Una app para la atención no presencial de pacientes aislados

Óscar Fraile
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El grupo de apoyo a las residencias de ancianos del Río Hortega sugiere utilizar un sistema de telemetría con una aplicación en la que el paciente introduce datos que permiten hacer el seguimiento

Los pacientes tienen que meter una serie de parámetros para hacer el seguimiento. - Foto: El Día

El grupo de apoyo a residencias de la tercera edad del Hospital Universitario Río Hortega, formado por profesionales sanitarios de diversos ámbitos, ha hecho una propuesta para poner en marcha un sistema de atención no presencial y seguimiento a los pacientes COVID que permita prevenir contagios entre los sanitarios que ahora se ven obligados a desplazarse a domicilios. Se trata de un sistema de telemetría que ya se utiliza en otros ámbitos. Por ejemplo, desde hace un año en la Unidad de Asma para pacientes de difícil control. La propuesta va dirigida a casos de investigación de posible infección y otros diagnosticados como leves o que no requieren hospitalización.
El proceso comienza con la llamada del paciente para informar de que, según él, tiene síntomas de coronavirus. Si los profesionales sanitarios consideran que es así, le dan de alta en el sistema y le indican que instale la aplicación ICP MyMobile en el teléfono. Esta herramienta le pedirá que se tome la temperatura e introduzca los datos y le planteará varias preguntas, como si tiene tos seca, dificultades al respirar, dolor de garganta, escalofríos y vómitos. Tendrá que responderlas dos veces al día.
El profesional recibe todos esos datos en una plataforma denominada ICP Triagemanager, un sistema de gestión de pacientes que permite hacer un triaje y recibir un SMS en caso de gravedad. A partir de entonces, se toma la decisión más conveniente, que puede pasar por enviar recomendaciones, asistencia con una llamada telefónica o videoconferencia. Evidentemente, en los casos de más gravedad los profesionales se desplazan hasta el domicilio o, en su caso, hasta la residencias de personas de la tercera edad o centro sociosanirario. Este sistema presenta la dificultad de que haya pacientes que no manejen bien las nuevas tecnologías, por eso incluye un teléfono de asistencia técnica para los usuarios.
Esta herramienta permite la telemonitorización de variables clínicas, telemetría de biomedidas relevantes y el seguimiento de síntomas y cumplimiento terapéutico. Además, da la posibilidad de enviar a estos pacientes, directamente a su teléfono, recomendaciones generales sobre la enfermedad. Por ejemplo, medidas preventivas para no contagiar a los demás y recomendaciones domiciliarias para el manejo de pacientes que tengan síntomas leves. El sistema también garantiza la confidencialidad de los datos enviados por los usuarios.
El proyecto ya ha sido evaluado por el Comité de Ética del Hospital Universitario Río Hortega. Tanto es así que ya está diseñado el consetimiento informado que se remitiría a los pacientes en el caso de que este sistema se ponga en marcha. Pero todavía no será posible porque los impulsores de este proyecto están buscando financiación. Aunque la aplicación es gratuita para los pacientes, las herramientas tecnológicas ya están «diseñadas, auditadas y suficientemente probadas», explican fuentes de este grupo de trabajo.
«Nuestro interés es dar a los pacientes un tratamiento eficaz que detenga los síntomas para que no tengan que ir al hospital, ni ingresar en la UCI, que es un territorio peligroso», explica la doctora Alicia Armentia, una de las profesionales de este grupo.

Tres fases de puesta en marcha y tres objetivos

Si finalmente se consigue la financiación para el proyecto, sus impulsores calculan que podría estar listo en dos semanas, después de pasar por tres fases diferentes. En la primera, de organización y planificación, habría que definir los protocolos de monitorización a seguir por los pacientes, así como la notificación de alertas a implantar. En la fase dos, de implantación, se desplegaría y configuraría la plataforma para el servicio de salud, antes de entrar en la tercera fase, que sería el inicio del proyecto. También son tres los objetivos que se persiguen con este sistema. Por un lado, minimizar el nivel de exposición y contagio de profesionales sanitarios, que es el grupo social con más contagios, y de la población en general. También se busca «maximizar el nivel de control y seguimiento sobre los pacientes identificados como posibles contagiados» y «garantizar la calidad de las actuaciones preventivas y de protección de la salud de los pacientes identificados como posibles contagiados».