"Sería bueno que el PP se replanteara su plan de movilidad"

M. Rodríguez
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La portavoz del Grupo Municipal de Valladolid Toma La Palabra (VTLP), Rocío Anguita, ve imposible consensuar con ellos que vuelvan a entrar los coches por cualquier sitio del centro o que se quiten algunos carriles bici y bus

La portavoz del Grupo Municipal de Valladolid Toma La Palabra (VTLP), Rocío Anguita. - Foto: Jonathan Tajes

El cambio de color del Ayuntamiento de Valladolid provocó una reacción en cadena en la candidatura de Valladolid Toma la Palabra. Las bajas de los dos ediles electos llevaron a Rocío Anguita a liderar el nuevo grupo municipal. Todo un reto para una política experimentada, pero que no había ejercido cargos públicos.

¿Cómo ha sido el aterrizaje?

Está siendo un aterrizaje lento porque el equipo de Gobierno se está poniendo en marcha muy poco a poco. Hemos tenido muy tarde el pleno de organización. Van con tranquilidad. Para nosotros también es un escenario nuevo al no estar ninguno de los tres concejales que teníamos hasta el 28-M y las dos personas que hemos llegado vamos entrando poco a poco en la dinámica municipal, además como grupo de la oposición, que no tiene nada que ver con estar gobernando.

Los cambios dice que han sido lentos, pero se han tomado decisiones inmediatas como la supresión de dos carriles bici y el de bus.

El nuevo equipo de Gobierno se lanzó el primer día a anular la ordenanza de los carriles bici y bus porque era uno de los temas estrella de la campaña. Pensaban que iba a ser muy rápido, con una exposición pública y ya. Pero las cosas no son así de fáciles, entre otras cosas porque ellos, cuando estos cambios se pusieron en marcha, los llevaron al juzgado y hubo que hacer un procedimiento de ordenanza.

Y ahora se quejan de lo largo que es el proceso, pero lo denunciaron y eso obliga a un procedimiento largo para derogarla. Además, ha habido muchas alegaciones. Nos hemos reunido con colectivos sociales para animarles a hacerlas. Ahora la modificación tiene que ir a pleno, luego habrá alegaciones sobre la propuesta de ordenanza y un segundo pleno la aprobará finalmente. Esto lleva a un escenario no inmediato. 

¿Esa participación demuestra el interés por la movilidad? 

Deberían buscar el consenso con la ciudadanía. No lanzarse a decir que esto lo quiero quitar y lo hago. Hay que buscar la participación ciudadana, que se ha visto vía alegaciones, pero luego hay que intentar el consenso en el Ayuntamiento, con los grupos municipales. No nos han explicado su propuesta para ver si hay posibilidad de acuerdo. Tenemos claro que la movilidades es una de sus medidas estrella, pero no solo aquí, ya que en otros ayuntamientos están haciendo lo mismo. Parece que la movilidad tiene ideología y nos sorprende porque la salud no debería tenerla, no es cuestión de ser de izquierdas o derechas. Para ellos lo es y lo demuestran porque con esta medida lanzan ese mensaje, lo que no deja de sorprendernos.

Parece difícil lograr un consenso cuando las medidas anunciadas difieren de las aplicadas por el anterior equipo de Gobierno. ¿Será posible algún acuerdo?

Nos tememos que habrá pocas posibilidades de consenso. Nosotros siempre vamos a dialogar, escuchar y buscar acuerdos porque son buenos para la ciudad. El objetivo es que Valladolid esté mejor, pero con este tipo de medidas será muy difícil lograrlo. Veo imposible consensuar que vuelvan a entrar los coches por cualquier sitio del centro, que se quiten carriles bici y bus, que las calles ya peatonalizadas vuelvan a no serlo. Es de sentido común, y los organismos internacionales dicen que la contaminación es el principal desencadenante de un montón de muertes al año. Tenemos que actuar.

Aquí hay dos causas: el ozono, cuando hace mucho calor, y otra es el tráfico rodado. No queda más remedio que actuar. Hay que ver cómo se puede mejorar la movilidad, pero de toda la ciudadanía. Estamos hablando de la libertad de moverse en coche, pero esos son menos de un 30% de los vallisoletanos. ¿Qué pasa con la del otro 70% que va a pie, en bici o en autobús? Esto hay que ponerlo encima de la mesa. 

¿Habría consenso si Carnero consigue financiación para soterrar?

Tendríamos que ver. Cuando llegamos en 2015 al Gobierno nos encontramos con la comfort letter y los 400 millones de deuda. Si alguien se hace cargo de esa deuda y es capaz de poner encima otros 500 más que nos cuesta el soterramiento, lo habría. Nunca hemos dicho que no fuera un buen proyecto para la ciudad. Lo que decíamos es que era inviable en estas condiciones. Veremos. Nos sorprendería porque tanto en la época de León de Riva como en la nuestra, había Gobierno del PP y tampoco consideraron la posibilidad de aportar esa financiación para soterrar. Para nosotros es una línea roja porque necesita esa financiación, pero si no viene de otro sitio no la podemos sacar de los recursos municipales.

La movilidad y el soterramiento serán dos grandes cambios, pero se anuncia más. ¿Cuáles les preocupan?

Ha desaparecido la concejalía que gestionaba igualdad, que se ha ido a otra que se llama Familia, Personas Mayores y Jóvenes. Está todo el mundo menos las mujeres. En las delegaciones del pleno sí que aparece el Centro de la Mujer y las políticas contra la violencia de género. ¿Esto qué significa? No sabemos muy bien, no conocemos cómo actuarán en este terreno. Nos tememos que no habrá consensos institucionales cuando haya una muerte por violencia de género, como ya venía pasando en el anterior mandato, porque eso se bloqueará. Y veremos qué quieren hacer. En el centro de la actuación de este equipo de Gobierno ya nos han dejado claro que no estará. Están aquí por otras muchas cosas y parece que las mujeres solo tenemos que ver con la familia, lo que es preocupante. 

Reabrir el Centro de la Mujer fue un sello del anterior equipo de Gobierno. ¿Piensa que se cerrará?

No sabemos nada. Queremos pensar que no se cerrará, pero hasta dónde van a llegar los socios de gobierno del PP en este tema no lo sabemos. Por lo que están haciendo en otros ayuntamientos y gobiernos regionales son líneas rojas duras de la ultraderecha. Desde luego nuestra preocupación es grande viendo este contexto. 

La división de áreas acordada en el pacto ha generado algunos problemas. ¿Será complejo gestionar eventos como la Seminci disgregados de Cultura? ¿Puede ser el talón de Aquiles del equipo de Gobierno?

Hay que hacer muchos movimientos, muchos de ellos legales, en la propia estructura del Ayuntamiento y de las fundaciones para sacar determinados eventos. Estamos pensando en Seminci, pero los eventos deportivos grandes, que se venían produciendo, estaban bajo el paraguas de la Fundación Municipal de Deportes. ¿Los van a sacar también de ahí? Esto de crear una concejalía de 'eventos y festejos varios' tiene que tener un encaje en la estructura administrativa municipal. Eso nos llevará a procesos complejos de modificación de estatutos, que no me parece que serán inmediatos, ni un problema menor. Esto llevará a que parte de la estructura municipal tenga que cambiar de sitio. 

¿En VIVA pasará igual?

Lo mismo pasa con VIVA, se le habían dado unas competencias impropias porque tienen que estar dentro de un servicio. Ahora hay que hacer una encomienda. Han pensado en términos políticos cuáles son los escaparates de la ciudad para quedárselas frente al socio. Pero no conocen bien la estructura administrativa y eso nos va a dar muchísimos dolores de cabeza, tanto para cambiar los eventos de sitio como la parte administrativa y los trabajadores. A veces, es un poco forzado como sacar la Seminci de Cultura.

¿Eso puede dar lugar a una judicialización de las decisiones políticas?

No sabemos. Toda esta parte requiere unos procesos administrativos de cambios y toma de decisiones. Hay que estar muy seguros de lo que estamos haciendo para que luego no se meta la pata. Judicializar la vida política no es nuestro deseo porque entendemos que la política tiene un cauce de debate y aprobación de medidas, que es donde estamos. Pero si se saltan las normas no quedará más remedio que ir a la vía judicial. Ojalá que no, pero hay algunos movimientos que son, cuando menos, delicados.

¿Con estos cambios en VIVA temen que se vea afectada la apuesta por el parque municipal de vivienda?

La vivienda era el eje central de VIVA, por eso se llama de sociedad municipal de vivienda y suelo. La apuesta que habíamos hecho por la compra de vivienda pública y el alquiler era muy fuerte. Teníamos una política muy bien lanzada y no sabemos qué va a pasar, pero nos tememos lo peor porque no es una prioridad del nuevo equipo de Gobierno. En un escenario donde los alquileres están disparados y la compra es imposible para una parte importante de la población, esto sería un retroceso terrible en nuestra política de no hacer barrios gueto, no concentrar vivienda social y sí distribuirla por toda la ciudad. 

Lo que parece que no está en el plan municipal es el cambio de gestión de servicios municipalizados, ¿o también tienen dudas?

Por lo que dijo el alcalde en campaña, parece que no. Creo que eso es un gran logro. Municipalizar servicios que funcionan, y que demostramos que son beneficiosos, no solo para la ciudadanía, sino porque son fuente de ingresos para el propio Ayuntamiento y para seguir mejorando los servicios, creemos que es una buena opción. Esperemos que no haya cambios, aunque nos tememos que las grandes compañías dedicadas a la gestión del agua van a presionar y lo harán para privatizar servicios. Esperemos que la sensatez prevalezca, pero todo esto está encima de la mesa y tampoco se han pronunciado. 

¿Qué sería necesaria para que el equipo de Gobierno superen con aprobado los cien días de cortesía?

Han lanzado una consulta pública sobre la ordenanza de carriles bici y bus y tras las más de 1.600 alegaciones deberían darse cuenta de la necesidad de sentarse a pensar que no hay que quitar esos carriles, sino que hay que mejorarlos. Sería un buen mensaje a la ciudadanía, reconocer que traían una idea, que la lanzan, pero que visto lo que dice la gente piensan mejor en cómo hacer para mejorarlo. Eso sería estupendo porque darían el mensaje de que llegan para escuchar y mejorar la ciudad, y si no se mejora con mi propuesta pues habrá que estudiar otra.

Como portavoz de VTLP, ¿qué objetivo se marca para estos cien primeros días?

Queremos ver cuáles son las primeras medidas y cómo funcionan las comisiones delegadas del pleno. Ahora los lunes habrá de todo (pleno, junta de portavoces, junta de gobierno…) y pensamos que es porque el alcalde y su segunda van a estar en el Congreso y Senado parte de la semana. ¿Qué impacto tendrá esto en el Ayuntamiento? No lo sabemos, pero no vamos a tener a un alcalde a tiempo completo y eso es preocupante por lo que implica en el funcionamiento de la institución. Estamos entrando en una dinámica nueva, tanto el equipo de Gobierno como nosotros. En ese proceso de transición está claro que hay que dar esos cien días. Pero llevamos más de un mes y todavía no hemos visto nada. Hay que esperar a ver cómo va cuajando.

En esa nueva tarea desde la oposición, ¿van a volver a confluir en intereses con el PSOE?

Creo que hay muchos temas en los que coincidimos y podremos abordarlos de forma conjunta, aunque otros evidentemente no. La relación es buena porque hemos estado ocho años trabajando juntos. Más me preocupa que el equipo de Gobierno aún no se haya dirigido a este grupo municipal para contarnos lo que piensa hacer en estos cuatro años. El alcalde sí que ha pasado a saludar protocolariamente, pero no ha habido ninguna reunión con contenido. Solo sabemos lo que vemos en los medios, pero no porque haya relación institucional consolidada. Y creo que la debería haber. Mas allá de que cada uno tenga sus propios planteamientos, es obligación del equipo de Gobierno sentarse con cada grupo y decirnos por dónde van a ir, sus prioridades y sus calendarios. Tienen obligación en intentar que sus propuestas salgan adelante con el mayor consenso, pero para eso hay que sentarse a hablar hasta con la oposición más alejada, como seríamos nosotros.