La histórica llegada del motor económico de Valladolid

Óscar Fraile
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Renault recibirá este sábado la Medalla de Oro de Valladolid 66 años después de una inauguración que supuso una transformación desde un modelo agrícola a otro más industrial

Valladolid homenajea a la empresa que cambió la ciudad

La llegada de Renault a Valladolid a principios de los años 50 fue el acontecimiento que más cambios sociales ha generado en la historia moderna de la ciudad. De algún modo, supuso la entrada en la modernidad de una ciudad eminentemente agrícola hasta la fecha. La transición hacia un modelo industrial también supuso un ‘éxodo’ del campo a la ciudad y un importante desarrolo demográfico. En 1950 había unos 120.000 habitantes en Valladolid, una cifra que se duplicó en 20 años gracias también al desarrollo de la industria auxiliar.
Han pasado más de seis décadas desde el desembarco de ‘la FASA’ en Valladolid, tal y como se conoció a esta empresa durante muchos años. Un periodo que comenzó con la fabricación del Renault 4/4, declarado Bien de Interés Cultural, y que continúa con la actual fabricación del Captur. Atrás quedan modelos como el Dauphine, el Alpine, el R12, el R5 o el reciente Twizy. Y acontecimientos históricos, como el incendio del 30 de octubre de 1974, en el que murieron diez personas, la misma época en la que se produjeron una serie de huelgas que se saldaron con decenas de detenidos. Todo lo que ha tenido que ver con Renault en las últimas décadas siempre ha tenido una importante trascendencia social. No en vano, esta empresa francesa sigue siendo una de los principales fuentes de empleo, con unos 6.200 trabajadores en Valladolid más los que genera su actividad en la industria auxiliar.
Por todos estos motivos el Pleno del Ayuntamiento de Valladolid concedió a esta empresa el pasado 6 de marzo la Medalla de Oro de la Ciudad. Lo hizo por unanimidad, aunque para ello las formaciones Toma la Palabra y Sí se Puede Valladolid exigieron que este reconocimiento se hiciera extensivo «a sus trabajadores a lo largo de todos los tiempos».
Porque la historia de Renault es la historia de sus empleados. Trabajadores como Agustín Cartón, que será el encargado de poner voz a los trabajadores en el acto de entrega de esta medalla, que se celebrará este sábado, a las 12.00 horas, en el Teatro Calderón.
Él entró en la fábrica con 15 años. «Estaba estudiando en Cristo Rey y un día mi padre me dijo que me tenía que presentar a los exámenes para aprendiz de Renault, y yo no quería porque estaba muy a gusto en el colegio, donde estaban todas mis amistades», señala. Finalmente fue uno de los 75 aprendices que entraron ese año. El primer año compatibilizó el taller con la formación que recibía en la factoría de Motores. Y cuando salía, sobre las cuatro de la tarde, iba a la Escuela de Maestría hasta las diez de la noche.
Cuando ya tuvo un poco más de experiencia, empezó a dedicarse a revisar el acabado del vehículo. Después, en los motores. Han pasado 43 años desde entonces y Agustín sigue formando parte del equipo de Renault. En estas más de cuatro décadas siempre ha estado ligado al control de calidad. Cartón reconoce que Renault «cambió la ciudad». No solo por el impacto de su actividad fabril, sino por otras medidas sociales, como el impulso de instalaciones deportivas y la apertura de un economato para que sus empleados y familiares fuera a hacer la compra allí a un precio muy competitivo. Tanto, que la Cámara de Comercio de Valladolid llegó a denunciar a este ‘supermercado’ en 1979 por supuestas prácticas abusivas para el dominio del mercado, aunque el Tribunal de la Competencia no estimó la demanda y absolvió al economato.
Y eso que los inicios no fueron nada fáciles. Lo sabía muy bien Manuel Jiménez-Alfaro, un gaditano que consiguió la licencia de Renault para la fabricación del 4/4 en España. Después de reunirse con varios empresarios de Valladolid, les presentó la oferta para desarrollar el proyecto en esta ciudad y finalmente las gestiones se hicieron en un tiempo récord, pese a las trabas administrativas que puso el Instituto Nacional de Industria, ya que esta iniciativa amenazaba el monopolio estatal de SEAT. Tampoco los vallisoletanos las tenían todas consigo. De ello se acuerda muy bien Eduardo de la Fuente, el extrabajador vivo más antiguo de Renault. «Había mucha desconfianza de que eso tuviera razón de ser, pero cuando el 4/4 empezó a salir todo eso se olvidó», asegura. Este trabajador, que ahora tiene 83 años y se jubiló con 58, asistió en una posición de privilegio al nacimiento de la empresa en Valladolid. De hecho, fue el empleado número cuatro cuando accedió como «botones» con solo 17. «Yo estaba cuando todavía no había fábrica, solo locales, y las oficinas estaban en un piso», recuerda. Fue el trabajador número uno, Antonio Contreras, el que le ‘reclutó’. «Yo por entonces todavía no había hecho nada, así que los primeros meses me dedicaba a cosas como ir a por el correo o a por el dinero para pagar lo que había que pagar», asegura. Seis meses después, cuando cumplió 18 años, pasó al servicio técnico para trabajar junto a varios delineantes.
La consolidación de la Renault en Valladolid supuso «un incremento del nivel de vida» en la ciudad. «Hay que tener en cuenta que por entonces aquí casi no había empresas y la gente vivía del campo y del comercio», recuerda. Los trabajos no cualificados empezaron a asignarse a las personas que llegaban del entorno rural, dado que tenían menos preparación, pero también hubo empleados que llegaron desde otros puntos de España. «De Bilbao y otros puntos del norte vino gente preparada, que ya tenía experiencia en otras empresas», asegura De la Fuente.
Pese a la dificultad de los primeros años, Renault supuso un impulso económico en una época donde todavía funcionaba la cartilla de racionamiento. Durante décadas trabajar en esta empresa fue sinónimo de disfrutar de una posición económica privilegiada. Hoy ya no es así, pero la multinacional del rombo sigue siendo la empresa más importante de Castilla y León por volumen de empleo.

José Vicente de los Mozos, Hijo Predilecto

Durante el acto que se celebrará este sábado en el Teatro Calderón también se nombrará Hijo Predilecto de la ciudad al presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos. A diferencia de lo que sucedió con la Medalla de Oro a la empresa, este reconocimiento no se ha otorgado por unanimidad, ya que Sí se Puede y Toma la Palabra votaron en contra, frente al apoyo de PP, PSOE, Ciudadanos y el concejal no adscrito Jesús Presencio. Los que se opusieron adujeron que la figura de De los Mozos no se puede equiparar, al menos de momento, a otras que también recibieron este reconocimiento, como Miguel Delibes y Rosa Chacel. Brasileño de nacimiento, aunque vallisoletano de adopción, De los Mozos ingresó en la fábrica como aprendiz en 1978 y desde entonces fue asumiendo puestos de responsabilidad hasta llegar a presidir la empresa en España y ser el director mundial de Fabricación y Logística. Además, también está al frente de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).