Parte del Camino de Santiago tiene mala señalización

R. Gris
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Casi la mitad de los recorridos están mal señalizados, a excepción del Sureste. Los albergues disponen de pocas camas y duchas a cambio de la voluntad

Parte del Camino de Santiago tiene mala señalización - Foto: Jonatan Tajes

Casi 300 kilómetros de espiritualidad, de sacrificio y de conocimiento de uno mismo. Por la provincia de Valladolid discurren tres caminos de Santiago diferentes que ofrecen a los peregrinos una imagen complemente distinta a la ruta francesa, mucho más masificada y lejana de las caminadas solitarias en busca de la ciudad de Santiago. El camino de Madrid, el del Sureste y el de Levante son los trayectos que conectan algunos municipios con el objetivo común de atraer al caminante. 285 kilómetros vinculados al santo. 
Se trata de rutas duras para el caminante. La presidenta de la Asociación Camino de Santiago Sureste a su paso por Valladolid, Rebeca Justo, afirma que el perfil tipo de los peregrinos que llegen a la provincia es un hombre o una mujer de unos 60 o 65 años de edad que está jubilado y que es «bastante experimentado» en referencia a otros caminos. Llega buscando algo diferente a lo que ya ha visto. «Viene después de ver los albergues completamente abarrotados y después de que le hayan intentado sacar dinero por todo». Llegan solos o en parejas y también existe otro grupo que llega en bicicletas. «Pero a esos es mucho más difíciles verlos porque muchas veces atravieasn la provincia sin parar».
La primera etapa del Camino de Madrid comienza en la provincia de segovia, en el municipio de Villeguillo hasa Alcazarén. Discurre en su mayor parte por los antiguos caminos tradicionales y las viejas calzadas romanas que unían el centro peninsular con el norte del país. Desde Alcazarén va saltando de puente en puente por los municipios de Valdestilals, Puente Duero, Simancas, Ciguñuela, Wamba, Peñaflor de Hornija, Berrueces, Medina de Rioseco, Tamariz, Moral de la Reina, Cuenca de Campos, Villalón, Fontihoyuelo, Santervás de Campos, y Melgar de Arriba. 
El peregrino pasa por tres comarcas naturales de Valladolid; Tierra de Pinares, donde los caminos son más arenosos y dificultan en mayor medida cada uno de los recorridos, Montes Torozos, con alguna cuesta escarpada y Tierra de Campos, donde la planicie hace que la monotonía sea la tónica predominante de cada etapa. La mayor parte de los tramos tiene una distancia entre los cinco y los ocho kilómetros y los viajeros podrán encontrar humildes albergues que oscilan entre las 30 camas que se pueden encontrar en Medina de Rioseco, a las colchenetas existentes en La Santa Espina. Algunos cobran entre cuatro y seis euros la estancia, como es el caso de la la propia Medina de Rioseco o Cuenca de Campos, el resto son totalmente gratuitos y ofrecen lugares confortables? donde pasar la noche a cambio de la voluntad.
La riqueza patrimonal y paisajística que se encuentran los peregrinos en este recorrido es sorprendente. Van a pasar por puntos tan relevantes como el osario de Santa María en Wamba o el museo de Semana Santa de Rioseco. Incluso los peregrinos pueden llevarse alguna que otra sorpresa a su paso por la provincia. Por ejemplo, nada más salir de la Villa de los Almirantes y antes de llegar a Tamariz puede encontrar una laguna con un observatorio de aves. ¡En plena Tierra de Campos! 
La gastronomía será otro de los aspectos a tener en cuenta al pasar por Valladolid. A todos los viajeros les encartará acercarse a la capital si tienen la oportunidad para disfrutar de sus bares y restaurantes. En Villalón de Campos podrá descubrir sus quesos o los dulces en Rioseco.
El único inconveniente con el que se pueden encontrar los peregrinos es con la mala señalización existente que en muchos casos puede hacer que los caminantes se pierdan. Una circunstancia que también sucede de forma habitual en el Camino del Levante. Este trayecto recorre los municipios de Medina del Campo, Nava del Rey, Sieteiglesias, Castronuño y Villafranca de Duero. De esta forma, casi la mitad de los trayectos que pasan por Valladolid están mal señalizados. «Está mal señalizado», reconoce Rebeca Justo, aunque es algo a lo que espera poner solución próximamente. 
?Este mismo fin de semana se celebra en la Villa de las Ferias el V encuentro nacional de Asociaciones del Camino de Santiago de Levante-Sureste y se va a poner de manifiesto la necesidad de mejorar este aspecto. «Vamos a intentar desde nuestra asociación mejorar la señalización también del Camino de Levante», indicó la presidenta del Camino del Sureste. 
El camino del Levante tal vez sea el menos usado por los peregrinos que atraviesan Valladolid, aunque permite conocer las riberas del Duero, así como los tesoros de la iglesia de los Santos Juanes en Nava. Una belleza transitar junto al río, especialmente cuando llegan estas fechas y la primavera se muestra en todo su esplendor en los caminos. 
Por último, el Camino del Sureste arranca en San Vicente de Palacio y recorre los municipios de Medina del Campo, Rueda, Tordesillas, Vega de Valdetronco, Mota del Marqués, Villardefrades  y San Pedro de Latarce y desde aquí el camino continúa hacia las tierras zamoranas de Villalpando. En este caso, todos los albergues, a excepción de Tordesillas, son más bien modestos, con tres o cuatro camas y una ducha. «Es lo que viene buscando el peregrino», manifiesta Rebeca Justo. 
Las etapas del camino son un poco más largas que en el caso del Camino de Madrid y llegan incluso a los 20 kilómetros. «Recibimos uno o dos peregrimos a la semana y muchos de ellos son jubilados que vienen con el tiempo suficiente para hacer grandes distancias. Incluso algunos vienene desde Valencia o Alicante». 
En este caso, los peregrinos tienen la oportunidad de conocer una parte fundamental de la historia de Castilla en los edificios monumentales de Tordesillas y también de saborear los caldos de la Denominación de Origen Rueda. No obstante, los caminantes que llegan vienen centrados en su mayor parte en hacer las diferentes etapas del camino. Cuando llegan suelen aprovechar su estancia para darse una ducha y descansar. «La gente que llega es sociable y está acostumbrada a tratar con personas que no conoce».