La "extrema tristeza" de Sara tras la aparición de Roberto

Ical
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Una policía declara en presencia de la madre de Sara. - Foto: Efe

Los policías que analizaron los móviles de los acusados destacan que las fotos realizadas a la niña tras iniciarse la relación reflejan su deterioro. El agente que comunicó la muerte a la madre asegura que ésta solo emitió un "ligero sollozo"

El agente de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional que comunicó a Davinia M.G. la muerte de su hija resaltó hoy, durante su declaración en la Audiencia Provincial de Valladolid, que la acusada se limitó a agachar la cabeza para, a continuación, emitir un “ligero sollozo y seguir como si nada".

La frialdad de la madre al conocer el fatal desenlace también fue resaltada por otro agente de esta unidad policial, especializada también en casos de violencia a menores, que recordó que “a pesar del estado de shock” que la noticia de la muerte de la pequeña provocó entre los agentes que estaban llevando a cabo la investigación, la madre no tuvo ningún problema minutos después de iniciar una declaración que se prolongó durante más de dos horas y media.

Al mismo tiempo, los agentes encargados de la investigación y que analizaron los contenidos de los mensajes de WhatsApp de los teléfonos de los acusados y de la hermana de Sara, también fueron rotundos al destacar las enormes diferencias entre las fotos tomadas a la pequeña antes de que su madre iniciara la relación sentimental con Roberto H.H, el acusado de ser el autor material de la violación y el asesinato de Sara, y las que después se encuentran en el teléfono de su madre. Según los policías, hasta el inicio de la relación las fotografías muestran que Sara era una niña alegre, mientras que después el rostro refleja una “extrema tristeza”, además de un evidente deterioro físico.

Ataques de agresividad

Durante la investigación, los agentes también hicieron referencia a las declaraciones efectuados por los padres del acusado a agentes de Medina del Campo, en las que indicaban que su hijo, además de ser adicto a la cocaína, sufría ataques de agresividad.

Además, uno de los agentes de la UFAM que se personaron en el Clínico minutos después de que ingresara la niña, también puso de manifiesto que en un primer momento la madre mintió, ya que les indicó que Sara, después de haber sufrido un fuerte golpe en la cabeza el día 28 de julio, había sido reconocida por un médico. El agente también indicó que rápidamente se dio cuenta del intento de engaño, ya que al intentar indagar más sobre esa visita médica, la madre dejó de colaborar hasta llegar un momento en que dejó de contestar a las preguntas.

En la sesión de hoy, que comenzó con más de hora y media de retraso por la ausencia de uno de los miembros del jurado, situación que provocó que uno de los dos suplentes se incorporara como titular, los agentes también indicaron las numerosas contradicciones que recogieron en las declaraciones de la hermana mayor.

El juicio se reanudará mañana, a partir de las 9.30 horas, con las declaraciones de más agentes policiales que intervinieron en el caso. También está previsto que sea interrogado el padre de Sara, que en el momento del asesinato de su hija se encontraba en Rumanía.