Dionisio Miguel Recio: «Hoy por hoy, ajustándose un poco más el cinturón, este club es viable»

Manuel Belver
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Dionisio Miguel Recio dejará de ser presidente del Cuatro Rayas Valladolid el próximo lunes. - Foto: Jonathan Tajes

Dionisio Miguel Recio anunció oficialmente a finales de año el calendario electoral a la presidencia del Balonmano Valladolid y que él mismo no se iba a presentar a la reelección. Llegó en 2005 al cargo y deja el club tras ocho años, varios títulos y muchos problemas económicos, sobre todo en la última etapa, coincidiendo con la crisis general.


Después de ocho años, deja la presidencia, ¿qué balance hace de su paso por el club?


En el doble balance deportivo y económico diré que deportivamente es de notable-sobresaliente mientras se pudo disponer de buenos jugadores (títulos y clasificaciones así lo avalan). En lo económico fueron de superávit los primeros años y cuando llegó la gran crisis al mundo empresarial empezaron los agobios. Nuestros aficionados necesitaban triunfos e hicimos grandes esfuerzos para conjuntar profesionales competitivos. Hay que saber que un club deportivo vive de la publicidad y de sus socios. Si las empresas no andan bien la publicidad es el primer gasto a anular y si muchos aficionados están sufriendo las iras del paro es obligado disminuir los gastos familiares.


A pesar de todo entiendo que han sido ocho años importantes para el Balonmano Valladolid, para el nombre de la ciudad, que se ha paseado por los mejores pabellones del mundo, y sobre todo para nuestra genial afición, que ha visto desfilar por Huerta del Rey y Pisuerga a los mejores equipos y jugadores y que, pese a las circunstancias actuales, supimos aglutinar a nuestro alrededor numerosos colectivos, empresas e instituciones que nos utilizaron como imagen y que hoy siguen con nosotros pese a todo.


Dijo en su despedida, que lo hacía por cansancio y agotamiento, ¿hay alguna razón más?


No me presento a una nueva renovación porque creo que he cumplido un ciclo de ocho años que empuja a dejar cualquier tipo de actividad de esta clase. Nadie puede eternizarse en un cargo sin remuneración alguna como es este. Estoy cansado de verdad porque he dedicado muchas horas de mi vida al club. Y porque creo que mis objetivos no les puedo ampliar porque ya no doy más de sí. He cumplido con lo que prometí que fue estar toda una etapa de cinco años después de tres que es para lo que me eligieron. He vivido día a día el balonmano de mi ciudad y le he defendido hasta el agotamiento en muchos foros donde no todo era paz y gloria. El que piense que me voy porque el deporte está mal se equivoca, y digo esto porque ya hay alguien que lo dice por los foros y redes. Me voy porque he estado hasta el último momento de mi compromiso. Y creo firmemente que hay gente muy preparada en este club, muchos socios, que pueden perfectamente asumir la misma responsabilidad que yo he tenido en todo ese tiempo. Todo ello enriquecerá al club y será positivo para un futuro cercano. Hay que ser prudente y ocho años de gestión deben ser suficientes.


A quien diga que el club está peor económicamente que cuando entró, ¿qué le puede decir?


No voy valorar la gestión del club hace más de ocho años. Nosotros encontramos un club que ya hemos hablado muchas veces de cómo estaba y yo jamás critiqué la acción ni la gestión de nadie. Y tampoco lo voy a hacer ahora. Hoy digo que nuestros principales colaboradores tienen continuidad. Cuatro Rayas, Michelin, Ferrovial, el Ayuntamiento de Valladolid y varios más tienen firmados contratos por mas de esta temporada. El plan de refinanciación con la Hacienda Pública y con la Seguridad Social nos dan una viabilidad absoluta a varios años vista. Hoy por hoy, ajustándose todos un poco más el cinturón, digo que este club es viable. Claro que hay deudas, acreedores y deudores, a quienes debemos y quienes nos deben; pero por razones circunstanciales hoy no han podido hacer efectivo su compromiso. Y a todos les agradecemos su apoyo y colaboración.


¿Lo mejor y lo peor de estos ocho años?


 Lo mejor, la respuesta de nuestra afición y nuestros patronos en todo momento. Siempre estuvieron con su equipo. Hoy, con esa crisis que atemoriza, tenemos 1.815 socios, fieles seguidores de siempre.


Lo peor, además de aquella derrota en Moscú y que se demostró que había sido un robo, y mucho más sentido para mí fue el trágico fallecimiento de Sergio de la Riva, aquel joven directivo lleno de vida y de ideas.Era una delicia compartir con él. También la pérdida de algunos socios a los que llegué a conocer personalmente.


¿Sigue pensando en que su relevo vendrá de fuera o de dentro del club?


Mi relevo ha de venir de una persona que ha de querer a este club como nosotros lo hemos hecho. No es importante que sea de fuera o de dentro. Es igual. Que sea serio y que venga al menos avalado por el trabajo y por el cariño a lo que va a representar.


¿Confía en que el equipo se salve deportivamente hablando?


Yo apuesto a que sí. Hoy hay buenos jugadores y un buen cuerpo técnico. Se ha pasado una primera fase de acoplamiento pero hoy ya estoy seguro que su trabajo va a empezar a dar frutos desde el primer día. Y ya no solo apuesto porque se van a salvar sino que, en un par de años, van a seguir dando alegrías a sus seguidores y a todos los vallisoletanos. Demos tiempo al tiempo.


Ahora pasará a ser un socio más, ¿sufrirá más o menos?


En lo deportivo sufriré lo mismo que puedo haber sufrido en estas ocho temporadas. Es verdad que poco habíamos sufrido hasta esta temporada, ya que nos habíamos acostumbrado a buenos resultados con grandes jugadores y, en esta, ante la reestructuración sufrida por los motivos expuestos, hemos sufrido demasiado. En la gestión está claro que será un descanso pero desde aquí me ofrezco a las nueva directiva para lo que humildemente pueda ser de utilidad. Pero es verdad que mi tiempo ha pasado. Mi fecha de caducidad es el 7 de enero de 2013.