Ignacio Fernández

Ignacio Fernández

Periodista


Sin casa

30/11/2023

Algunas zonas de nuestra Comunidad parecen un problema serio por falta de mano de obra que agregar a sus plantillas. Y no es una complicación fruto sólo de la falta de gente sino de vivienda. Muchos de los que querrían trabajar no encuentran donde residir y a algunas empresas se les hace cada vez más difícil drenar regularmente sus plantillas y acompasar su crecimiento real al potencial.
Gullón, la macrogalletera de Aguilar de Campoo, ha sido una de las que ha expuesto públicamente la necesidad de hasta 300 trabajadores en nuevas líneas de producción. Otros casos semejantes, aunque quizá de un tamaño no tan ostensible, se exteriorizan frecuentemente poniendo de manifiesto la máxima necesidad de abordar el déficit de viviendas útiles en ciertos enclaves de la región.
Y digo útiles en el sentido de disponibles, porque viviendas existentes hay muchas pero están inhabitables. De hecho, la oferta de casas en zonas de la montaña es enorme, pero todas ellas deben ser reformadas de una parte y auspiciadas por un entorno propicio para una vida razonable. Se trata de ajustar la oferta y la demanda aplicando para ello el aliciente residencial.
No es un asunto nuevo ni es novedoso que se plantee cuando nos acordamos de Santa Bárbara al tronar y no antes, pero esta omisión no hace imposible la solución, bien al contrario, potencia a necesidad de solventar ese desajuste que nos hace menos competitivos y acarrea una pérdida flagrante de oportunidades de inversión y crecimiento.
Y como es un asunto concerniente a lo privado pero también a lo público y a las administraciones de todo nivel, sea éste territorial o nacional, incluso a entidades de distinta función y naturaleza, hagamos en este punto el conjuro para ver si podemos conseguir doblegar la tendencia poblacional descendente con refuerzos como los que consiguen los polos de atracción que son las empresas.
Hay un aserto económico que en casos como este cobra una veracidad extra y es aquél según el cual la oferta genera demanda. Y no a la inversa.