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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


¿Quién mandará en la UE?

05/10/2021

Angela Merkel, que tiene por delante varias semanas de permanencia en la cancillería, debe sentirse estupefacta por las prisas por sustituirla como líder de la Unión Europea, porque en eso sí que concita unanimidad: es la persona que pisa más fuerte en Europa desde hace años

Casado ha recibido un empujón tras la convención de su partido e incluso de Iván Redondo, que en lo de Évole dijo que era el único dirigente que podría disputarle la presidencia del gobierno a Pedro Sánchez. Pero es precisamente Sánchez el que sigue con atención todo lo relacionado con la sucesión de Merkel como la personalidad más influyente de la UE. Honor que persigue el presidente Macron y, aunque se mueve menos que el presidente francés, por no decir nada -al menos hasta ahora- el primer ministro italiano Mario Draghi también cuenta con currículum de categoría. Su experiencia al frente del Banco Central Europea lo coloca en posición inmejorable, pero sobre todo cuenta con el llamado "milagro italiano" capitaneado por él, que ha construido un gobierno multipartidista que ha sacado a Italia del hoyo económico y político en el que se encontraba.

Casado se presenta ahora como aspirante a un papel de relevancia en la UE, porque tras el bajón de la CDU en Alemania el PP es el partido de centro derecha con más solidez. Pero antes de alcanzar cualquier sueño, tendría que ganar las próximas elecciones. En la UE solo tienen peso los jefes de gobierno y los presidentes de las instituciones europeas … que generalmente han ocupado previamente importantes cargos de gobierno.

Pedro Sánchez no ve muchos rivales que le puedan disputar el papel de convertirse en el personaje más influyente de la UE tras la desaparición de Merkel. Más le vale ser prudente. Si Scholz es finalmente canciller, optará a ese liderazgo que correspondía a la mujer de la ha sido ministro de Finanzas gracias a la coalición entre socialdemócratas y conservadores. Sánchez suele presumir de su experiencia europea, que no es tanta porque durante su estancia en Bruselas antes de ser concejal en Madrid solo era uno más de los múltiples asesores de eurodiputados que pululan por los pasillos del Parlamento Europeo. Y como jefe de gobierno español no destaca excesivamente en Bruselas sino que, por el contrario, provoca recelos importantes por su coalición con Podemos, su reticencia a asumir las recomendaciones de la Comisión respecto a la reforma laboral, pensiones, control de los fondos de recuperación, y no abordar el problema de la Justicia, que no todo el mundo en Bruselas la considera conforme a lo que exigen los países democráticos.

La esperanza es lo último que se pierde, pero hacerse ilusiones sobre las posibilidades de que el presidente español, o el actual líder de la oposición, puedan convertirse en el motor europeo, es irreal como la vida misma.