La Paz, al borde del colapso

Carmen Ansótegui (SPC)
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El mejor hospital de España llegó a tener hasta 1.000 pacientes ingresados por la COVID-19

El centro madrileño tuvo ocupadas más del 75 por ciento de sus camas con enfermos afectados por la pandemia. - Foto: Mariscal

Cada vez más sanitarios definen al coronavirus como un tsunami. Lo califican así por cómo afecta a algunos pacientes que desarrollan cuadros muy graves en poco tiempo, pero también recibe este nombre por haber estado a punto de desbordar el Sistema Nacional de Salud. Incluso el Hospital Universitario de La Paz, reconocido como el mejor de España, ha estado cerca del colapso.
La COVID-19 entró por primera vez en este centro a finales de febrero y, aunque llevaban tiempo preparándose para su llegada, la situación casi les supera. Así lo reconocieron varios sanitarios que trabajan en sus instalaciones en un webinar organizado por Sandoz.
El pico de ingresos lo alcanzaron entorno al 25 de marzo, cuando un millar de camas, de las cerca de 1.300 con las que cuenta, estaban ocupadas por pacientes con coronavirus. Eso sin tener en cuenta los enfermos que aguardaban en urgencias y presentaban un cuadro grave. «Se convirtió en un hospital monográfico» cuenta el director médico, Juan José Ríos, quien admite que «ni los más expertos del lugar habían visto jamás algo así». 
Los sanitarios fueron meticulosos en la limpieza y desinfección.Los sanitarios fueron meticulosos en la limpieza y desinfección. - Foto: Juan LázaroEsta avalancha provocó una reorganización a una velocidad vertiginosa, obligando a la dirección a reimaginar el espacio. 
Se habilitaron el gimnasio y zonas de espera y, a pesar de todo, Ríos recuerda que «hubo momentos en los que no había zonas limpias» donde meter a pacientes no infectados por el virus. De hecho, acabaron por instalar una carpa en el exterior del edificio para recibir a las urgencias sin sintomatología.
También se multiplicaron las camas de críticos por 3,5 consiguiendo reunir hasta 150. Por su parte, el servicio de microbiología realizó hasta 1.000 PCR al día y el personal se desvivió para atender a todos. Se crearon grupos multidisciplinares con especialistas en enfermedades infecciosas o neumólogos, pero la crisis avanzó tanto que se incorporaron expertos de otras áreas. En este sentido, Ríos aclara que «dejó de haber especialidades y todo el mundo arrimó el hombro». 
El desafío fue máximo porque los protocolos cambiaban de un día para otro o incluso en horas, conforme se iba profundizando en el conocimiento del virus. También había que amoldarse a la capacidad del propio hospital. Así que rápidamente se actualizaban los criterios para aplicar terapias, test, ingresar pacientes o dar altas, a veces, con miedo de no acertar. 
Pero fue gracias a esta capacidad de adaptación, que siempre hubo una cama disponible. No hay que olvidar que estamos hablando de cómo afrontó esta crisis el mejor hospital de España. Así lo concluyó el último Monitor de Reputación Sanitaria que, no en vano, ha puesto a La Paz a la cabeza en el ranking durante los últimos seis años. Una posición que queda reforzada con la respuesta ante el coronavirus. No obstante, los protagonistas de esta historia piden ahora que aprendamos de lo sucedido. 

 

Reforzar el sistema

Una de las decisiones más acertadas fue la de crear un área de recogida de datos clínicos, que ha recabado información sobre 3.000 pacientes. Así, han podido tener una mayor certeza en las decisiones y, por el mismo motivo, creen que una de las claves ahora es investigar para intentar descubrir, por ejemplo, por qué hay pacientes que evolucionan peor o qué tratamiento funciona mejor. «Necesitamos investigación que nos diga qué funciona y qué no», concluye José Ignacio Bernardino, médico de La Paz. 
Para este facultativo es clave un plan de contingencia. Asegura que es importante tener hospitales «elásticos» que puedan crecer junto con la pandemia y subraya que deben estar bien equipados. Por otra parte, cree que hace falta formar a todo el personal por si se repite y reitera que es «crítico» que los médicos y enfermeros cuenten con equipos de protección adecuados. Además, hace hincapié en que el suministro de materiales puede ser complejo y advierte de que «anticiparse es la clave». 
Por todo ello, ambos profesionales insisten en que la crisis ha puesto sobre la mesa la importancia de contar con un sistema de salud público fuerte, porque «los recortes a la larga cuestan, no solo dinero, sino también vidas». Así confían en aprender de esta experiencia y salir reforzados.