«La Semana Santa tiene raíz castellana y no debería perderla"

R.G.R
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Zamorano de nacimiento y vallisoletano de adopción, lleva 40 años vinculado a la Semana Santa. Recomienda viajar para conocer otras procesiones, pero reconoce que como la imaginería de Valladolid ninguna

200224JT_0023.JPG - Foto: Jonathan Tajes

Gran conocedor de la Semana Santa de Valladolid, Luis Jaramillo explica que su pregón versará sobre la visión que puede tener un cofrade de acera sobre la belleza procesional de los días de Pasión. Es periodista. Lo proclama a los cuatro vientos, y afirma que su profesión estará presente el próximo 15 de marzo en la Catedral. 

¿Se esperaba su designación como pregonero de la Semana Santa de Valladolid?

Había muchos rumores y por eso no me ha causado gran sorpresa. Bueno..., sé que en alguna ocasión había estado en la terna, pero nunca pensé que fuera a dar el pregón de Semana Santa. 

Un zamorano será el pregonero de Semana Santa en Valladolid. En este caso, se puede decir que uno es profeta fuera de su tierra.

Me dedico a los medios de comunicación. Trabajo en la radio, y le cuento a la gente cosas que están sucediendo a lo largo de mi vida profesional en un determinado momento. Creo que contarle a los vallisoletanos, una persona que lleva viviendo en Valladolid durante 40 años, cómo es su Semana Santa, que la conoce, que la ama, que le gusta y la disfruta es una gran oportunidad. No es un tema de ser profeta en su tierra, es una gran oportunidad para contarle a la gente cómo lo vivo y cómo lo siento. 

¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre las semanas santas de Valladolid y Zamora?

Son dos semanas santas diferentes. Un mismo hecho. Pasión, muerte y resurrección de Cristo, interpretados en dos pueblos diferentes. Zamora es una ciudad más pequeña, con una organización diferente. Cuando nacemos nos hacen cofrades. Nos implicamos, sabemos que es la semana mayor de todo el año. Valladolid es más grande, donde se diluyen más las cosas. La Semana Santa viene de muy atrás y sus similitudes son que son procesiones, pero su forma de interpretarlo y sentirlo son diferentes. 

¿Qué significado tiene para usted la Semana Santa de Valladolid?

Es la expresión de uno de los hechos culturales, religiosos y sociales más arraigados en el pueblo. Sin duda de ningún tipo. Es su semana mayor en el año. 

Valladolid tiene muchos y diferentes eventos a lo largo del año. Muchas de ellas con especial renombre y marcadas en el calendario...

Sí, pero el hecho que reúne todo junto, cultural, social y religioso es la Semana Santa. La vive toda la ciudad, no deja indiferentes ni mucho menos. Como expresión religiosa tiene momentos sublimes, como el Sermón de las Siete Palabras; como  expresión cultural tenemos lo mejor de la imaginería castellana, y como expresión tradicional venimos de los siglos XVI y XVII. Y además, demostrando que sabemos hacerlo. 

Lleva 40 años viviendo en Valladolid y participando de su Semana Santa. ¿Cuál es su vinculación con la Semana de Pasión?

Siempre digo que la Semana Santa tiene dos tipos de cofrades. El que participa de forma directa en la Semana Santa y el que la ve, la siente y la disfruta desde la acera. Yo la conozco y la he disfrutado en algún momento a lo largo de estos 40 años. Mi vinculación, por una decisión personal en muchos casos, ha sido poder trabajar para ella desde el ámbito profesional en el que me encuentro, desde los medios de comunicación. Hemos hecho transmisiones a nivel nacional de la Semana Santa, que incorporamos desde mi llegada la Cadena Cope. Hemos ayudado a la Junta de Cofradías cuando se nos ha pedido. Creo que se puede  trabajar para la Semana Santa sin el hecho de ser cofrade. He tenido oportunidad de participar en muchos actos. En fin, creo que a lo largo de estos cuarenta años me he identificado mucho con la Semana Santa de Valladolid, y no solo no me arrepiento de ello, sino que me siento muy orgulloso. 

Debido a esta enorme vinculación con la Semana de pasión de Valladolid. ¿Se podría decir que su nombramiento como pregonero es un deseo hecho realidad?

No lo ansiaba, pero si llegaba sabía que tenía que hacerlo. Es decir, no era un objetivo de mi vida.  Pero sabía que si me lo pedían no podía negarme. Creo que es como una obligación con la Semana Santa. 

¿Cómo espera vivir el momento del pregón?

Con fe. Con normalidad y espero saber estar a la altura de las expectativas de aquellos que me han elegido. Espero saber responder a los vallisoletanos, contarles y hacerles sentir cómo vivo la Semana Santa.  

Braulio Rodríguez, Gustavo Martín Garzo, Soraya Sáez de Santamaría, Javier Argüello, entre otros… ¿Da un poco de vértigo ser el pregonero de este año teniendo en cuenta algunos de los nombres de sus predecesores? 

¡Claro que da vértigo! Pero tengo clara una cosa. Yo no voy a hacer el pregón de ellos, yo voy a hacer el mío. El que creo que debo de contar. El que hace un cofrade. Cómo vive un vallisoletano cofrade, que además se dedica a la comunicación, la Semana Santa. 

¿Cuál será el hilo conductor de su pregón?

Será la visión de un cofrade que lo cuenta a través de los medios de comunicación.  

Un repaso de...

No. No solamente un repaso. Es contar lo que hace. Para poner una procesión en la calle hay que hacer muchas cosas, todo lo que se hace, ese trabajo que se realiza calladamente,  en las propias cofradías. No solo ponen los pasos en la calle, tienen una labor ingente, tienen unas secciones  infantiles maravillosas, preparan las iglesias, organizan actos culturales, coordinan marchas procesionales... La Semana Santa es un conjunto de imágenes, sonidos, visiones, sentimientos, sensaciones... Todo eso, es lo que quiero contar a la gente. Cómo lo vive, y cómo lo cuenta un periodista. 

Entonces, será un  pregón muy personal. 

No. Me gustaría que cuanto acabase el pregón mucha gente pensara, yo hago eso que he oído...

Un reflejo de la sociedad vallisoletana que vive la Semana Santa en la calle...

Sí. Soy un ciudadano más. Para ser pregonero antes hay que ser ciudadano. Es decir, creo que la Semana Santa la puedo contar yo, como la puedes contar tú, como la puede contar cualquier cofrade. Y hay vivencias que merece la pena compartir. Me gusta escuchar a la gente que participa en las procesiones porque tienen vivencias. Transmiten una emoción que no tiene aquel que no lo vive. Tal vez alguien puede hacer una perfecta pieza literaria, pero que viene de otro lugar o de otra zona y  no es capaz de trasmitir lo nuestro. La Semana Santa tiene mucho que ver con la tierra, con el terruño, con el lugar donde nosotros vivimos, con lo que nos enseñaron nuestros abuelos, o nos dijeron nuestros padres, y nosotros hacemos con nuestros hijos. Es todo un conjunto de vida.  

Me da la sensación de que no va a dejar el cargo de periodista cuando se suba al atril en el pregón.  

En algunos momentos, no. 

¿Será una especie de relato periodístico de lo que está viviendo? 

Se puede interpretar así. Evidentemente, no es lo mismo hacer un programa de radio que dar un pregón de Semana Santa, pero al final si todos cogemos a un poeta para dar el pregón podemos esperar poesía, si elegimos a un médico veramos la faceta médica reflejada en el tema de la pasión, pues si cogemos a un periodista tiene que hablar algo de periodismo, y si además ese periodista participa en la Semana Santa, es cofrade de acera y de procesión, es blanco y en botella. 

¿Cómo espera vivir la Semana Santa y, como experto, en los días de pasión?

Será diferente. Habrá compromisos que tendré que atender. Yo hace algunos años vi que tenía que conocer otras formas de ver y sentir la Semana Santa. He viajado mucho. Hasta el miércoles santo me quedo entre Valladolid y Zamora, sigo manteniendo una de las procesiones en las que salgo. Me gusta estar con mis compañeros en la transmisión del Sermón de las Siete Palabras, pero si puedo me gusta salir. Este año no podré hacerlo porque me apetece vivir otras cosas dentro de la ciudad. Le recomiendo a los cofrades que conozcan otras formas de ver y sentir la Semana Santa porque culturalmente es enriquecedor. Religiosamente es muy provechoso, pero culturalmente enriquece. No me gusta entrar en las discusiones de cuál es la mejor Semana Santa. No, sencillamente cada una tiene su relevancia.  

Pero como Valladolid ninguna...

Pues si hablamos de imaginería, seguramente como Valladolid ninguna. Si hablamos de otras facetas... Para que no suene tan bonito, algunas veces se debería olvidar de los aires del sur y saber que los del norte están muy bien y tenemos cosas maravillosas.

Ese carácter andaluz que se está implantando en la Semana Santa de Valladolid... ¿Es usted partidario?

Si te cuento que debemos ver otros sitios, ahora no puedo contar que debemos encerrarnos. No. Creo que la Semana Santa de Valladolid tiene su raíz castellana y esa esencia no debe perderla. Tenemos procesiones de silencio espectaculares, otras con una vivencia increíble, como La Borriquilla... Yo solo soy crítico con el exceso de sonidos del sur. Nuestras marchas se están dejando llevar demasiado por el ambiente andaluz. Demasiada floritura. ¿Es malo? No sé. Pero si tenemos nuestra raíz... La Semana Santa goza de muy buena salud, con chavales jóvenes que se están incorporando, que tienen vivencias y que la pueden hacer crecer. Las cofradías tenían que trabajar más en el concepto de hermandad, de ser un poco todos hermanos y no un lo mío contra lo tuyo. El nombre de Valladolid y su imaginería hacen que seamos tractores, los más relevantes de Castilla y León. 

Han existido algunos conflictos entre las cofradías... ¿Llegan esos desacuerdos a los cofrades de acera? 

Esas quitas internas..., que las hay. Los problemas de coordinación y los sufren los que llevan a cabo estas tareas, los hay. Pero creo que el espectador no se siente afectado por eso. No lo vive. Puede ver un incidente en un momento dado, pero la gente sale impresionada por lo que se hace en Valladolid. A veces, creo que somos más exigentes que ellos.  

Otras voces apuntan que, tal vez, las cofradías deberían salir menos a la calle. 

Es algo que les compete a ellos. Cada cofrade tenemos nuestra Semana Santa en la cabeza, pero son ellas las que deben coordinarlo. A mí, me parece que el Jueves Santo, con 14 procesiones en la calle es mágico y no existe en ningún otro lugar de España.  

¿Y no es matar la gallina de los huevos de oro? Muchas horas en la calle, muchas tallas en diversos puntos de la ciudad, cofradías acompañantes... En Sevilla salen una sola vez.

En Sevilla salen una vez, pero están más tiempo en la calle que en Valladolid. Cada punto tiene su idiosincrasia. Rioseco tiene una Semana Santa de reconocido prestigio y salen pocas procesiones. La Semana Santa es una vez al año. Es un hecho cultural, tradicional, pero sobre todo religioso que trasciende.   

¿Cuál es la procesión predilecta del pregonero de este año? 

No la tengo. Tengo momentos. La Semana Santa son momentos. Puntos de encuentro que uno no tiene que perderse como la procesión de las palmas en la calle Platerías, el encuentro entre el Nazareno y la Virgen de la Vera Cruz o el Cristo de las Mercedes saliendo por la plaza del Atrio, entre otros. 

¿Y la talla? 

(Risas) No me pidas. Valladolid fue la sede de la escuela castellana. Lo tenemos todo. Bajé a Murcia un año, pero como conjunto Valladolid tiene mucho más.

 

¿Qué impresión le dejó el cartel de la Semana Santa de Valladolid de este año? 

Es diferente. Refleja pasión, sentimiento, sufrimiento, el peso de todos los que somos creyentes en un madero. Creo que se ha hecho un buen cartel.