El 55% de los municipios reduce su población más de un 25%

S. González
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Un estudio constata que más de la mitad de los ayuntamientos españoles con menos de 100 habitantes se hallan en Castilla y León, que también acoge a siete de los diez más pequeños de España

Una pareja de ancianos camina por una carretera cercana a su domicilio en una localidad burgalesa. - Foto: Alberto Rodrigo

Cuesta abajo y sin frenos. Ésta es la situación de Castilla y León tras conocer un estudio que pone de manifiesto que más de la mitad de los municipios (55,38 por ciento) ha perdido más de la cuarta parte de su población en la primera parte del siglo XXI. La Comunidad, junto a Asturias y Extremadura, se encuentra a la cabeza de una sangría demográfica generalizada en las nueve provincias. Más del 87 por ciento de los municipios tiene actualmente menos vecinos que en el año 2000, según los últimos datos definitivos disponibles de 2018.
La evolución demográfica de España avanza claramente hacia la construcción de dos países cada día más diferente:uno que se vacía poco a poco y otro cada vez más poblado. Castilla y León se sitúa en el grupo de cabeza de la España vaciada (la que más habitantes ha perdido a lo largo del siglo XXI) y cada vez más lejos de las zonas que ganan población, según el estudio llevado a cabo por la consultora estratégica de comunicación Stratego sobre los 8.131 municipios españoles.
De hecho, en estas casi dos décadas de siglo tan sólo han perdido población en términos globales Asturias, Castilla y León y Galicia, lo que apunta a un intenso trasvase de las zonas rurales a las urbanas. Este retroceso no ha tenido el mismo impacto en todas las provincias, ya que ha sido especialmente intenso en Zamora (-14,21%), Palencia (-9,13%), y León (7,65%). De hecho, Zamora es la provincia española con la mayor reducción del padrón en este periodo, y Salamanca, Ávila y Soria están también entre las trece provincias españolas que perdieron habitantes en estas casi dos décadas. Ourense, Lugo, Asturias, Caceres, Cuenca, Teruel y Jaén fueron las otras que han retrocedido.
Mientras tanto, en este periodo el número de habitantes aumentó en Valladolid (+4,87%), Segovia (+4,59%) y Burgos (+2,83%).
Las iniciativas de las administraciones públicas puestas en marcha durante esta primera parte del siglo no han dado resultado. De hecho, 1.245 municipios no han podido evitar que más del 25 por ciento de sus vecinos se hayan marchado.
Los casos más extremos son los de Cigudosa (-76,32%, de 76 a 18 vecinos), Navasequera  (-74,19%,  de  62  a  16)  y  Pajareros  (-73,91%,  de  46  a  12), aunque son muchos los que se han quedado al borde de la desaparición en este periodo. Tanto que si en el año 2000 Castilla y León contaba con 431 núcleos con menos de 100 habitantes, hoy esa cifra se ha disparado hasta los 676 (más de la mitad de los 1.333 existentes en España).
Y si continuamos acercando la lupa, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que siete (seis sorianas y una burgalesa) de las 14 localidades por debajo de los 10 vecinos están en la Comunidad. Estepa de San Juan (con 6) es la más pequeña, pero le siguen de cerca Jaramillo Quemado (Burgos), Quiñonería y Villanueva de Gormaz, con 8 habitantes; y Herrera de Soria, La Riba de Escalote y Valdeprado, con nueve.
Nubarrones.

Y lo peor es que no se ve la salida a este negro túnel de la despoblación. Castilla y León cuenta con un escuálido 16,11 por ciento de menores de 20 años, mientras que los mayores de 65 ya superan el 25 por ciento. En 617 municipios no vive ningún niño de 0 a 4 años y en 168 ese ‘vacío generacional’ se amplía hasta los 20 años. Además se da la circunstancia de que en 430 núcleos de menos de 100 habitantes no hay niños menores de cinco años.