Historias del depósito de vehículos de El Peral

Javier M. Faya
-

El recinto municipal, que cuenta con 13 años de vida y se encuentra colapsado, tiene muchas anécdotas que contar entre sus más de mil coches

Deposito de vehículos coches de la policía municipal el Pêral grúa incautación de vehículos - Foto: Jonathan Tajes

Si usted tiene la desgracia de ver una pegatina del Ayuntamiento avisándole de que su coche fue retirado por la grúa, debe saber que cuando vaya al depósito municipal de El Peral y le atienda el agente Antonio Pérez o el agente Luis Santos Vallecillo, o algún guardia de seguridad, no le servirá de nada decir que solo estuvo 10 minutos mal estacionado, que cuando aparcó no había señal alguna, que no ha molestado a nadie, que no había visto el color amarillo en el borde de la acera o que sí que tenía seguro, pero se lo tramitaron mal. «La gente viene aquí concienciada, no protesta ni busca excusas, aunque alguno intenta librarse como puede», comenta Pérez, que añade cómo uno soltó un antológico «¿Me podéis hacer precio?» al ver una multa de 200 euros. Y no se lo hicieron.    

Todas estas historias y alguna más se concentran en los cientos y cientos de metros cuadrados de esta especie de 'camposanto' de coches, pero también de camiones, motos, bicicletas, ciclomotores, patinetes... 

La inmensa mayoría -60 por ciento- 'aparcan' fruto de un embargo o por estar a disposición judicial, el resto -casi el 40- por indocumentación, constituyendo una parte ínfima los mal estacionados. De hecho, su estancia es mínima. «Alguno llega antes que la grúa», subraya divertido Pérez, que añade cómo más de un vallisoletano ha solicitado recambios: «Uno pidió por el telefonillo un faro para su R5».  

subastas. El responsable de este depósito, el oficial de la Policía Municipal Diego Calvo, comenta que está al 207% de su capacidad, con 1.100 coches, teniendo que colocarse muchos en la zona no asfaltada. Están rodeados de vegetación junto a varias furgonetas y camionetas, así como vehículos de la Policía. Vamos, un escenario apocalíptico. Cuesta imaginarse cómo sería la situación en 2021, cuando eran casi tres veces más. Yse ha aligerado gracias a las subastas públicas de vehículos abandonados, que van directos a la chatarra. En una un desguace pagó 300 euros por un coche y el equívoco titular de un periódico  ('Vehículos por menos de 300 euros en Valladolid') provocó un alud de llamadas. 

En esta 'exposición' se puede ver desde un R4 sin motor ni eje delantero a un coche quemado o un Citroën C4 con pintadas realizadas por el propio dueño animando a votar al presidente Pedro Sánchez (lo dejó ante Hacienda), pasando por varios Mercedes. Un todoterreno de la marca alemana es el coche más caro (50.000 euros). Hace poco había un Maserati (100.000). Y el 'abuelo' es un BMW Z3, que conoció los depósitos de La Flecha y Las Villas. A pesar de los informes enviados a un juzgado de instrucción de Madrid, este no quiere saber nada. 

La tentación de robar en este singular 'concesionario' puede ser grande. En agosto de 2021 lo intentaron a través de dos puntos de la alambrada sin éxito. 

Para finalizar, un último consejo si 'visita' El Peral: El «Usted no sabe con quién está hablando» tampoco resulta efectivo pues, como señala un vigilante, «aquí todo Dios paga».