Pasos en la vida

Jesús Anta
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La Feria del Libro de Valladolid organiza un homenaje póstumo a José Manuel de la Huerga, coincidiendo con la publicación de su última novela 'Los ballenatos'.

Pasos en la vida - Foto: J.TAJES

Es difícil mejor broche para la Feria del Libro de Valladolid: homenaje a José Manuel de la Huerga. José Manuel falleció joven, muy joven. Nació en 1967 y en noviembre de 2018 nos dejó, privándonos de un futuro literario seguramente magnífico, como ya es la obra que nos ha legado.
Nos  conocimos a través de las páginas del periódico Diario de Valladolid. Él con sus columnas que trataban de explicar el mundo,  y yo con mis reportajes sobre  cosas de Valladolid. Aún no lo conocía personalmente, pero sus artículos destilaban buena literatura y compromiso con lo  que ocurrían en su entorno.
A poco que se lea su obra y sus artículos, se observará de qué iba por la vida: nada de lo que le rodea le era ajeno.
Era un escritor que nutrió parte de su creación literaria en las tierras de su León natal y en su infancia,  pero que encontró alimento literario tanto en lo cotidiano como en historias que hundían sus raíces en los clásicos, en los mitos y en los prototipos humanos. Lo que le alejaba de los creadores ajenos a la vida de las personas.
Acaso por eso se sentía profundamente implicado en el barrio en el que vivía, la Pilarica,  y con la educación de las personas adultas. Por eso no fallaba cuando los colectivos educativos de la ciudad, en los que trabaja su esposa Ana, le llamaban para que llevara su maleta, sus pájaros, sus peces y sus palabras e ilusionara con sus relatos al público asistente.
Desconozco si estaba deseando que le llamaran para una charla, una lectura pública de su obra o una conferencia sobre literatura, pero me consta que en su vocabulario no existía el ‘no’ cuando era convocado para que iluminara con sus textos y su verbo una actividad cultural. Por eso,  cuando las asociaciones vecinales ribereñas de la Esgueva le pidieron que abriera el proyecto de ‘En junio la Esgueva’ con sus palabras a la sombra de un olivo junto al río de nombre femenino, no dudó en acudir para relatar a cuantas personas asistieron a escucharle «con la mirada puesta en los pájaros de la Esgueva».
Su obra se compone de una quincena de libros que no han eludido abordar temáticas y registros de lo más variado, propio de una persona que dominaba el lenguaje y que lo ponía tanto a disposición de su creación literaria como al servicio de las causas que le movían, entre ellas, sin duda, la defensa de la enseñanza pública, a cuyas manifestaciones reivindicativas no solía faltar.
Tengo la impresión de que por encima del literato, o al mismo nivel al menos, tenía el alma del docente. Y, sobre todo, del enamorado de su tierra. 
Si no, no se explica su proyecto ‘El Duero lee’  en el que tanto empeño puso. Para José Manuel el Duero era un río que unía y que abría horizontes. Ese proyecto, aun contando con el parabién de las instituciones docentes de Castilla y León, le resultó un tanto pesaroso porque su Duero no concitaba el mismo entusiasmo por quienes tenían que abrirle puertas. 
De José Manuel recuerdo un buen puñado de cosas. De entre ellas, descubrirle una palabra: majano. Me asombró cuando yo estaba guiando una visita de fotos de Valladolid y en una de ellas llamé la atención sobre esos característicos montones de piedras de los páramos que se conocen como ‘majanos’. Él esperó a  concluir la visita y, sorprendido, me abordó sobre el término, del que jamás había oído hablar.  Desde entonces me adjudicó el oficio de ‘pastor de majanos’. 
José Manuel, además de su casa del poema, su vida con David, sus apuntes de medicina interna y sus solitarios, entre otros títulos y escenarios de sus poemas y relatos, nos dejó sus pasos en la piedra y, sobre todo su novela póstuma que no llegó a ver impresa: Los ballenatos.
Premio de novela Mario Vargas Llosa en 2018 por  Los ballenatos, José Manuel, entre otros galardones, sumó el  reconocimiento a su quehacer literario con el de la Crítica de Castilla y León con sus Pasos en la piedra.
La Feria del Libro de Valladolid  cierra su edición de 2019 rindiendo justo homenaje a José Manuel de la Huerga, un escritor que ha dejado huella en la creación literaria gracias a la construcción de  historias universales a partir de sus raíces y compromisos humanos.