Zambrano abre la Seminci con sonoros aplausos

ICAL
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Luis Tosar, el niño Jaime López y el segoviano Luis Callejo brillan en una historia árida que adapta el 'best seller' homónimo de Jesús Carrasco

Zambrano abre la Seminci con sonoros aplausos

Un niño corre en medio del desierto. Huye despavorido dejando atrás un caserío rodeado por la nada. Quiere dejar atrás al demonio, al mal, encarnado por el actor segoviano Luis Callejo en ‘Intemperie’, el cuarto largometraje del director sevillano Benito Zambrano, que debutó con honores veinte años atrás con ‘Solas’, y que ahora ha asumido el encargo de llevar a la gran pantalla la novela homónima de Jesús Carrasco, uno de los mayores superventas de la literatura española de los últimos años. 

La película levantó hoy el telón de la 64 Semana Internacional de Cine, y cosechó una sonora ovación en el pase de prensa. Jaime López, que da cuerpo y rostro al niño protagonista, un personaje sin nombre, como tantos que poblaron la posguerra española, al que acompaña el film en su viaje iniciático hacia la madurez. En ese camino el niño tiene la fortuna de cruzarse con ‘el moro’, un exsoldado de la guerra de Marruecos al que interpreta con su brillantez habitual Luis Tosar, que ejerce como ángel protector, y es en la relación entre ambos cuando la película de Zambrano despega del rocoso suelo para hacer viajar al espectador.

Desde el primer encuentro físico entre ambos en la pantalla, cuando el pequeño se da cuenta de que ese hombre es alguien en quien puede confiar y se queda dormido en su regazo a la imagen de ‘La piedad’ de Miguel Ángel, hasta que ambos culminan su viaje, el público viaja de su mano en un relato que sigue al pie de la letra los códigos del wéstern crepuscular, sin perder de vista en ningún momento otro referente mucho más castizo como ‘Los santos inocentes’, de Mario Camus, a cuya alargada sombra se cobija.“El dinero y el oro no sirven de nada en este secarral de esparto niño”, le dice Tosar a su compañero de viaje en un momento del film, donde la violencia está a flor de piel, emergiendo de ese ángel exterminador que interpreta Callejo. 

Intemperie, de Benito Zambrano inicia este sábado la SeminciIntemperie, de Benito Zambrano inicia este sábado la Seminci

En el encuentro del equipo con los medios en el Museo Patio Herreriano, Zambrano explicó que fue el productor Juan Gordon quien le ofreció el proyecto y que ni siquiera conocía la novela en ese momento. “cuando leí el guion por primera vez sentí que conectaba con él, porque había muchas cosas relacionadas con mi mundo personal, porque yo procedo de la campiña an

daluza, seca, cruda, dura del sur. De niño trabajé mucho en cortijos, y al leerlo sentí que podía hacer eso mío, y le dije a Jesús Carrasco que parecía que había escrito esa novela para mí”, señaló Zambrano. 

Tosar, por su parte, señaló que se sintió “fascinado” por el guion, y que le interesó “muchísimo” el proyecto, hasta el punto de que pidió retrasar el rodaje para poder incorporarse a él. “Refleja un momento muy especial de nuestra historia, desde un lugar que aporta una visión nueva. Habla de cómo luchar contra el odio, contra el resentimiento, y de cómo mantener la esperanza de que la condición humana merezca ese nombre”, señaló el actor gallego.

Zambrano abre la Seminci con sonoros aplausosZambrano abre la Seminci con sonoros aplausos

Luis Callejo, que encarna a la némesis de Tosar, aseguró sentirse “privilegiado” por haber podido interpretar a “un malo malísimo dentro de una película del oeste en castellano”, y reconoció que “más allá de la sobriedad” que para su personaje le pidió el director, se lo pasó “como un niño pequeño jugando a las películas”, durante la filmación. Jaime López, por su parte, explicó que cuando leyó el guion pudo imaginarse los “sentimientos del personaje” y meterse en el papel. “He aprendido muchísimo de la experiencia”, sentenció el niño.

El productor Juan Gordon afirmó que “había muchas productoras interesadas en el proyecto”, y su compañero Pedro Uriol señaló que lograron convencer al escritor, Jesús Carrasco, de que les vendiera los derechos, al explicarle qué tipo de película pretendían hacer. “La historia tenía elementos básicos que la convierten en el sueño de cualquier productor o director: ese hombre que ha sufrido, que ha sido derrotado por el entorno que ha vivido en los años de guerras y de sufrimiento, y que ha decidido abandonar a la sociedad y vivir con animales al margen de su entorno social. Y ese niño desangelado que necesita a toda costa que alguien le ayuden, ya encierran el ADN de una buena historia”, relató Gordon.

Durante su intervención, Luis Tosar recordó que el rodaje se realizó en pleno desierto, con temperaturas muy elevadas durante el día y muy frías durante la noche, “donde el polvo se mascaba y las bestias nos acompañaban”. Cuestionados sobre la relación entre los dos personajes centrales, Tosar señaló que “el pulso de la propia película y de la narración estaban en manos de Zambrano”, que iba “racionando” y modulando la relación del pastor y el niño, que estuvo influida también por el propio entorno y el pasaje que les rodeaba.

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Y preguntado sobre los largos periodos de silencio entre película y película, Zambrano señaló que “no es fácil con esta jodida crisis” levantar un proyecto en el que creyera y que sintiera que podía llevar a buen puerto. “En España tenemos que creer más en nuestras posibilidades, hay que apoyar más a los guionistas para intentar tener un abanico cada vez más amplio e interesante de proyectos”, sentenció.

En ese sentido, explicó que “los americanos han sido capaces de vendernos cualquier mensaje, pero cuando lo hacemos en el cine español como que nos queda raro y no nos lo creemos”. “Esta era una historia relativamente simple, sobre el bien y el mal, donde está lo peor y lo más hermoso del ser humano. El demonio y el ángel de la guarda. Pero teníamos que hacerlo creíble, y para ello era imprescindible tener un actor como Luis Tosar y conseguir que la historia trascendiera y tuviera algo más que contar. Había que arriesgarse”, remachó.

Zambrano abre la Seminci con sonoros aplausos
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