9-J y el color del cristal con que se 'mide'

David Alonso
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Del orgullo del PP por ganar en casi nueve de cada diez municipios, a la reticencia del PSOE por llamar a la derrota por su nombre y los 97 pueblos en los que Alvise empezó su fiesta con más del 10% del voto

Un hombre accede a una cabina para ejercer su derecho a voto en la provincia de Burgos. - Foto: Iván López

El interminable carrusel de elecciones concatenadas tuvo este domingo la, por el momento, última parada de un viaje que Castilla y León arrancó a principios del año 2022. Los resultados de la cita con las urnas para dibujar el Parlamento Europeo del próximo lustro dejaron en la Comunidad un sinfín de aristas que cada formación política se esfuerza ahora en pulir para sacar la cara más brillante de las mismas. Desde la alegría indisimulada de los populares, pasando por la sonrisa forzada del PSOE y Vox, hasta llegar a la debacle del fallido conglomerado 'Sumar-Podemos', o a un Ciudadanos con la persiana prácticamente bajada ya. Como en casi todo, la magnitud de lo ocurrido este domingo depende del color del cristal con el que se mire. O se mida, en este caso.

Poco esfuerzo le va a suponer al PP de Castilla y León verse como el triunfador indiscutible de unas elecciones en las que casi arrasó con uno de cada dos votos emitidos. Alfonso Fernández Mañueco cumplió su palabra de brindar una «victoria incontestable» a Alberto Núñez Feijóo desde la Comunidad y los populares barrieron al imponerse en casi nueve de cada diez municipios de Castilla y León, concretamente, en 1.979 sobre un total de 2.248 y fueron la primera opción de los votantes en 55 de los municipios de más de 5.000 habitantes, incluidas las nueve capitales de provincia, mientras que el PSOE solo ganó en las cinco restantes, según informa Ical. Cifras que, en un juego de política-ficción, servirían más que de sobra para que Fernández Mañueco gobernara con mayoría absoluta –46 procuradores de 81– en Castilla y León.

Mucho más trabajo interno, y externo, les espera a los socialistas de Castilla y León, aferrados al leitmotiv de «resistir también es vencer». El PSOE, como el resto de partidos a su izquierda, o el propio Ciudadanos, fueron los grandes castigados por la abstención. Perdieron votos y porcentaje de votos. Los números son claros y la teoría de los vasos comunicantes también. Respecto a las europeas de 2019, en Castilla y León votaron 300.000 personas menos, y, comparando con la misma cita, estos cuatro partidos se han dejado 400.000 votos. En esos 100.000 votos que quedan perdidos están los 65.000 ganados por el PP y los 40.000 de 'Se Acabó la Fiesta'. «El PSOE tiene una pérdida de votos que tiene que ver mucho con la abstención porque la izquierda no se ha movilizado tanto», indica a este periódico el politólogo Pedro Villanueva, que asegura que «el PSOE no es que haya perdido, sino que ha dejado de ganar por la elevada abstención que sobre todo es de es de votantes de izquierda». Este experto añade que, no obstante, la caída del PSOE –se deja 150.000 votos respecto a 2019– se ha visto «amortiguada» por la de Ciudadanos, que pierde casi 200.000 solo en Castilla y León: «Muchos votantes de Ciudadanos son de izquierdas, y buena parte de los votos que ha perdido Cs se han ido al PSOE y eso ha frenado su caída».

«En Vox han perdido una oportunidad de oro para tener un grandísimo resultado por la irrupción de la Agrupación de Electores 'Se Acabó la Fiesta', que está en su mismo arco ideológico», matiza Pedro Villanueva. Y no es para menos. Los de Santiago Abascal y Juan García-Gallardo mejoraron sus cifras respecto a 2019 pero siguen muy lejos del bipartidismo. «Objetivo cumplido», se limitó a resumir ayer Carlos Pollán lo ocurrido este domingo. Mientras, 'Se acabó la fiesta', el partido creado por Alvise Pérez, superó el 10% de apoyos en 97 municipios de Castilla y León, un alto porcentaje que, hasta en 17 de ellas le ha permitido ser segunda fuerza política pero en ninguna primera, si bien es cierto que en algunos casos terminó empatado.

Mañueco tendría la absoluta con el voto del 9-J

Alfonso Fernández Mañueco y el PP de Castilla y León gobernarían con mayoría absoluta en la Comunidad si lograsen replicar los resultados de este domingo en una hipotética cita electoral autonómica. Si se pasan los votos de los comicios europeos por el filtro de la política-ficción, el 45,4 por ciento de los sufragios obtenidos por el PP de Castilla y León les otorgarían 46 procuradores en las Cortes de Castilla y León, más que suficientes para doblegar la mayoría absoluta del hemiciclo fijada en 41 'síes'. Esos 46 asientos suponen 15 más de los que tiene ahora el PP, y que le llevaron a pactar con Vox hace dos años para gobernar en la Comunidad. Precisamente Vox bajaría de 13 a 7 procuradores, mientras que el PSOE mantendría los 28 que tiene si se replicaran los resultados de las europeas en unas autonómicas. Siempre teniendo en cuenta que a estas elecciones no han concurrido algunas de las fuerzas presentes en las Cortes como la UPL o Por Ávila.