Los líos de la memoria y el callejero

M.Rodríguez
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El Ayuntamiento de Valladolid reconoce que el cambio de la calle general Primo de Rivera no obedece a la Ley de Memoria Histórica. Adalia, Roturas y Nueva Villa de las Torres se niegan a aplicar los cambios que se les han exigido desde el Senado

Los líos de la memoria y el callejero - Foto: Jonathan Tajes

La aplicación de la Ley de Memoria Histórica no ha estado, está y estará exenta de polémicas. De hecho, Valladolid era hasta el año pasado la tercera provincia que más calles tiene dedicadas a figuras vinculadas al franquismo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) facilitados por el Gobierno.
Todavía se mantienen en distintas vías públicas placas que recuerdan a personajes vinculados al franquismo, incluido el propio General Franco. Este catálogo del callejero provincial pervive pese a que la Ley de Memoria Histórica obliga a retirar la simbología franquista incluida en calles, plazas, avenidas y travesías de figuras tan conocidas como Onésimo Redondo, fundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (JCAH), o el padre de la Falange, José Antonio Primo de Rivera.
La Ley de Memoria Histórica se aprobó en 2007 y desde entonces la mayoría de los ayuntamientos han ido cambiando paulatinamente los nombres de las vías y espacios públicos con referencias franquistas. En algunos casos para su aplicación ha sido necesarias resoluciones judiciales, como sucedió en la capital en el mandato de Javier León de la Riva. Posteriormente, el alcalde socialista, Óscar Puente, decidió modificar el nombre de ocho calles asociadas al franquismo, entre las que incluyó la dedicada al General Primo de Rivera, militar que gobernó como dictador entre 1923 y 1930.

Los líos de la memoria y el callejero
Los líos de la memoria y el callejero - Foto:
Precisamente este cambio ha motivado diversas criticas y consultas de ciudadanos al Ayuntamiento. En una respuesta, fechada este mismo mes, la Alcaldía reconoce que este cambio se ha realizado para «premiar a los personajes relevantes en cada época, no para des legitimar la anterior denominación de la calles que reconocían los merecimientos de los personajes que fueron anteriormente considerados relevantes». En este caso en concreto, se justifica el cambio de nombre por el de calle Emilia Pardo Bazán por la potestad que tiene otorgada el alcalde y por considerarla «la mejor novelista del siglo XIX».
Por otro lado, el Senado, a petición del senador valenciano Carles Mulet, envió casi un centenar de cartas de requerimiento a ayuntamientos vallisoletanos, pidiéndoles que cumplan la ley y eliminen estas referencias no solo de las placas sino que también del Catastro y del Instituto Nacional de Estadística.
Una carta a la que ha respondido el alcalde de Adalia, el ‘popular’, Jesús Angel Fernández Paniagua. El regidor asegura que el senador «no es conocedor» de la historia del municipio y «ante su ignorancia» le dice que en Adalia no ha existido «nunca» una calle dedicada al general Franco, «ni a ninguna persona relacionada con el denominado Bando Nacional, que ganó la guerra». En otro punto le explica que en el municipio existe una calle denominada Onésimo Redondo, que apunta que coloquialmente se conoce como la calle de La Inmaculada, en honor a una vecina que se llama así y vive en ella. «No obstante, D. Carlos Mulet ha decidido -por su cuenta- que dicha denominación se corresponde con el político que se unió al bando sublevado en la Guerra Civil, sin tener en cuenta que pudieran haber existido otras personas con dicho nombre, como también existieron otros Pablo Iglesias o Pedro Sánchez». 
El alcalde finaliza su carta asegurando que su abuelo le contó varias veces la historia de Onésimo Redondo. «Existe en este pueblo el pago de la Pelibaya que, según la leyenda, era una señora así llamada por el calor bayo de su pelo y de la que se desconoce su nombre. El tal Onésimo Redondo era su nieto, o tal vez bisnieto, y de él se recuerda su disposición a ayudar a la gente más humilde, motivo por el cual en épocas anteriores al conflicto civil el Ayuntamiento habría decidido honrarle con la denominación de una cale».
También mantienen su disposición contraria al cambio de calle los alcaldes ‘populares’ de Nueva Villa de las Torres, Rufino Hernández, y el de Roturas, Lucas Aguado. Además, según la información de Compromis, los 24 municipios que tenían pendiente cambiar la nomenclatura de las calles ya han comunicado al Senado su disposición a hacerlo.