Un abanico de edificios vernáculos

M.Rodríguez
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Jesús Anta recorre la provincia para relacionar toda la arquitectura tradicional de Valladolid y plasmarla en 'El patrimonio del concejo', su último libro, financiado por 'crowfunding', que ha presentado en la Feria de Valladolid

Un abanico de edificos vernáculos - Foto: Jonathan Tajes

El patrimonio del Concejo, el último libro de Jesús Anta, es una llamada de atención o una «reivindicación», como apunta el escritor, para intentar salvar el patrimonio civil de la provincia que, en muchos casos, se está dejando perder.
Este libro es la  publicación divulgativa «más importante» sobre construcciones civiles, privadas o públicas, en la provincia, que se ha presentado hasta la fecha. «El libro trata de ese patrimonio civil que ha sido imprescindible para los municipios vallisoletanos, desde la casa consistorial al último chozo de pastor perdido en el páramo, pasando por las escuelas, fuentes, mataderos, pósitos, colmenares, guardaviñas,...», apunta Anta. Un patrimonio que explica que sirvió para organizar la vida cotidiana de las personas y facilitar el abastecimiento y servicio de las poblaciones. «Se trata de un conjunto de edificios que va desde lo que se suele llamar arquitectura culta hasta la vernácula o tradicional».
Anta confiesa que lo ha escrito «desde la pasión por ese patrimonio importantísimo para la vida de los concejos». También asegura que lo ha escrito desde «la rabia» por ver su «abandono», pero también con «esperanza» porque está viendo que muchos ayuntamientos o particulares lo están poniéndolo en valor, con nuevos usos. Este es el caso de Alejandro Escribano, un vecino de Montemayor, que ha colaborado en el crowfunding que se organizó para financiar esta publicación y que confesaba al autor en la presentación que él mismo había rehabilitado un chozo  en su pueblo.
Precisamente esa campaña de microfinanciación permitió a la editorial Páramo comprobar el interés del público vallisoletano por esta publicación, que cuenta con un prólogo de Esperanza Ortega y una portada que es obra del pintor Manuel Sierra. «El prólogo de Esperanza es bellísimo y ha captado la esencia del libro y la portada de Sierra es muy potente», presume el escritor. «Quería que fuera un libro bonito, que inste a leerlo y ojearlo una y otra vez», asegura.  Esta obra es fruto de una investigación de más de dos décadas, con más de un centenar de fotografías en color.  «En consonancia con el proyecto, el soporte en el que se publique estará cuidado al detalle, con tapa dura, con sobrecubierta, guardas a color, cabezadas a juego o papel ahuesado de 135 gramos», detallan desde la editorial.
protección. Anta constata en este libro que se ha perdido mucho patrimonio, pero deja la puerta abierta a la esperanza porque existe una «nueva concepción» de esta arquitectura. «Muchos municipios  están incluyendo en sus normas de planeamiento la protección de una variada muestra de construcciones populares y vernáculas, facilitando con ello no solo la conservación sino el aprecio ciudadano hacia las mismas», recalca, Aunque no es un libro técnico sino que se ha realizado «desde el corazón» y que contribuirá a «mejorar» la cultura general sobre la  historia de la provincia.