2.400 autónomos declaran menos ingresos que sus empleados

Óscar Fraile
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Los técnicos de Hacienda piden más inspecciones por entender que estas situaciones pueden tener una naturaleza fraudulenta

2.400 autónomos declaran menos ingresos que sus empleados - Foto: J.TAJES

El sindicato de técnicos de Hacienda Gestha considera que hay una sombra de fraude sobre parte del colectivo de autónomos que merece una mayor presión por parte de los inspectores. Según los cálculos de este colectivo, uno de cada cinco autónomos con trabajadores a cargo declara menos beneficios que sus propios empleados, una situación que, según el secretario general de Gestha, José María Mollinedo, puede darse en algunos casos, pero no en un volumen tan alto. Según el Ministerio de Empleo, en Valladolid había 36.076 empleados por cuenta propia a finales de septiembre, de los cuales, cerca de un tercio tiene empleados a cargo, tal y como estiman desde la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Es decir, unos 12.000. De acuerdo con los cálculos de Gestha, una quinta parte de ellos, unos 2.400, declaran menos beneficios que sus empleados. «No parece que eso sea algo que se pueda entender desde una perspectiva económica y social», dice Mollinedo, quien sí que reconoce que puede haber «algunos» casos en los que ocurra.
Por este motivo Gestha reclama que se intensifiquen las inspecciones fiscales para evitar un posible fraude entre este colectivo. Y aportan más cifras para justificarlo. El sindicato denuncia que casi la mitad de ellos declara unas ganancias inferiores a 12.000 euros anuales, lo que situaría a estos profesionales dentro del grupo de mileuristas. Concretamente, en Valladolid serían un 41,8 por ciento del total.
Mollinedo lamenta la «falta de medios» de la Agencia Tributaria para investigar las posibles actividades fraudulentas de estos trabajadores por cuenta propia, que en la mayoría de veces se traducen, según Mollinedo, en ventas ‘en negro’, aunque también pueden derivarse de gastos particulares que se atribuyen a gastos de la actividad para reducir beneficios o en facturas que se falsean. Según Gestha, los autónomos de Castilla y León declaran una media de 8.000 euros menos de beneficios que los asalariados. «En concreto, de las estadísticas se desprende que tres millones de empleados cobrarían más que sus propios jefes en España, como si ser un trabajador de perfil medio o un pensionista fuese más rentable que ejercer de empresario o profesional, entre los que se encuentran los arquitectos, notarios, abogados o médicos en consultas privadas, entre otras profesiones por cuenta propia y de alta cualificación», señalan desde el sindicato.
Pocos medios. «La Agencia Tributaria tiene la mitad de plantilla que el promedio de los países de la Unión Europea, aplicando una media ponderada en la que se tiene en cuenta el tamaño del país», se queja Mollinedo. Y esto, según él, «supone un menoscabo y una falta de efectividad en la lucha contra el fraude» que hace que España se sitúe por encima de la media europea en fraude fiscal. Según el informe Economía sumergida y fraude fiscal en España, este problema impide que el país recaude un 23 por ciento más, lo que equivale a cerca del 6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Y Castilla y León ocupa la sexta posición, por detrás de Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Canarias y Comundad Valenciana.
Una de las medidas que propone Gestha para mejorar la recaudación del Estado es acabar con el régimen de módulos al que pueden acogerse algunos empresarios individuales para rendir cuentas con el fisco. «A los empresarios individuales que se acogen a este sistema, el Estado les fija una tributación en función de unos módulos objetivos», explica Mollinedo. Por ejemplo, en un bar pueden tenerse en cuenta los metros de barra, el personal empleado y el número de mesas. Y así con todas las actividades. En función de estos factores, se paga más o menos. Es lo que se conoce como régimen de estimación objetiva del impuesto sobre la renta.
Mollinedo asegura que los empresarios individuales que se acogen a este sistema pagan menos, por eso Gestha es partidario de eliminarlo o, al menos, endurecer las condiciones para que estos contribuyentes puedan acogerse a él. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, decidió mantener en 250.000 euros el límite de facturación para el conjunto de actvidades y en 150.000 euros para quienes facturen a otros empresarios t profesionales, pese a que estaba previsto que este año esas cantidades se hubiera reducido a 150.000 y 75.000 euros, respectivamente.
Cómo surgió. «Puede que en el año 90, cuando surge este sistema, pudiera tener una justificación por parte del Ministerio, ya que este colectivo de pequeños empresarios tenía más dificultad para llevar las cuentas», dice Mollinedo. Pero ahora lo rechaza, porque «quien no tiene que tributar por las facturas que emite, sino por el módulo físico, tiene una tentación muy grande para emitir facturas falsas a cambio de una comisión que le pague una empresa, y eso genera un menoscabo importante para las arcas públicas». El secretario general de Gestha sostiene que «eso fue lo que ocurrió durante muchos años», si bien señala que «se fue corrigiendo con el tiempo».
El sindicato propone al Ministerio la supresión total del sistema de módulos con la aplicación de un proceso dividido en cuatro fases. En la primera, en el año 2020, piden que no se prorroguen los límites excluyentes anteriores a la reforma fiscal de 2014, tal y como ha sucedido hasta ahora. En la segunda, en 2021, reclaman que excluya de este régimen a quien emita facturas a otros empresarios o profesionales por más del 25 por ciento de sus ingresos (actualmente el 50 por ciento). A partir de 2022 proponen que se excluya a los microempresarios no agrarios, y que, finalmente, en 2023 se derogue definitivamente el régimen de la Estimación Objetiva por signos, índices y módulos.


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