El Pucela no puede con Messi y su Barça

M.B
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El Real Valladolid llegó a igualar en el minuto 15 el tempranero gol de Lenglet, pero el argentino, con una asistencia a Vidal y un gol de falta, acabó con la resistencia blanquivioleta antes del descanso. La segunda parte sobró y acabó con 5-1

El Pucela no puede con Messi y su Barça - Foto: ALBERT GEA

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El Real Valladolid salió goleado de su visita al Camp Nou. No pudo con un Barcelona comandado por Messi, con dos goles y dos asistencias, que llegaba descansado tras el aplazamiento del Clásico y con ganas de agradar a los suyos. Los blanquivioleta, que empezaron con cinco defensas y acabaron con su habitual sistema, no tuvieron su día, como les suele ocurrir a casi todos los que visitan la Ciudad Condal (Betis y Valencia se llevaron 5 y el Sevilla, 4); y ya piensan en 'su' Liga, la del domingo ante el Mallorca.

Sergio González hizo cuatro cambios en el once respecto al que sacó el sábado ante el Eibar, dando la titularidad a Fede Barba, Porro, Anuar y Waldo, y dejando en el banquillo a Salisu y Ünal. Y el comienzo no pudo ser peor. Tras dos minutos de posesión para el Barça, Lenglet hizo el primero para los azulgrana, tras un sinfín de rebotes, empezando por un despeje de Guardiola que dio en Joaquín y el remate del central que pegó en Barba, cuando parecía que iba fuera, y se acabó colando por arriba tras pegar en el larguero.

El jarro de agua fría fue respondido por Guardiola en el otro área, pero sin suerte, en la siguiente acción. El Pucela, que salió con cinco atrás, se encontraba pronto por en desventaja. Un golpe duro. Pero del que se repuso en el minuto 15, con un lanzamiento de falta lateral de Míchel Herrero, que no despejó como pudo Ter Stegen y empujó, casi de rebote con la rodilla, Kiko Olivas.

PucelaPucela - Foto: Enric Fontcuberta

Ahí empezaba un nuevo partido. Y al Pucela se le veía cómodo, incluso tocando por momentos. Aunque lo que había enfrente era un equipo de quilates, con De Jong o Messi capaces de encontrar cualquier desmarque. En eso Vidal lo hace perfecto. En la primera acción, en el 25, no llegó a rematar de cabeza. En el segundo, en el 29, sí y su remate fue imposible para Masip. Luego vino lo de Messi, en el 34. En una falta dudosa de Anuar, el argentino hizo lo que suele hacer desde 25 metros, pegarle con rosca, duro y pegado al palo. El 3-1 quizá no hacía justicia pero... para eso está el 10 del Barça.

Para entonces, Salisu ya había entrado por Nacho con molestias físicas. Y Sergio mediataba cambiar de sistema, adelantando en ataque a Joaquín.

Tras el descanso, con ese 3-1 en el marcador, el Pucela salió con el sistema habitual de juego, con cuatro atrás. El partido estaba cuesta arriba. Complicado y más en casa del vigente campeón, que podía auparse al liderato. Masip evitó el cuarto, a tiro del joven Ansu Fati y la entrada de Hervías dio otro aire. Plano tuvo la primera, aunque no pudo armar la pierna ante Lenglet, a los once minutos, pero el Barça parecía tener el partido controlado, jugando cómodo.

Sergio agotó los cambios en el 66, dando entrada a Ünal por Plano. Recuperaba así su dibujo habitual, con los medios y los delanteros titulares ante el Eibar. Pero tampoco hubo atisbo de reacción. Era complicada ante un conjunto que, con ventaja y en casa, suele hacerlo fácil. El fuera de juego evitó el cuarto en el 70, pero no el de Messi en el 75, tras un control orientado con el muslo y un zurdazo cruzado. Ahí se acabó todo. Luis Suárez, en la siguiente acción, hizo el quinto... a pase de Messi, dejando solo al uruguayo ante Masip.

El encuentro no tenía más historia. Y así se fueron consumiendo los minutos, con llegadas del Barça y ganas de que acabase el partido por parte del Pucela.