"La Catedral debe convertirse en el epicentro de vida social"

R.G.R
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José Enrique Martín cumple dos años al frente de la Secretaría de Las Edades del Hombre

José Enrique Martín Lozano. - Foto: J. Tajes

Convencido de la fortaleza de Las Edades del Hombre, pone de manifiesto que están trabajando en un plan director de cara al futuro para diversificar todas las funciones que llevan a cabo desde la Fundación. José Enrique Martín cumple dos años al frente de la Secretaría de Las Edades y apunta que para poner en valor las exposiciones, la previsión es que en 2026 no se celebre ninguna y anuncia un regreso de las siguientes a las catedrales en una búsqueda de los orígenes.  

¿Cómo está transcurriendo la exposición sobre la centenaria escultura del Sagrado Corazón de la Catedral?
Estamos muy satisfechos por la acogida que está teniendo por parte de los vallisoletanos. También están llegando muchos turistas. Tenemos la satisfacción del firme convencimiento de que la muestra está ayudando a que los ciudadanos vuelvan a la catedral. Nos encontramos ya por encima de los 10.000 visitantes. El objetivo era sumarnos a la conmemoración del Año Jubilar y desarrollar una iniciativa expositiva que estuviera a la altura, y creemos que lo hemos conseguido. 

El proyecto de reforma del Museo Catedralicio ha sido encargado a la Fundación de las Edades del Hombre. ¿Cómo será y qué se van a encontrar los vallisoletanos una vez que esté terminado? 
El objetivo principal de este proyecto es que la Catedral tenga su propia personalidad. Que se convierta en el epicentro de la vida de la ciudad. Hay varias actuaciones. Está previsto recuperar el Patio de los Cipreses con  un proceso de remodelación. Se moverán los accesos del conjunto catedralicio y haremos un plan de gestión para que la catedral sea un espacio sacro, un centro de referencia para la ciudad y una oportunidad para que los visitantes tengan un recurso cultural.  

Con las funciones evidentes que tiene la catedral, ¿es posible potenciar su aprovechamiento expositivo?
Sí, claro. A corto plazo y con vistas a medio plazo tiene que haber un plan de actuaciones, pero también dinamizar un turismo religioso que se está potenciando. Es una cuestión de acabar provocando una mayor sociabilización de la catedral. 

¿Es posible una exposición permanente durante todo el año?
No, no pretendemos crear exposiciones permanentes. La Catedral, a través de su museo, ya cuenta con una muestra permanente, con unas obras excelentes. Es un museo que tiene unas décadas, no ha tenido transformaciones y, por consiguiente, mantiene una involución de todo tipo. Se trata, al estilo de Las Edades, de dotarle de un relato que nos ayude a comprender lo que ha sido el devenir histórico de las colegiatas y la Catedral. Tiene un potencial increible. Ahora bien, a futuro se puede crear un programa de diferentes actividades, como música o conferencias y exposiciones. 

El Año Jubilar terminará en junio de 2024. ¿Habrá más exposiciones o actividades por parte de Las Edades en Valladolid hasta esta fecha ante la mayor demanda de turismo religioso? 
Es una de nuestras demandas. La base de este turismo son bienes que en su momento fueron hechos con fines evangelizadores. Y cada vez es más creciente. El Jubileo corresponde al Arzobispado de Valladolid y una vez que finalice el 28 de enero la actual exposición no tendremos más recorrido. Ha sido una actividad puntual. Ahora bien, no deja de ser una celebración que sirve de nexo de unión con el proyecto de reforma de la Catedral. 

Las Edades del Hombre se celebrarán en Castilla y León y en Galicia de forma conjunta. ¿Qué representa este acuerdo para la Fundación?
Tenemos el honor de añadir Galicia a nuestro listado de destinos y lo hacemos con un lugar tan emblemático para el Cristianismo como es Santiago de Compostela. Tenemos unas expectativas muy altas e ilusionantes. Va a ser una edición muy positiva por las particularidades de Villafranca del Bierzo. Están muy unidas por el camino, una senda de fe que nos ofrece unas bases interesantes para crear un relato expositivo. Es la primera vez que la muestra tendrá un carácter simultáneo en dos comunidades autónomas. 

¿Quedan piezas por mostrar e ideas por generar que sean de interés para el gran público después de tantos años?
Tenemos un patrimonio que es amplísimo y ofrece calidad. Sí me atrevo a decir que es fuente inagotable. Pero además no nos faltan temáticas que mostrar a la sociedad. Tenemos suficientes recursos y creatividad para muchos años. Desde la óptica de Las Edades del Hombre, todavía tenemos mucho que ofrecer. Eso sí, después de 35 años que nadie se extrañe si se ve una obra en dos exposiciones. Con estas obras tan amplias, nos sirve para contar una historia y todavía nos queda.  

Ha cumplido recientemente dos años al frente de la Secretaría de Las Edades del Hombre. ¿Qué balance hace de este periodo?
Está siendo una labor muy satisfactoria. Resulta enriquecedor desarrollar esta responsabilidad. Ha sido un periodo de establecer las bases de cara al futuro, se ha pactado con el patronato de la fundación un plan estratégico, que pretende seguir mostrando el patrimonio de Castilla y León. Damos pasos en la gestión del patrimonio, como la digitalización y otras tareas de investigación y catalogación. La restauración es otra de nuestras funciones. Es muy gratificante. Ha sido una labor sencilla porque he contado con el respaldo de un gran equipo multidiscriplinar.  

¿En qué consiste ese plan estratégico?
Estamos poniendo las bases para los próximos 35 años. Debemos tener claro que hay que establecer unas líneas de actuación para los próximos tres años. Vamos evolucionando hacia desarrollos más profesionales. No vamos a inventar nada, pero sí mejorar algunos ámbitos y la propia gestión de espacios de carácter turístico. No podemos funcionar a base de ocurrencias. 

¿Qué labor se hace a diario desde el Monasterio de Valbuena de Duero a favor del Arte Sacro?
Acoge la sede administrativa de la Fundación. Se establecen los diferentes estamentos, que se encargan de los diferentes temas. Tenemos un centro de restauración, la documentación digital... Son diferentes áreas que se complementan. Como es lógico, cada departamento lo componen distintos técnicos. También, se debe tener en cuenta que estamos en constante viajes por la geografía española y fuera del país. La oficina, a veces la llevamos a cuestas.

¿Considera que las administraciones están haciendo todo lo que puedan en materia de conservación del arte sacro?
Estamos satisfechos y agradecidos por la labor y el apoyo de las administraciones públicas. No solo hablamos del respaldo a la celebración de las ediciones, sino que de manera aliniada apoyan un modelo de gestión innovadora del patrimonio. La Consejería de Cultura tiene objetivos comunes con nosotros, que son óptimos para la Comunidad, pero no solo se trata del apoyo autonómico, sino que otras comunidades ven en Las Edades una palanca de apoyo autonómico. Esta situación se hace extensiva a ayuntamientos y diputaciones, que apoyan nuestros proyectos. 

Con la Diputación de Valladolid ya son dos décadas de colaboración. ¿Ese es el camino a seguir para mejorar el estado del arte sacro de la provincia?
En el caso de Valladolid, la verdad es que es un ejemplo de fidelidad a la Fundación. Son 20 años de colaboración. Sí es cierto que no tenemos un programa similar con otras diputaciones, aunque sí mantenemos otro tipo de proyectos y programas. 

¿Queda mucho camino por hacer en materia de restauración?
Es constante. No llega el momento de decir: ya está todo. Es una tarea inagotable. Lo que sí es positivo es la existencia de una gran sensibilidad. Las Edades fueron un punto de inflexión importante en el cambio de mentalidad para la conservación del patrimonio. Empezando por las parroquias y las diócesis, que ponen todos sus medios para llevar lo más lejos posible en esta labor. Las administraciones son todo lo generosas que pueden ser dentro de lo que pueden hacer. El reto es que no hay mayores dotaciones, pero el compromiso es máximo y la sensibilización es total, incluso a nivel social. Tenemos la responsabilidad de preservarlo. 

¿Cómo se plantea la edición de Las Edades en 2025 al celebrarse en Oporto? 
La verdad es que de cara a 2025 estamos trabajando para que pueda hacerse realidad este ambicioso proyecto. Será la primera vez que tiene una edición de carácter trasfronterizo entre España y Portugal. Todavía la parte de Oporto está un poco supeditada de recursos de Europa. Estamos a la espera de que haya una resolución de fondos europeos para que nos permitan llevarlo a cabo. Creo que va a salir bien, pero me siento en la obligación de decir que esta exposición está supeditada a esos fondos. Hemos dado los primeros pasos y, a su vez, sí estamos trabajando en contenidos y relato de la muestra.  Creemos que en breve podremos afirmar que este proyecto verá la luz. 

¿Estamos en fase de espera para que sea una realidad?
No quiero decir que no haya alternativas, que de hecho las hay y por eso nos hemos aventurado a anunciar Oporto como destino. Se ha solicitado una ayuda para llevarla a efecto y estamos a la espera de que sea una resolución favorable. Si no da sus frutos, seguiremos trabajando para la exposición se desarrolle en Zamora  y Oporto.  

¿Considera que se promociona de forma escasa la labor que se realiza desde Las Edades del Hombre más allá de las exposiciones? Como, por ejemplo, lo que ocurre con el proyecto educativo, la musealización, digitalización...
Nos gustaría que todas las actividades vinculadas a la Función al margen de las exposiciones tuvieran más repercusión. Y para ello, necesitamos la ayuda de todos, empezando por los medios de comunicación. Desde la Fundación tendrá que haber una estrategia de visibilización de lo que se hace, siendo conscientes de que estas actividades no pueden competir con el impacto mediático de las exposiciones. 

¿El Museo Virtual será enorme?
En 2024 tenemos como objetivo su lanzamiento. Estamos implementando las acciones para que tengan mayor difusión y poner este patrimonio a servicio de la sociedad. Pero es enorme. Castilla y León es sí misma es un museo. En buena parte es de la iglesia y desde la Fundación  tenemos mucho que contar y mucho que ofrecer. 

¿Ha perdido la exposición de Las Edades el esplendor de tiempos pasados allá cuando empezaron las diferentes muestras desde la primera de Valladolid?
Hay que tener en cuenta el contexto. Las primeras ediciones de las catedrales se convirtieron en un fenómeno de masas con riadas de visitantes. Luego concluyó esa etapa y las exposiciones se llevaron a lugares del ámbito rural, con recursos patrimoniales de primer orden. La presencia de Las Edades en estos territorios ha sido palanca de desarrollo. Ya tenemos en el horizonte un cambio de rumbo en cuanto al regreso a las catedrales, pero ni podemos ni queremos dar la espalda al medio rural. Hemos estado en Extremadura, vamos a Galicia y hay otras comunidades que se han interesado. 

¿Se volverá a las catedrales?
Ahora mismo, estamos creando nuevos formatos con diferentes sedes, en la provincia o en una capital, de forma indistinta. 

¿Trabajan ya en algo realmente especial para 2028, cuarenta aniversario de la primera exposición, o todavía es demasiado pronto?
No nos hemos planteado nada por el momento, pero es una fecha muy relevante. En su momento, hicimos una programación especial en 2013 por el 25 aniversario. Intentamos estar presente en todas las diócesis, aunque fuera con exposiciones conmemorativas. En el horizonte no está una gran celebración en el 40 aniversario.  

¿Hay sitio para 2026?
Cuando clausuramos la exposición de Plasencia en 2022, el Patronato decidió que hubiera una periodicidad entre muestras. Lo que pretendemos es retornar la mirada hacia los orígenes, donde no había una periodicidad tan marcada. Este tipo de proyectos requiere un tiempo para mantener su frescura. Por eso, no hemos hecho exposición en 2023 y en 2026 nos gustaría parar. No nos vamos a plantear una exposición. Otra cosa es que la Fundación tenga que estar en alguna conmemoración.