Cuando la crisis no respeta ni las canas

Óscar Fraile
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La pandemia ha sido la puntilla para algunos negocios emblemáticos de la ciudad que, en algunos casos, llevaban décadas abiertos

El bar Penicilino acaba de poner punto final a un idilio con los vallisoletanos que comenzó en el año 1872. - Foto: Jonathan Tajes

A nadie le sorprendió que el Penicilino cerrara a finales del pasado mes, puesto que se trata de un negocio que hace meses ya había anunciado que llegaba su final. Aunque detrás de esta decisión había varios factores, como las obras que hay que acometer en el edificio, lo cierto es que la pandemia parece haber sido la puntilla que le faltaba al templo de las zapatillas, que abrió sus puertas en 1872. Nada menos. El Penicilino hace tiempo que dejó de ser solo un bar para convertirse en patrimonio de la ciudad. Y se da la circunstancia de que su clausura coincide con la de otros negocios con solera en la ciudad que no han resistido el envite de la pandemia. Demasiadas piedras en el camino. Muchos palos en la rueda.
A pocos metros de distancia, en la plaza de Cantarranillas, el local que en su día fue el Otro Trastero busca una nueva oportunidad. Al pasar por su puerta todavía parecen sonar clásicos del rock como Extremoduro, Rosendo y Barricada, pero lo cierto es que solo queda un cartel más de ‘Se alquila’ que viene a ser otra muesca más en la lista de cierres que se han producido en esta plaza en los últimos años.
El Otro Trastero puso fin a 30 años de música, más o menos el mismo tiempo que llevaba dando servicio el Ambigú a los amantes del teatro enfrente del Calderón. Sus mesas llegaron a convertirse en epicentro del debate cultural, pero la declaración del estado de alarma y el consiguiente cierre del teatro fueron la gota que hizo rebosar el vaso. El dueño reconoció a este periódico que las cuentas ya no salían, y menos con la incertidumbre de no saber cuándo se retomará la normalidad.
El rock del Otro Trastero ha dejado de sonar 30 después de su apertura en la plaza de Cantarranillas.El rock del Otro Trastero ha dejado de sonar 30 después de su apertura en la plaza de Cantarranillas. - Foto: Jonathan TajesHace dos semanas le tocó el turno al Zvmo, otro bar que llevaba 15 años abierto y que llenó muchas noches vallisoletanas de flamenco y fiesta. Los responsables reconocieron en un comunicado que su intención no es que sea un adiós, sino un hasta luego. «Preferimos parar, dejar que esta pandemia pase para volver con más fuerza en otros lugares adaptados a los nuevos tiempos», señalaron.
Lo mismo ha pasado con los bares La Milonga, en la calle Padilla, y Las Artes, tras 13 años, y otros tantos con menos nombre, pero que también dejan el regusto amargo del proyecto frustrado. Y no solo pasa en la hostelería. El concejal del PP Alberto Gutiérrez Alberca enumeró en el último pleno municipal otra lista de ‘cadáveres’, entre los que se encuentran Mila González, Textil Hogar Santuario, Futura mamá y Forum Sport, entre otros.


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Mila González, en liquidación por cierre.
Mila González, en liquidación por cierre. - Foto: Jonathan Tajes
Textil Hogar Santuario es uno de los locales que ha cerrado en los últimos meses.
Textil Hogar Santuario es uno de los locales que ha cerrado en los últimos meses. - Foto: Jonathan Tajes