Piden tres años de internamiento por apuñalar a su vecino

D.V.
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Los hechos ocurrieron en noviembre de 2018 en Velilla. La Fiscalía solicita la reclusión psiquiátrica del acusado

Piden tres años de internamiento por apuñalar a su vecino - Foto: Europa Press

Fiscalía de Valladolid mantiene su petición de tratamiento psiquiátrico en régimen cerrado por espacio de tres años para Tomás V.B, el vecino de Velilla que en noviembre de 2018 agarró por el cuello a un empleado del servicio municipal de limpieza al que, presuntamente, clavó un punzón en un costado tras advertirle de que se abstuviera de subirse a sus tractores o de penetrar en sus naves.

El juicio por tales hechos, visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal número 4, no ha contado con la versión del propio encausado, que se ha acogido a su derecho de no declarar, con lo que ha sido el lesionado el encargado de relatar la agresión sufrida el 12 de noviembre de 2018, presuntamente, a manos del primero cuando se encontraba barriendo en la calle Villanueva de Velilla.

El testigo, de 55 años y peón caminero, aunque sus vecinos le atribuyan la condición de "alguacil", recuerda que tras unas primeras palabras en las que el vecino, en tono amenazante, le aconsejó que no se subiera a sus tractores ni entrara en sus naves, algo que niega haber hecho jamás, se le acercó por detrás, le cogió por el cuello y le clavó un punzón que, como así precisa, tuvo tiempo de ver que llevaba oculto entre la mano derecha y la manga.

Lo llamativo del caso es que el apuñalado, con una herida en el costado izquierdo y sangrando, tiró del carretillo y los aperos de limpieza que llevaba y recorrió un trayecto de casi medio kilómetro hasta llamar a la puerta de la nuera del alcalde, a la que pidió auxilio.

El lesionado, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha precisado que quince días antes había tenido un incidente con su supuesto agresor, quien, también "en actitud agresiva", le había exigido que le diera el chaleco que llevaba porque "estaba convencido de que era suyo". Ante la negativa del empleado de limpieza, Tomás V.B. lanzó ya una advertencia: "¡Me la vas a pagar!", algo que el testigo asegura que se cobró el acusado cuando al poco tiempo le pinchó las ruedas del coche.

La nuera del alcalde, Cristina P.C, que fue la primera persona a la que acudió el herido, ha explicado que oyó sonar el timbre y al salir se encontró con Jesús María G.R, quien le contó que Tomás le había apuñalado. "'Me han herido, me han herido!", son las palabras que Cristina pone en boca de la víctima, a la que tanto su marido como el padre de éste, alcalde de Velilla, se encargaron de evacuar en un coche hasta el ambulatorio de Tordesillas.

CONOCIDO EN EL PUEBLO POR OTROS INCIDENTES

Varios guardias civiles que participaron en la detención del presunto autor, quien se encuentra en prisión provisional desde entonces, han recordado que le encontraron comiendo tranquilamente en casa de su madre, en Velilla. Los agentes ya le conocían por otros altercados anteriores, como cuando rompió un brazo a su hermano de un palazo o colocó a éste en la sien un arma de fogueo, así como por las numerosas llamadas telefónicas efectuadas al cuartel contando "cosas incoherentes".

Por su parte, peritos médicos y forenses han precisado, por un lado, que la lesión sufrida por la víctima en el lado izquierdo del tórax no fue grave, ya que no precisó de sutura y curó únicamente con tratamiento farmacológico, tras permanecer el herido tres días hospitalizado, y respecto del estado mental del supuesto autor han coincidido en que "presenta sintomatología psicótica con ideas delirante que le lleva a confundir la realidad".

Ante ello, la fiscal del caso, quien considera probada la autoría de un delito de lesiones con uso de instrumento peligroso, estima la eximente de alteración psíquica y mantiene invariable su petición de internamiento psiquiátrico en régimen cerrado por espacio de tres años, junto con el abono de 3.500 euros en favor de la víctima por las lesiones y secuelas, mientras que la acusación particular, en representación de Fremap, ha pedido 1.854 euros por la asistencia sanitaria ofrecida al lesionado.

La defensa, por contra, ha solicitado un fallo absolutorio, pues entiende que no ha quedado probada la autoría y tan sólo se cuenta con la versión "inverosímil y esperpéntica" del lesionado, y en caso de condena se ha postulado a favor de que su cliente sea sometido a tratamiento ambulatorio, incluso con medidas a mayores como la custodia de su familia para garantizar que toma la medicación correspondiente.

LA FAMILIA YA HABÍA PEDIDO AYUDA

El letrado, en su alegato final, ha puesto el énfasis en el hecho de que la enfermedad crónica que sufre su cliente no le había sido diagnosticada en toda su vida y por lo tanto no seguía tratamiento alguno hasta el día del incidente, y ello a pesar de que su familia había advertido, sin éxito, de la situación en numerosas ocasiones.

"Es el 5 de enero de 2019, casi dos meses de que ocurrieran los hechos, cuando se le diagnostica la enfermedad por primera vez. Ahora ya es una persona enferma, diagnosticada y tratada", insiste el defensor, quien por ello reitera su solicitud de tratamiento ambulatorio. "Los presos necesitan reeducación, los enfermos la sanidad", ha sentenciado.

Tras el juicio se ha celebrado una breve vistilla para resolver la actual situación del acusado, en el sentido de mantenerle en prisión provisional, como así se encuentra desde hace ocho meses, o en libertad provisional. Finalmente, el juez ha acordado que siga en la cárcel, al menos hasta la sentencia, de conformidad con la petición de las acusaciones.