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La Guardia Civil busca ADN del monitor en camas y ropa

A. G. MOZO
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El joven acusado de abusar sexualmente de veinte menores en un campamento de Hornillos de Eresma sigue en prisión a la espera de que el juzgado complete las declaraciones de todas las víctimas

Los hechos habrían ocurrido la última semana de junio en las instalaciones de El Trasto, en Hornillos de Eresma. - Foto: D.V.

La investigación por el caso de presuntos abusos sexuales en un campamento infantil de Hornillos de Eresma continúa con un único sospechoso, el monitor de 34 años detenido por la Guardia Civil el 27 de junio, y con la formalización de las denuncias de los 20 menores supuestamente agredidos, además de con la minuciosa tarea de los  especialistas de Criminalística de la Guardia Civil de recogida de muestras biológicas de las ropas de los niños, así como de las camas y otros elementos de El Trasto, en busca del ADN del sospechoso, tal como detallan fuentes del caso a El Día de Valladolid.

Tras los interrogatorios llevados a cabo en esas fechas, la Unidad de Policía Judicial de la Comandancia de Valladolid está recogiendo ahora los testimonios detallados de todas las víctimas, bajo la coordinación de la magistrada titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Medina del Campo, que aún mantiene en prisión al monitor, un joven medinense de 34 años, que carecía de antecedentes.

Todas las denuncias que están recibiendo confirman la línea de investigación que tiene abierta la Guardia Civil desde que destapó de los posibles abusos, en la última semana de junio. Este monitor, carente de antecedentes policiales (es, por otra parte, una exigencia que deben cumplir para trabajar con menores), habría aprovechado la realización de unos masajes «totalmente injustificados» hacia los chavales para llevar a cabo esos supuestos tocamientos, ya que por ahora se trabaja en la hipótesis de un delito de abusos sexuales.

Los relatos de las víctimas que han ido compareciendo ante los investigadores también confirman que las 20 presuntas víctimas son todo chicos de ocho a doce años.

Todos eran menores llegados a las instalaciones de El Trasto, en la localidad vallisoletana de Hornillos de Eresma, procedentes de Madrid y participantes en un campamento de una semana de duración.