El comercio se reinventa para sobrevivir al estado de alarma

Óscar Fraile
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Los negocios que ofrecen productos o servicios no esenciales también intentan adaptarse a la situación con el impulso de operaciones 'online' o bonos para canjear cuando puedan abrir

Algunos de los comerciantes de productos no esenciales que siguen en activo durante estos días. - Foto: J. Tajes

Cuando la alerta sanitaria estalló, una de las prioridades de las administraciones fue compatibilizar las medidas sanitarias para contener al virus con la prestación de servicios básicos para la población. Por eso se articularon medidas que permitieron a determinados negocios mantener su actividad. Por ejemplo, las tiendas de alimentación, las farmacias y los veterinarios. Pero el tejido productivo de cualquier ciudad es mucho más rico que eso, y hay otros negocios que llevan cerrados de cara al público un mes y medio porque no ofrecen productos o servicios considerados esenciales. Seis semanas en los que no hay ingresos, pero las cuotas del alquiler, la luz y los gastos de personal siguen corriendo.
Ante esta situación, los empresarios han tenido que elegir entre dos opciones: quedarse de brazos cruzados hasta que todo pase, o adaptarse, en la medida de lo posible, para intentar mitigar los efectos de esta devastadora crisis.
En el segundo grupo hay algunos negocios de Valladolid que se resisten a resignarse y están poniendo toda la carne en el asador para vender lo que quizás pocos estén pensando en comprar en estos momentos. Y no es fácil, porque a veces tienen que enfrentarse a una doble crisis: la propia y la del negocio para el que trabajan. ¿Cómo se le vende una guitarra a un músico que no puede actuar? Buscando la respuesta está Clementino Tamayo, de Musical Tamayo. Es muy complicado que alguien compre un instrumento sin antes probarlo en la tienda, pero sí que se pueden vender, por ejemplo, accesorios. Esta empresa ha apostado por redoblar su esfuerzo en redes sociales. «Queremos que la gente sepa que seguimos activos», señala. Porque ese es otro de los principales problemas ahora. Mucha gente piensa que este tipo de negocios están cerrados y ni se plantea consultar si es así. «Vamos a tardar en volver a la normalidad porque los músicos no van a poder trabajar hasta vete tú a saber cuándo», añade. La incertidumbre también pesa detrás del mostrador de Belleza Natural, una tienda cerrada en la calle Alonso Pesquera. Su dueña, Virginia Rodríguez, reconoce lo delicado de la situación familiar, con dos hijas y un único ingreso de 661 euros como prestación por cese de actividad. Por eso es consciente de que no puede quedarse quieta y ha puesto en marcha una idea de ‘venta por anticipado’. Es decir, los clientes compran ahora un cupón por 15 euros que pueden canjear por cualquier producto o servicio cuando abra el negocio, con cinco euros de regalo. Es decir, entonces el cupón valdrá 20. «Lo vi en la televisión y me pareció una idea interesante y fácil de hacer», reconoce.
También ha movido ficha César Linares, de la empresa Seventhe. Una de sus líneas de negocio es la producción audiovisual. Por ejemplo, vídeos corporativos para empresas. Como ahora es imposible hacerlos, se ha asociado con un banco de imágenes que facilite esta labor sin tener ni siquiera que ir a grabar. «Contamos con millones de recursos de vídeo y podemos hacer producción audiovisual sin rodaje», señala. La crisis ha hecho que esta empresa tuviera que cancelar varios trabajos que ya tenía cerrados porque «nadie quiere ahora lanzar sus campañas».
Listado de la Junta.

La Consejería de Empleo ha elaborado un listado de negocios activos que se actualiza regularmente. En Castilla yLeón hay más de 1.500 y más de la mitad son del sector de la alimentación. En Valladolid la cifra supera los 400, casi 300 de ellos en la capital.
En esa lista está, por ejemplo, la empresa Biplano, dedicada a vender maquetas de aeromodelismo y automodelismo, aunque esta situación ha disparado la demanda de otros de sus productos: los puzles. Con todo, su facturación ha bajado entre un 80 y un  90 por ciento. «Estamos vendiendo poco porque esto es un hobby, y en estos momentos la gente lo deja un poco apartado», reconoce el dueño de la tienda, Jesús Díez. También figura en el listado de la Junta la joyería Marifeli, otro de los negocios que no son esenciales en el estado de alarma. Pero Luis Rubio, el responsable, asegura que no han dejado de trabajar, aunque tengan la verja bajada: «Vendemos artículos que la gente puede pasar sin ellos, pero nosotros tenemos un servicio de post venta». Así, asegura haber ido a domicilios de gente mayor a poner relojes en hora. «Son personas que no saben hacerlo y siempre me toca ir cuando hay cambio de hora», añade. También está realizando tareas de reparación de relojes. Pone «entre 30 y 40 pilas diarias». Rubio reconoce que esta tienda no ha apostado nunca por la venta online porque prefiere el «trato personal», pero dada esta experiencia, no descarta abordar ese proyecto a medio plazo.
Todo lo contrario que Mónica Moratinos, propietaria de la empresa Bolsos Monai, que vende exclusivamente en el ámbito digital. Es decir, ya está acostumbrada a jugar en un terreno que ahora es nuevo para muchos. «Hemos implantado el envío gratuito en Valladolid para fomentar la venta de lo local», dice.
Son pequeñas estrategias que buscan evitar que el barco se hunda en mitad de la peor tormenta que ha vivido el comercio de proximidad en toda su historia.