El bien torear de López Simón le abre la puerta grande

Manuel Illana
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El madrileño cortó dos orejas en la corrida con peor entrada de la Feria de Toros de Valladolid

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Cuarta corrida de la feria taurina

Una puerta grande por la que también tenía que haber salido el torero de Saltera Manuel Jesús “El Cid” por la gran faena realizada al cuarto toro de la tarde mal rematada con la espada. Así sigue siendo el mundo del toreo y quiera Dios que lo siga siendo mucho tiempo,

Desangelada tarde en lo atmosférico la vivida este sábado ferial en el quinto festejo del abono con el viento, uno de los enemigos más fuertes para el bien torear, y el agua que durante algún espacio de la tarde cayó sobre la plaza. Viento y agua ¿habrán sido los culpables de la más que floja entrada que registró el coso del Paseo de Zorrilla? Porque pena daba y sigue dando el aspecto que presentaban los tendidos de la centenaria plaza en un sábado de feria y con un cartel con atractivo más que suficiente para que hubiera mejor entrada. Así está “esto” y aunque nos duela habrá que admitirlo. Digo yo que alguna solución tendrá y habrá que buscarla.

Pero vamos con lo visto y vivido en las más de dos horas que ha durado la corrida en la que los toros salmantinos de la ganadería de El Pilar bien presentados han dado un juego más que interesante. Han sido aplaudidos con fuerza los lidiados en segundo y cuarto lugar, silenciados el primero y el sexto y una más que merecida vuelta al ruedo para el quinto.

Salida a hombros de López Simón.Salida a hombros de López Simón. - Foto: Wellington Dos Santos

Habría cartel Manuel Jesús “El Cid” en su despedida como matador de toros en esta plaza y para el que el respetable le ha obligado a saludar antes de que saliese el primer toro de la tarde. El Cid, buen torero y buena persona tuvo que conformarse con escuchar una fuerte y sentida ovación saliendo a saludar al tercio tras la muerte de su primer enemigo después de una faena fundada en la mano derecha en la que el toro no acabó de entregarse. Fue en su segundo donde Valladolid volvió a disfrutar con el buen toreo de este Cid en una faena brindada al público en la que se pudo volver a disfrutar la gran clase de torero que atesora. Faena grande, seria, profunda y sentida. Pena y grande el fallo a espadas con tres pinchazos y estocada escuchando un aviso. Ahí quedó para el recuerdo esa faena grande y torera.

El viento que seguía molestando no permitió que con el capote luciese López Simón que a sus manos fueron a parar una oreja de cada uno de sus toros. Mandón principio en su primero para torear muy templado sobre la diestra. Más de lo mismo con la izquierda con el toro buscando los adentros. Adornos finales, estocada entera y a pasear la merecida oreja. Nada o muy poco pudo hacer con el capote en su segundo que fue el toro de la vuelta al ruedo. La faena en los medios con largas y muy templadas series muy bien rematadas. Faena larga y torera que ahí queda para el recuerdo. Metisaca, entera, vuelta para el toro y oreja para el de Barajas que de Pucela se va más contento que la mar

En nada le acompañó la suerte al Jerezano Ginés Marín que a sus manos fue a parar el lote más deslucido. Dos faenas de entrega total de las de querer sin ser posible encontrar el triunfo algo que no era posible. Ninguno de su lote le permitió que Valladolid sintiese lo que de buen torero lleva dentro esta nueva y joven figura. Querer y no poder tiene que ser muy duro y triste para un torero que quiere colocarse cuanto antes en el grupo de los más grandes. Sus intenciones ahí quedaron. Fue silenciado en su primero y fuertemente ovacionado saludando desde el tercio en el último de la tarde.

El Cid, López Simón y Ginés Martín, en la cuarta de abono de la Feria.El Cid, López Simón y Ginés Martín, en la cuarta de abono de la Feria. - Foto: Wellington Dos Santos

Recordar que al finalizar el paseillo se volvió a interpretar el Himno nacional.

Lo dicho la feria se acaba y habrá que buscar alguna solución para que esta plaza en feria vuelva a ser lo que siempre fue.

López Simón, con su oreja.
López Simón, con su oreja. - Foto: Wellington Dos Santos