Valladolid encaja mejor el primer envite económico

Óscar Fraile
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La provincia presenta mejores datos que la Comunidad y el país en todos los indicadores del primer trimestre de la Encuesta de Población Activa, que incluye los primeros 15 días de estado de alarma

La industria ha sido el sector más afectado por la destrucción de empleo. - Foto: El Día

Tendrán que pasar algunos meses para definir con exactitud el alcance del terremoto económico que ha generado el coronavirus. El efecto, que ya es palpable en la calle desde hace semanas, también comienza a verse reflejado en las primeras estadísticas publicadas sobre empleo. Los datos del primer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran un empeoramiento general de todos los indicadores y en todos los ámbitos geográficos, pese a que el efecto de la pandemia se reduce a los últimos 15 días de esos tres meses.
Eso sí, al igual que la alegría va por barrios, con las lágrimas sucede lo mismo, y no todas las provincias han tenido el mismo comportamiento. De hecho, las estadísticas demuestran que el impacto en Valladolid ha sido mucho menor que en Castilla y León y que en España. Especialmente en el número de parados. La provincia registró 400 más al pasar de los 23.900 de finales del año pasado a los 24.300 a 31 de marzo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es decir, una subida del 1,6 por ciento, mucho más moderada que la del 3,8 por ciento de España, donde se llegó a 3.313.000 desempleados, y del 4,1 por ciento de Castilla y León, que ya tiene 131.900.
Lo que es cierto es que la subida de Valladolid, pese a ser mucho más moderada que la media, amenaza con ser un punto de inflexión hacia un periodo más convulso que se verá reflejado con toda su crudeza en los siguientes trimestres.
La EPA también demuestra que la provincia ha registrado un importante volumen de destrucción de empleo en estos tres meses, presumiblemente concentrado en los últimos 15 días. Concretamente, 1.300 personas ocupadas menos, lo que representa una bajada del 0,6 por ciento. No obstante, en Castilla y León el descenso es más del triple que en Valladolid (un dos por ciento), y en España, del 1,5 por ciento.
Lo mismo sucede con la tasa de paro. En Valladolid subió en 0,18 puntos, hasta el 9,55 por ciento, mientras que en Castilla y León y en España se incrementaron en 0,62 y 0,63 puntos, hasta el 11,82 y el 14,41 por ciento, respectivamente. Además, la provincia sigue situada en el exclusivo grupo de diez de España que tienen una tasa de paro por debajo del diez por ciento, junto a Álava (5,59 por ciento), Guipúzcoa (6,91), Lleida (7,55), Navarra (8,55), Lugo (8,63), Huesca (8,96), Segovia (9,38), Soria (9,58) y Burgos (9,76). Una situación radicalmente opuesta a Badajoz, Córdoba y Cádiz, las tres provincias con mayor tasa de paro, todas ligeramente por encima del 24 por ciento.
Menos actividad. Otro indicador que refleja el impacto de la covid-19 es la tasa de actividad, que cayó un 0,25 por ciento en Valladolid, aunque lo hizo el doble en España, -0,56 por ciento, y un 0,69 por ciento en Castilla y León. Las mismas diferencias se reflejan en la cifra de personas inactivas. Un 0,6 por ciento más en Valladolid con respecto a finales del año pasado, y un 1,5 y un 1,6 por ciento más en la Comunidad y el país, respectivamente.
Por sectores, los datos de la EPA demuestran que la industria ha sido el más afectado, con una caída de 3.600 ocupados para quedarse en 35.900. También se registraron mil menos en la agricultura para situar la cifra de ocupados en 6.600 y 500 menos en la construcción, para situarse con 15.200. Pese al duro golpe que está suponiendo esta crisis para la hostelería, el sector servicios es el único que refleja más ocupados, al pasar de 168.700 a 172.600. Bien es cierto que esos datos no reflejan el desgaste de unos negocios que llevan semanas cerrados y que, probablemente, serán de los últimos en poder volver a la normalidad. La Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid ya ha avisado de que los efectos están siendo devastadores para el sector, además de mostrar su descontento con el plan de desescalada diseñado por el Gobierno.