Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Asuntos internos

29/07/2023

A la vista de los resultados electorales del 23 -J y de la posibilidad de que se produzca un bloqueo que impida la formación de Gobierno, los partidos más interesados en una repetición de las elecciones son aquellos que han perdido o que no han cumplido sus expectativas, de forma singular el Partido Popular en la derecha y Podemos en la izquierda y a expensas lo que decidan los independentistas de Junts sobre si les interesa volver a medirse en las urnas y no facilitar en ningún caso la gobernabilidad de España algo que les importa  "un comino", que fue la expresión que utilizó Montserrat Bassa en la investidura de Pedro Sánchez en 2020, y que ahora repiten más o menos desde Junts, mientras en el Gobierno esperan que su independentismo irredento encuentre algún tipo de pista de aterrizaje si acuerdan con ERC volar juntos en Madrid y tienen éxito las gestiones encomendadas a los negociadores del PSOE y "los comunes. 

Pasados los primeros momentos de euforia y decepción tras los resultados electorales, es la hora de abordar los problemas que la convocatoria anticipada de las elecciones ha dejado en evidencia o dejó pendientes de una solución más adecuada. Una vez que se evidencie que Feijóo no cuenta con los votos necesarios para la investidura el PP debe aclarar cuál será el tipo de relación que mantendrá con Vox y como compaginar las dos almas que sobre este asunto anidan en el PP, la de aquellos que consideran que es un socio estratégico al que hay que tratar de atraer hacia la casa grande de la derecha pero sin segarle toda la hierba bajo los pies, porque de su potencia también depende la posibilidad de sumar más que la izquierda, como señalan la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y su antecesora, Esperanza Aguirre, y los que consideran que la opa ha de ser total y tratar por todos los medios que los tres millones de votos que reúne el partido de Santiago Abascal vuelvan al PP, como pretenden otros dirigentes que en otras circunstancias no hicieron ningún asco a sus escaños para alcanzar el poder. 

La cuestión en este caso es ver cómo se digieren los postulados ideológicos de Vox, si como en Madrid o Valencia asumiendo su discurso más ultraderechista sobre inmigración violencia de género, cambio climático…, o si el PP sería capaz de embridarlos como estuvieron hasta que Abascal decidió romper con el PP.  Feijóo debe decidir entre el "Hasta aquí hemos llegado" de Pablo Casado y no poner en riesgo el mensaje de moderación que no ha acabado de asentarse, o la condescendencia. Si la reabsorción de los votantes de Ciudadanos se ha realizado sin ningún tipo de problemas, la de los votantes de Vox, a los que se ha alimentado por la vía de asumir su discurso en muchas situaciones será más complicada y en cualquier caso ya está provocando problemas Internos. 

También en Sumar tienen que resolver algunos asuntos internos, puestos sobre el tapete por Podemos. Si el silencio de sus líderes durante la campaña electoral ha supuesto una campaña quizá menos visible pero al mismo tiempo menos ruidosa, al obtener unos resultados que con ser buenos no fueron los esperados han resucitado tensiones subyacentes desde la misma conformación del proyecto de Yolanda Díaz en relación con el partido morado. Podemos, tras la defenestración de Irene Montero, ha pasado al capítulo de las exigencias: contar con voz propia dentro del grupo parlamentario, participar en la elaboración del acuerdo político para la reedición del gobierno de coalición, primarias para la confección de las candidaturas si hay repetición electoral. Podemos se cree legitimado para todo ello porque los resultados han sido, peores que los de 2019, pero se hace trampas en el solitario. En todos los procesos electorales previos había perdido votos y representación institucional y el 28-M había conseguido solo un millón de votos. Pero Podemos, como dijo Pablo Echenique se enorgullece de meter ruido.