La covid-19 acelera la digitalización del pequeño comercio

M.Rodríguez
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La crisis fuerza la transformación digital y la oferta de nuevos servicios. El Ayuntamiento pondrá en marcha una web que funcionará como escaparate comercial

La covid-19 acelera la digitalización del pequeño comercio

El comercio de proximidad, que emplea a más de 13.000 personas en Valladolid, afronta su reapertura con una dosis muy elevada de incertidumbre y temor ante la ‘nueva’ normalidad, que obliga a un cambio radical en la forma de trabajar. De momento, los comercios de menos de 400 metros cuadrados podrán abrir ya sin cita previa desde el lunes aunque Valladolid siguen en la fase 0 de la desescalada. «Ahora no estamos abiertos, ni cerrados. Hay muchas dudas y confusión de los clientes con los horarios. El ambiente es raro», explica Jesús Herreras, presidente de Fecosva. 


Esta apertura a medio gas también se basa en la «falta de demanda» de los consumidores», como apunta Alejandro Pellitero, presidente de Avadeco. «Los ciudadanos tienen ganas de salir de casa, pero no tantas de ir a comprar porque todavía no se sienten seguros en los establecimientos». Un recelo a la compra física que están capitalizando los negocios que habían afrontado el proceso de digitalización antes de la crisis, o los que han acelerado su reconversión durante estos dos meses de confinamiento. «Los comercios que estaban preparados para los pedidos online o telefónicos y, además, ofertan servicio a domicilio han funcionado bien», detalla Herreras.


Un panorama bien distinto se ha vivido en la otra casi la mitad del pequeño comercio, que todavía no se ha modernizado o «adaptado» a la nueva situación. «Esos negocios son los que más quejas nos trasladan», reconocen desde Fecosva. Lo que no tienen todavía ninguna de las dos asociaciones de comerciantes son datos de cuántos negocios han cerrado o podrían cerrar como consecuencia de esta crisis, aunque en distintas calles de la capital ya empiezan a verse carteles de liquidación por cierre o por jubilación. 
Tanto las asociaciones de comerciantes como la concejala de Comercio del Ayuntamiento de Valladolid, Charo Chávez, coinciden en que este sector debe «adaptarse y dar nuevos servicios». «La preocupación por el comercio es máxima en el Ayuntamiento», asegura Chávez. Un sector en el que incluye, además del pequeño comercio, a los mercados municipales y de productos frescos, la venta ambulante o los artesanos, entre otros. En total, hay más de 11.000 establecimientos registrados en la capital, de los que 9.000 estarían ocupados. «Esto implica que muchísimas familias dependen de este sector, que ya venía sangrando por una herida abierta, y que tiene que adaptarse a los nuevos hábitos».


Un cambio un tecnológico, pero también el cultural, que está lastrado por el envejecimiento del sector. «Las reticencias a la digitalización tienen que desaparecer porque es una obligación para poder sobrevivir. Somos fuerte en la presencia física, pero ahora tenemos que hacer lo mismo vía redes sociales, whatsapp o por teléfono», reconoce Alejandro Pellitero. Y es que muchos comercios no estaban preparados para una eventualidad como la crisis de la covid-19, aunque una buena parte se está reinventando gracias a las plataformas digitales y consiguen así un poco de oxígeno para su economía. «La digitalización es ahora la mejor herramienta», recalca Chávez. 


La edil pone como ejemplo de la efectividad de esta reconversión digital al Mercado del Val, que cuenta con un portal de venta online y un servicio a domicilio, que durante estos meses ha tenido que contratar más personal. Un ejemplo que están siguiendo otros mercados, donde los industriales han incorporados los pedidos telefónicos o por whatsapp, además del reparto domiciliario. «Daremos ayudas para la transformación digital de los comercios. Hay que superar esta brecha digital», avanza la edil.

 

Nueva plataforma.

El Ayuntamiento, que mantiene reuniones periódicas con el sector, está poniendo ya en marcha una plataforma online para dar visibilidad a la oferta comercial local. Esta iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, ya se ha exportado a otras ciudades, y aquí ya hay más de cien comercios inscritos. Se trata de que se convierta en un escaparate virtual, que albergará a establecimientos de proximidad de todo tipo. La inscripción es gratuito para los comerciantes. «Es un marketplace para dar a conocer a un público más amplio, incluido los turistas, estos negocios», detalla Chávez. La concejala considera que es una «buena» herramienta. «Cuanta más negocios se apunten y más informaciones se ofrezcan a los consumidores, más si dinamizará».
Este escaparate se suma la guía digital que ha puesto en marcha la Junta de Castilla y León con los establecimientos comerciales de la capital que ofrecen entrega a domicilio durante esta crisis. «Ha funcionado muy bien», reconocen desde Avadeco.

 

Ayudas y bonos.

El Ayuntamiento anunciará en los próximas días un paquete de ayudas económicas para el sector. El dinero procede del acuerdo firmado por todos los grupos municipales, excepto Vox, para destinar los más de 27 millones de los remanentes municipales a paliar los efectos de la crisis. De esta partida, el cálculo inicial apunta que unos 21 millones se destinarán para dinamizar la economía local, sobre todo con ayudas para el pequeño comercio y la hostelería.
Además de estas partidas extraordinarias, la Concejalía de Comercio ya acordó con las asociaciones de comerciantes poner en marcha una campaña para estimular el consumo cuando se avance de fase y se produzca la apertura generalizada de comercios. La iniciativa tiene un presupuesto de 380.000 euros, que se distribuirá en bonos de descuento por valor de diez euros, que se podrán utilizar en compras de 30 euros o superiores en los establecimientos que se adhieran a la iniciativa municipal. Se responde así a una de demandas prioritarias para impulsar y dinamizar el consumo local una vez sea levantado el estado de alarma. La idea es poder reactivar de forma rápida el pulso económico, con medidas de gasto público productivo, «eficaz y eficiente» en la ayuda a la recuperación del sector del pequeño comercio.«Es fundamental que, cuando se abran los negocios, haya consumo», apunta Pellitero.


De momento, el panorama es muy distinto y el gasto de los consumidores con las medidas de confinamiento se ha retraído en el primer trimestre un 7,2% con respecto, según las estimaciones realizadas por el (Ivie Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas). Además, la contracción del consumo acumulado para este año podría ser de 11,8%. Unas previsioes que amenazan un sector, ya de por si muy castigado por la anterior crisis económica. «La temporada de primavera está ya perdida. Ahora los consumidores solo hacen compras de primera necesidad, pero las compras impulsivas no se recuperarán pronto», advierte Alejandro Pellitero.


Para dinamizar la economía local, desde la Concejalía de Comercio también se están revisando iniciativas de otras ciudades que puedan ser importables a Valladolid, además de diseñar programas de formación para «modernizar» el sector. En esta línea, unos de los objetivos es fomentar el «encuentro» con los sectores creativos para facilitar la «transformación». «Hay que estar preparados para nuevos situaciones como la que hemos vivido. Hay que tener herramientas adecuadas para hacer frente a la posibilidad de nuevos cierres por cuestiones sanitarias».


Un planteamiento que comparten las asociaciones, que recogen el guante, pero piden ayudas económicas del Gobierno regional para superar los efectos de estos dos meses cerrados. «En otras regiones ya están en marcha y tampoco llegan los créditos ICO», lamenta Pellitero. 


Ofertas.

Otro problema añadido que se ha encontrado el pequeño comercio en esta desescalada es la incertidumbre que generada por la prohibición de las rebajas. Las patronales reclaman al Gobierno que deje claro por escrito si los comercios pueden realizar rebajas en sus establecimientos físicos para dotarles «de la seguridad jurídica necesaria», tras advertir que, si se prohiben, supondrá un nuevo golpe para este sector. En este sentido, se lamenta «la falta de unidad de criterio» entre el Ministerio de Sanidad y el de Comercio. Y se recuerda que la prohibición de realizar rebajas físicas deja a muchos establecimientos comerciales en una situación de «desventaja» respecto al comercio en línea, lo que ve «extremadamente preocupante». «Tenemos que poder abrir con promociones y precios agresivos porque tenemos que sacar el stock que tenemos y recuperar la inversión», reclama Alejandro Pellitero. «Es una fase compleja y espero que todos vayamos a una porque sino perderemos todos. Y el pequeño comercio es vital para hacer ciudad», concluye Jesús Herreras.