Los delitos de violencia de género bajan un 34% en un lustro

A. G. Mozo
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Dependencias de la Unidad de Prevención, Asistencia y Protección a víctimas de violencia de género de la Policía, en la Comisaría de Las Delicias. - Foto: J.TAJES

El descenso de casos deja las víctimas con protección en su cifra más baja desde 2013: 433. Los juzgados han pasado de cinco a tres denuncias diarias de media

La detención de un hombre de 34 años acusado de dar una paliza a su novia, de 31 y embarazada de ocho meses, y provocarle con ello un aborto, es solo el último caso de violencia de género que ha llegado a la opinión pública en Valladolid. Un caso en el que la víctima es una joven de 31 años que cumplió con ese patrón tantas veces repetido de querer proteger a su presunto agresor, incluso cuando se hallaba postrada en una cama del Hospital Clínico, junto al supuesto culpable de la pérdida de su bebé.
Ella sostuvo ante la Policía y el juez de Violencia sobre la Mujer que no había sufrido ningún tipo de agresión por parte de su pareja, igual que lo había hecho el día de su ingreso con todos los médicos que le preguntaron por el origen de los hematomas que presentaba y que jamás creyeron su versión de que se había caído en la ducha, al fallarle las piernas, debido a una enfermedad que padece. La voz de alerta la dieron los facultativos del Clínico y la Policía Nacional y el juez de Violencia sobre la Mujer se encargaron, respectivamente, del arresto del presunto maltratador y de su inmediato envío a prisión, junto a la imposición de una orden de alejamiento y comunicación, por si se acordase su salida antes de la celebración del juicio.
El caso de esta joven es solo el último que se ha sumado a los más de cuatrocientos que hay activos en la actualidad en Valladolid en el sistema de seguimiento integral VioGén, dependiente del Ministerio del Interior y a través del que se coordinan las Fuerzas de Seguridad para dar protección y establecer u seguimiento de estas víctimas. En la actualidad hay 433 casos activos, la cifra más baja del último lustro y que son doscientos menos de los que había en 2013, por ejemplo, cuando Valladolid llegó a tener 653 procesos de seguimiento abiertos.
De los 433 casos activos, 329 permanecen bajo este control pese a considerarse como de riesgo ‘no apreciado’, que son los que quedan latentes hasta poder verificar que, en efecto, la situación ya no es la misma que cuando se presentó la denuncia. Hay 82 calificados de riesgo ‘bajo’, 20 de riesgo ‘medio’ y dos con un riesgo ‘alto’.

REVISIÓN PERIÓDICA

Fuentes de Interior explican que Policía y Guardia Civil deben ir evaluando cómo va cada caso, siguiendo los plazos que establece el sistema de seguimiento VioGén, de tal modo que en los de «riesgo ‘no apreciado’ el asunto se debe volver a evaluar en un plazo máximo de tres meses; en los de ‘bajo’, a los dos; en los de ‘medio’, al mes; en los de ‘alto’, cada semana; y ya en los que se fija un nivel de riesgo ‘extremo’, cada tres días y siempre acompañado de una protección que se extiende a las 24 horas del día».
A estos más de cuatrocientos casos activos hay que sumar los más de cinco mil que ya han ido pasando al epígrafe de inactivos a lo largo de los más de diez años que funciona VioGén (arrancó en 2007), para lo cual tienen que haber una sentencia absolutoria en firme del acusado, auto de sobreseimiento libre del imputado o una sentencia condenatoria firme ya ejecutada y que haya transcurrido el plazo para la cancelación de antecedentes.
Esta situación en los sistemas de protección conecta directamente por la progresiva caída de los casos que llegan en los últimos años a los juzgados de Valladolid, después de un 2018 en el que ‘solo’ se iniciaron 1.360 procesos por delitos contra la mujer, lo que significa un tercio menos de los que se registraban en 2014, por ejemplo, cuando se tocó techo y se superaron los dos mil. Aquello eran unos cinco asuntos de violencia de género al día y lo de ahora (los últimos datos que tiene el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ son del cierre de 2018) son unas tres diarias.

«LA PUNTA DEL ICEBERG»

Para las asociaciones de víctimas estos  datos no se traducen en una caída de los casos de violencia de género o en un éxito de las políticas que se han ido poniendo en marcha, sino que sigue habiendo muchos que no se ponen en manos de la Justicia. «Lo que se denuncia es solo la punta del iceberg del problema real de la violencia hacia a las mujeres», tal como explica la coordinadora de la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid, Cristina Alcalde. «Lo que vemos desde la asociación es que muchas mujeres no llegan a denunciar, ya que en Adavasymt hemos visto un incremento del 15% en los casos que nos llegan, con lo que nuestros datos nos dicen que cada año se reciben más, además con nuevas tipologías y nuevas formas de agredir, como son las nuevas tecnologías».
Adavasymt cree que «aún falta» para conseguir acabar con todos esos casos soterrados y que no se denuncian: «Las mujeres necesitan tener seguridad, tener apoyo... una garantía de que la denuncia va a servir para algo, porque, en muchas ocasiones, después de denunciar pueden sentir una sensación de indefensión, pese a haber dado el paso de denunciar». «Nosotras, en la asociación, no exigimos que se interponga denuncia para darles nuestra ayuda, dejamos que sigan el ritmo que deseen, respetando que ellas no quieran denunciar, porque hay que ver qué recursos y con qué herramientas cuentan para el día después de presentar la denuncia».