El monumento a Onésimo Redondo se trasladará a unas naves del Ministerio de Cultura en Madrid

M.R.I.
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El Gobierno opta por almacenarlo en las instalaciones de la carretera de Alcalá ante la imposibilidad de hacerlo en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca

El monumento a Onésimo Redondo se inauguró el 24 de julio de 1961 para conmemorar el 25 aniversario de su muerte.

El culebrón del derribo del monumento a Onésimo Redondo parece que llega a su fin. El Ministerio de Industria, responsable de la instalación del Cerro de San Cristóbal, ha encontrado la ubicación ideal para almacenar este conjunto escultórico, que por sus dimensiones era imposible trasladar al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, según se dispone en la Ley de la Memoria Histórica.


Finalmente, el monumento se custodiará en una naves propiedad del Ministerio de Cultura, ubicadas en la carretera de Alcalá deHenares-Meco, según fuentes consultadas por El Día de Valladolid. Estos almacenes se utilizan para guardar obras de varios museos y parece que son los que mejor garantizan las condiciones de espacio y conservación de esta polémica obra.


 Esta decisión permitirá  así reactivar el proyecto para la retirada del conjunto escultórico, que inicialmente estaba previsto para el mes de julio. El Ayuntamiento concedió a principios de año la licencia de obras al Ministerio de Industria para que procediera a su retirada en cumplimiento con la Ley de la Memoria Histórica.  Aún así el Gobierno adujo en varias ocasiones que podía empezar con las obras porque el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, que era el destino previsto inicialmente, no estaba preparado para guardar un monumento que pesa unas cinco toneladas (si se tienen en cuenta el yugo y las flechas, que no se conservarán).


Cada una de las cinco estatuas que conforman este grupo escultórico, y que representan al propio Onésimo Redondo, un campesino, un obrero, un estudiante y un combatiente, tiene una altura de tres metros y medio, mientras que el yugo y las flechas miden doce metros. Esta circunstancia, unida a su elevado peso, es lo que ha impedido finalmente su traslado al Centro Documental.


Ahora, con el destino final resuelto gracias a la colaboración del Ministerio de Cultura, el de Industria podrá comenzar con los trabajos de demolición y desmontaje, que tienen un plazo de ejecución previsto de un mes. Antes de hacerlo, según recoge la memoria del proyecto, se deberá comprobar que las obras no afectarán a los servicios públicos. «Se tendrá en cuenta la existencia del tendido eléctrico en las inmediaciones, realizando en su caso el corte de los mismos y desvío de cableado», como reza en la licencia.


El proyecto de derribo que maneja el Ministerio de Industria solo contempla la conservación de la estatua y detalla cómo ha de llevarse a cabo la obra. Lo primero que se hará será desmontar el grupo escultórico con un camión grúa y unas eslingas. Después, «las esculturas deberán ser separadas en figuras individuales, siendo todas ellas numeradas para su ulterior montaje».


Posteriormente  se almacenarán «tumbadas sobre palés, con cuñas, calzos y los acolchados necesarios». Por último, se retirarán el yugo y las flechas y se derribarán «las pilastras simétricas de hormigón armado» para acabar con la base del monumento con un martillo hidráulico.


El monumento a Onésimo Redondo, fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), se inauguró el 24 de julio de 1961 para conmemorar el 25 aniversario de su muerte. Se trata de un monumento que ha estado rodeado de polémica en los últimos años y ha sido objeto de actos de vandalismo constantes en forma de pintadas por los partidarios de retirarlo.