El "pringado" que robó 90.000 euros a un estanquero

D.V.
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El fiscal del caso ha mantenido su petición global de 8 años para él y una multa para la esposa por denuncia falsa, pese a la declaración de un policía, convencido de que los verdaderos autores del asalto

Juicio por el robo a un estanquero. - Foto: Europa Press

"¡En el argot policial es un pringado del que se valieron los dos verdaderos autores del hecho!", es la convicción de la Policía sobre el robo a martillazo limpio sufrido en abril de 2018 por un estanquero de Valladolid al referirse a Marcos H.D., único acusado, sin embargo, del asalto y que ha compartido banquillo con su esposa, Séfora J.G., esta última por fingir el robo de su coche con el que se cometió el delito.

El juicio por estos hechos ha quedado visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal 4 de Valladolid, en el que el matrimonio ha negado cualquier participación en los hechos, de ahí la petición absolutoria de la defensa, mientras que el fiscal del caso ha mantenido su petición global de ocho años de cárcel para el varón por delito de robo con fuerza y empleo de instrumento peligroso y un delito de lesiones y el pago de una multa por parte de ella de 1.350 euros por delito de denuncia falsa.

La víctima del robo, el estanquero Pedro Pablo E, quien ha testificado por videoconferencia desde una comisaría de Madrid, no ha podido aportar mucho con su testimonio debido a que en el momento del robo, ocurrido sobre las 13.45 horas del día 24 de abril de 2018, no llegó a ver la cara de sus asaltantes. El empresario acababa de aparcar su coche y se dirigía al banco con tres bolsas con cerca de 90.000 euros, producto de la recaudación del estanco y de varios cobros a clientes ese mismo día, con el fin de pagar una factura por un importe similar cuando a la altura de la plaza del Doctor Cazalla, en el Paseo de Zorrilla, vio a alguien vestido con un chándal que saltó sobre él, "como si de un jugar de balonmano se tratara", y acto seguido sintió un "golpe seco y muy fuerte en la cabeza", sin poder concretar el tipo de arma con el que fue abatido.

"Lo que creí que era la franja amarilla de un chándal me dijo luego la policía que era el mango de un martillo", ha explicado la víctima del robo, que, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha añadido que una vez en el suelo sus asaltantes le quitaron las bolsas que tenía asidas con el dinero. Ha reconocido también que no contaba con seguro en caso de robo. Pese a que el estanquero no logró identificar a sus asaltantes, uno de los testigos de los hechos sí reconoció por fotografía a Marcos H.D. como uno de los participantes, concretamente la persona que provista de unas gafas de pasta aguardaba cerca del coche en el que los autores emprendieron luego la fuga, el mismo turismo que apareció más tarde calcinado en un descampado y cuya desaparición fue denunciada por la esposa del acusado, propietaria del mismo.

LOS AUTORES MATERIALES, FUERA DE LA CAUSA

El instructor del atestado policial y director de la investigación, a preguntas del fiscal, ha mostrado su absoluta certeza sobre la participación de Marcos H.D. en el robo, si bien ha apuntado que "en el argot policial se trata de un pringado del que se valieron los dos verdaderos autores", en referencia esta última a aquellos que no han sido incluidos finalmente en la presente causa pero que "figuran implicados en la mayoría de los robos con violencia ocurridos en Valladolid en el último año y medio".

Al respecto, el funcionario policial ha incluso explicado que los dos aludidos se cuidaron muy mucho de utilizar sus respectivos teléfonos y se valieron del utilizado por Marcos con el fin de que si venían mal dadas, las consecuencias recayeran únicamente en él.

Precisamente, el móvil propiedad de Marcos es el que ha permitido a la policía incriminar a éste en los hechos, ya que los distintos repetidores existentes en la ciudad han permitido dibujar un recorrido que sitúa el Citroën ZX rojo a nombre de su esposa tanto en el escenario del robo como en los viajes posteriores entre dicho punto, el barrio de Pajarillos y el descampado en el que apareció más tarde carbonizado.

"CONTRADICCIONES"

Las "innumerables contradicciones" observadas en las declaraciones del matrimonio, entre ellas la afirmación de él en cuanto a que el día de los hechos salió de casa y utilizó un Passat, cuando sobre las 10.46 horas las cámaras de una gasolinera de la Plaza del Carmen le grabaron repostando el Citroën ZX usado en el robo, así como otros indicios como el hallazgo en su domicilio de las gafas de pasta con las que fue visto, figuran entre las pruebas esgrimidas por la policía y la acusación pública.

Pero además, la policía detuvo también a dos individuos a los que sorprendió cuando se disponían a desguazar el vehículo que apareció calcinado en un descaspado. Ambos, aunque inicialmente explicaron que estaban allí por casualidad, confesarían más tarde que el mismo día del robo al estanquero, Marcos les había llamado para que se desplazaran hasta aquel lugar con el fin de deshacerse del turismo para así eliminar cualquier prueba.

Pese a todo ello, el defensor del matrimonio ha solicitado una sentencia absolutoria tras invocar la vulneración de derechos fundamentales de sus patrocinados y la insuficiencia de prueba. En el caso de la mujer, el letrado ha precisado que en todo caso su actuación se encuentra despenalizada por cuanto se limitó a tratar de encubrir a su marido.


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