El taxi pierde el 80% del negocio por el confinamiento

R.G.R
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Los taxistas viven una situación «crítica» ante la fuerte caída de la demanda. Solo la mitad de los vehículos está en las calles. Casi una hora y media de media entre cliente y cliente

Antonio Miguel Martín, en la parada de la plaza de Poniente. - Foto: Jonathan Tajes

Situación crítica para el sector del taxi en Valladolid. Solo la mitad de los 466 vehículos con licencia en la ciudad están en la calle y no hay trabajo ni para ellos. La demanda ha caído en más de un 80 por ciento desde que se decretó el estado de alarma. No han tenido que pagar la cuota de autónomos en el mes de abril y se les ha devuelto la parte proporcional de marzo. También han cobrado una ayuda por parte de la Seguridad Social por cese de actividad, pero no es suficiente. 
El presidente de Radio Taxi, Ángel Luis Lorenzo, destacó que la situación es «crítica» porque además han tenido que elaborar unos informes, que han sido respaldados por el Ayuntamiento, para poner de manifiesto que la caída de la actividad ha sido superior al 75 por ciento y justificar así la ayuda recibida por la Seguridad Social. Los taxistas solo pueden llevar a dos clientes, aunque lamentan que en el mes de marzo no tenían mascarillas ni posibilidad de conseguirlas. El miedo acompañado de la falta de actividad han sido las dos causas principales para que el sector sufra una caída tan grande de la actividad. «Solo estamos la mitad trabajando, afortunadamente, si estuviésemos todos en la calle sería imposible». El presidente lamentó que no haya una ordenanza que regule los descansos de forma ordenada y recordó que en otras ciudades se está haciendo con paros regulados. «En otros sitios los días pares salen los coches con licencia par y viceversa, pero eso no se puede hacer aquí. Si tuviéramos una ordenanza..., pero los plazos administrativos se paralizaron y me imagino que se llevará al primer pleno que se pueda celebrar una vez que esto esté superado». 
Lorenzo lamentó que muchos compañeros no tengan más remedio que «apechugar ante la situación» y pasar «apuros económicos» porque el negocio del taxi «no se puede cerrar». «Aquí no puedes cerrar el negocio y punto. Muchos taxistas tienen que pagar la licencia todavía y todos los gastos. Hay que continuar».
Las paradas de taxi de la ciudad están «llenas» de coches esperando por los clientes. Los taxistas han pasado por distintas fases desde el inicio de la crisis sanitaria. En un primer momento ha existido «miedo» tanto entre los clientes como entre los conductores debido a la falta de medidas de protección personal. «No había forma de conseguir mascarillas», comenta Valentín Cinca, mientras espera en la parada de Duque de la Victoria. «Ahora, ya tenemos la posibilidad de comprarlas, pero antes ni eso». Los clientes escasean y las esperas se hacen eternas en los coches. La radio y ahora los cursos online se han convertido en los principales entretenimientos en estos ratos muertos. Cada taxista echa sus cuentas y «muchos no tendrán más remedio que pedir créditos» para poder pasar de esta situación. 
El sector no está tomando mayores medidas de protección que la utilización de geles desinfectantes y la limpieza del vehículo entre cliente y cliente. La instalación de mamparas para separar por partes los coches apenas han llegado, ya que los taxistas entienden que no es el momento de afrontar más gastos ante la caída de los ingresos. Por eso, algunos consideran que el Ayuntamiento podría abrir una línea de ayudas 
La espera se hace «eterna» en las paradas de taxis y las llamadas para pedir un servicio se han visto reducidas «de forma espectacular». Sobre el futuro, ningún taxista tiene claro cuánto tiempo podrán aguantar en esta situación, lo que tienen claro que es de esta forma el negocio «no es rentable». Simplemente no salen las cuentas y los gastos «son superiores a los ingresos». 
El presidente de Radio Taxi augura un verano y un final de año «muy duros» para el sector y aclara que dependerá de cada uno de los taxistas la petición de nuevos créditos para continuar en el futuro, pero aclara que «no queda más remedio» que continuar, ya que «no hay posibilidades de venta de la licencia en estos momentos». «No queda más remedio que continuar, cada uno como pueda y mi opinión es que no va a mejorar mucho en los próximos meses. Va a ser muy complicado», concluye el presidente.

 

Francisco Santana / Taxista

Francisco Santana, en su vehículo. Francisco Santana, en su vehículo. - Foto: Jonathan Tajes

«He estado un mes sin trabajar para no exponerme»

18 años como taxista y está viviendo su peor etapa laboral.  Un mes entero ha permanecido el coche aparcado porque tomó la decisión que no trabajar para no exponerse ante la pandemia. Pero el tiempo pasa y las facturas no se detienen y no ha tenido más remedio que volver al volante. Hace jornadas de trabajo que superan las diez horas, pero no alcanza. Las pérdidas de clientes superan «el 80 por ciento» y desconoce si las ayudas concedidas por las administraciones las tendrá que devolver. «Ahora piden que justifiquemos todo hasta el último céntimo». No ha instalado mamparas en su coche por el momento, aunque piensa hacerlo.

 

Rubén Mongil reconoce que no hay trabajo en el sector, especialmente los fines de semana. Rubén Mongil reconoce que no hay trabajo en el sector, especialmente los fines de semana. - Foto: Jonathan Tajes

Antonio Miguel Martín / Taxista

«Conducía también mi hijo, pero ahora está en casa sin hacer nada» 

Compartía el taxi con su hijo. Él siempre hacía el turno de noche, pero la situación ha cambiado. No hay trabajo y menos de noche. «Ahora mi hijo está en casa sin hacer nada y yo salgo por el día». No ha hecho ninguna modificación en el coche, aunque asegura que ni la asociación ni el Ayuntamiento les ha comunicado nada. «El Ayuntamiento podría lanzar una línea de ayudas para acometer las medidas pertinentes». Asegura que está más de diez horas en la calle, pero que no supera la decena de carreras diarias y así el negocio simplemente «no es viable».  

Jesús Villacé estuvo un mes parado como consecuencia del coronavirus. Jesús Villacé estuvo un mes parado como consecuencia del coronavirus. - Foto: Jonathan Tajes

 

Jesús Villacé / Taxista

«Si dura mucho, este negocio es inviable. No da para vivir»

Siete años en el taxi y, al igual que muchos de sus compañeros, el primer mes estuvo en casa. Trabaja de ocho de la mañana a seis de la tarde de forma ininterrumpida para conseguir «entre ocho o nueve viajes» cada día. Se muestra convencido de que no podrá aguantar mucho más tiempo en esta situación debido a que el negocio simplemente no es rentable. «No da para vivir». La cuota de autónomo y los gastos vinculados al coche no han desaparecido y los ingresos han caído en picado. «Estoy pensando en pedir un crédito, el mes que viene ya no podré aguantar. Esperamos más de una hora en cada carrera». 

 

Rubén Mongil / Taxista

«Los fines de semana son catastróficos. No hago un viaje»

Reconoce que durante los primeros días del estado de alarma trabajaron sin  ningún tipo de protección, incluso sin mascarilla. No ha parado un solo día, jornadas de hasta 14 horas. Y siempre con miedo. Lo nota también en los propios clientes. Mucho desconocimiento sobre las fases. «Nadie sabe nada la verdad». No está teniendo suerte y se tiene que conformar con «cinco o seis carreras» diarias, «nada más». Lleva gel desinfectante en el coche y lo limpia entre cliente y cliente. Los fines de semana son todavía peores porque «no hay forma de hacer un viaje» debido a la escasez de personas en la calle.