora por segunda vez en un mes deja tras de sí a las 24 horas de originarse, con una cabecera que avanza sin control y que desde el propio operativo antiincendios reconocen que está fuera de toda capacidad de extinción. «Es imparable totalmente. Nunca antes habíamos visto un fuego avanzar a esta velocidad», aseguraban ayer desde la Dirección General de Patrimonio Forestal, que se mostraban muy pesimistas con la evolución de unas llamas que se encuentran ya a escasos kilómetros de las 25.000 hectáreas que abrasó el fuego de la Sierra de la Culebra hace ahora justo un mes.

La segunda víctima mortal de este devastador incendio es un ganadero de Escober de Tábara (Zamora), cuyo cuerpo apareció calcinado en el paraje de la Raya de los Pozones, a cuatro kilómetros de Escober de Tábara. Tal y como relatan vecinos de la zona, al hombre se le comenzó a echar de menos en la tarde del domingo, y finalmente fue encontrado su cadáver en la mañana ayer por los servicios de emergencia junto a parte de su rebaño, también calcinado. Una nueva tragedia humana que se une a la vivida este domingo, cuando un brigadista de 63 años perdió la vida en acto de servicio cuando las llamas se le echaron encima y no pudo salvarse. Además, un hombre de 50 años resultó herido, con quemaduras de gravedad mientras trabajaba en el camino de San Lorenzo con una máquina que se prendió. 

Revivir la tragedia

Un hombre contempla la devastación que las llamas están provocando en la comarca zamorana.Un hombre contempla la devastación que las llamas están provocando en la comarca zamorana. - Foto: JL Leal ICAL

A este drama humano se le une también el 'éxodo forzoso' que las llamas están imponiendo en la comarca zamorana, con más de 5.800 personas desplazadas de hasta 34 municipios que se vieron cercados por las llamas.Al cierre de esta edición permanecían fuera de sus casas los habitantes de San Martín de Tábara, Sesández de Tábara, Escober de Tábara, Ferreruela de Tábara, Olmillos de Castro, Tábara, Abejera, Riofrío de Aliste, Litos, Ferreras de Abajo, Villanueva de las Peras, Santa María de Valverde, Bercianos de Valverde, Morales de Valverde, Pueblica de Valverde, Melgar de Tera, Pumarejo de Tera, Santa Croya de Tera, Santa Marta de Tera, Santibáñez de Tera, Abraveses de Tera, Micereces de Tera, Aguilar de Tera, Faramontanos de Tábara y San Pedro de Zamudia. Se da la casualidad de que varios de estos pueblos ya tuvieron que ser desalojados en junio ante el avance del incendio de la Sierra de la Culebra, y que este lunes han revivido en sus carnes la tragedia. 

Una población que ha sido evacuada a varias partes de la provincia, como a la Ciudad Deportiva e Ifeza, en la capital zamorana; al pabellón de Carbajales de Alba y a diversas residencias, que ya albergan a 170 mayores. «Serían las diez de la noche. Pero una cosa bárbara. Vino como un tornado que, hasta entonces, no venía hacia el pueblo pero se pegó la vuelta y es donde ha entrado, que creo que haya quemado rastrojos y se ha pasado para la otra sierra, que es la auténtica de la Culebra», relata a la Agencia Ical Germán Ratón, de 77 años, de Sesnández de Tábara. 

Casimira Rodríguez Prieto, vecina de Olmillos de Castro, relata que había gente que intentaba sacar a las ovejas de las naves antes de que fueran pasto de las llamas, y otros que usaban los tractores para ver si podían apagar el fuego. «Salimos lo antes posible porque se veía el resplandor del fuego, pero no sabemos si ha entrado en el pueblo o no», asegura a Europa Press. En cuanto a las pérdidas materiales, la Junta reconocía ayer que durante las primeras horas se habían quemado algunos pajares, naves de ganado y leñeras. El incendio, que sigue descontrolado y avivado por las altas temperaturas y el viento, también obligó a cortar la línea del AVE Madrid-Galicia y la carretera N-631.

Estado de un coche alcanzado por las llamas. Estado de un coche alcanzado por las llamas. - Foto: JL Leal ICAL

«El fuego es inextinguible, solo podemos frenarlo»

«El incendio no se puede extinguir ahora mismo, solo podemos intentar frenar su avance». Con estas palabras resumió ayer Ángel Sánchez, jefe del Servicio de Defensa Natural, la dramática situación que estaban viviendo los operativos antiincendios en Zamora, con una cabecera del fuego «imparable» que avanza a velocidades «nunca vistas». La DANA, los vientos de 40 kilómetros por hora con rachas de hasta 70 y una anomalía térmica de diez grados respecto a lo habitual en esta época del año han dado como resultado un fuego inabarcable con una capacidad de destrucción pocas veces vista que ha dificultado hasta el extremo las labores de extinción.

Una realidad que se exacerbó durante la tarde de ayer con vientos de más de 50 kilómetros hora, una humedad relativa por debajo del 20% y temperaturas superiores a los 33 grados que avivaron las llamas de la tragedia zamorana. Así lo expusieron durante una rueda de prensa junto al director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, y el coordinador de la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal, Javier Ezquerra, en la que valoraron las primeras horas del mortal incendio de Losacio.

Una comparecencia en la que no estaba presente el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que no apareció durante toda la jornada y delegó el director general para explicar los detalles.En este sentido, Sánchez –que se desplazó desde Zamora a Valladolid para la rueda de prensa– explicó que pasaron la noche «con ánimos encontrados» por la muerte del brigadista este domingo y se centraron sus labores en proteger las viviendas. «Las llamas entraron en alguna y las consumieron», aseguró antes de relatar que los trabajos llevados a cabo «es complicado que sean eficaces» ante la enorme superficie afectada y el rápido avance del fuego. Por su parte, Arranz lamentó el fallecimientos de las dos personas y afirmó que nunca se habían visto «esta velocidad de avance de las llamas».