20 conductores acaban cada mes en el juzgado por ir ebrios

A. G. Mozo
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Casi la mitad de los 'grandes' positivos (los que dan más de 0,60) se detectan tras ser sorprendidos cometiendo una infracción de tráfico. De los 230 imputados por delitos contra la seguridad vial en Valladolid este año, 34 no tenían carné o carecían

Veinte conductores van al juzgado cada mes por ir ebrios

Las estadísticas sobre seguridad vial desvelan que dos de cada tres conductores muertos en accidente de tráfico presentaban una tasa de alcohol hasta tres veces superior a la máxima autorizada. En el caso de las sustancias estupefacientes, aparece en uno de cada cinco casos mortales. El alcohol, las drogas... y las cenas navideñas para completar un trinomio que lleva estos días a la Dirección General de Tráfico a realizar hasta 25.000 pruebas cada día en una campaña especial que se repite por estas fechas y a la que se suman cuerpos de Policía Local como el de Valladolid, que cada año suele llevar a cabo más de diez mil pruebas.
La gran mayoría de conductores citados cada fin de semana a pasar por los alcoholímetros de la Policía Local acaban saliendo del control con una boquilla de recuerdo y un 0,0 en su ‘historial’. Así, en lo que va de 2019 (son datos hasta el 30 de noviembre), se han detectado 128 positivos después de efectuar 5.864 pruebas (2,18%) en 677 controles preventivos en la ciudad.
En cambio, los alcoholímetros son mucho más certeros cuando los agentes no actúan de un modo indiscriminado, como sucede en los controles. Y es que donde más conductores ebrios se detectan es en la cotidianidad de las noches, con las patrullas percatándose de alguna ‘pirula’ o acudiendo a un accidente. Según datos facilitados a El Día de Valladolid, de los 378 positivos por alcohol de este año, 156 fueron descubiertos tras una infracción de tráfico y otros 94 tras acudir a un accidente, de los que once fueron con heridos y el resto solo con daños materiales.
Es lo que ocurrió el pasado fin de semana con una conductora, a la que se interceptó ebria dos veces en poco más de una hora en la zona centro. En ambas ocasiones, los agentes la pararon porque su tipo de conducción invitaba a pensar que había bebido; y, en efecto, dio 0,43 y 0,33. O este domingo, ya por la mañana, cuando uno dio 0,45 tras llevarse por delante un semáforo en el paseo de Farnesio y tratar de fugarse; y otro arrojó una tasa de 0,55 (y positivo a drogas) tras saltarse varios semáforos a gran velocidad por la avenida de Gijón.
Ella, pese a lo llamativo de su caso, no llegó a incurrir en un delito contra la seguridad vial por mucho que repitiese dos veces en una misma noche. El límite entre una simple infracción administrativa (que es a partir de 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado) y la imputación de un delito está en los 0,60. Son ‘grandes’ positivos que, precisamente, la Policía Local los suele localizar en infracciones y accidentes.

HASTA SEIS MESES DE CÁRCEL

Los datos de este año dicen que 196 de los 378 positivos por alcohol acabaron en un atestado rumbo al juzgado para un juicio rápido por delito contra la seguridad vial. De ellos, la mitad se descubrieron en una de esas infracciones ante una patrulla, hasta el punto de que en 98 de los 156 casos (de positivos tras una infracción) los conductores acabaron en el juzgado. De media, son unos veinte automovilistas al mes los que acaban ante un juez por un delito contra la seguridad vial, por ir ebrios. El Código Penal castiga con entre tres y seis meses de cárcel o multa o hasta 90 días de trabajos comunitarios este tipo de actitudes, además de uno a cuatro años de privación del permiso de circulación.
El dibujo se conductores ebrios y juzgados se completa con otros 65 (de 96) que fueron imputados al dar positivo tras un accidente y con 18 (de 128) que se pasaron del 0,60 en un control preventivo. Además, otros 34 acabaron con un delito por circular sin carné o después de agotar todos los puntos.
De este modo, la cifra absoluta de atestados por delitos contra la seguridad vial tramitados por los agentes de la Policía Local se va ya a los 230, que son tres más que los que hubo en todo 2018, cuando aún faltan los datos de diciembre. Si la media mensual se cumple, la cosa se irá a los 250, un dato que solo sería superado por los 299 imputados de un 2017 en el que se disparó el número de conductores sorprendidos sin carné o sin puntos (83), ya que en 2016 se quedaron en 212 y se venía de un 2015 en el que ni se llegó a los doscientos (186).

CANNABIS Y COCAÍNA

Esa misma pericia policial que destapa el grueso de ‘grandes’ positivos por alcohol es la que se encarga también de hacer lo propio con los de drogas. Las pruebas no se suelen hacer de una forma tan indiscriminada en los controles, sino que son los propios agentes los que seleccionan sus ‘objetivos’ por la sintomatología que presentan. En lo que va de año se ha denunciado a 83 personas por conducir tras haber consumido un estupefaciente que, en la mayoría de los casos es cannabis, seguido de la cocaína y la anfetamina.
Los positivos a drogas sufrieron un pico en 2018 (117 casos) que llevaron casi a duplicar los números de un 2017 (69) en el que, a su vez, casi se habían triplicado los datos de 2016 (25), una época en la que, eso sí, se venía de la nada, porque no fue esta hasta 2016 cuando se fueron generalizando el uso de los test de drogas de ‘chupete’, basados en la detección por la saliva.