El 28-A condiciona obras por valor de más de mil millones

M.Rodríguez
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El 28-A condiciona obras por valor de más de mil millones - Foto: J.TAJES

El frustrado proyecto de presupuestos preveía inversiones por 112 millones, un 12% más que las cuentas prorrogadas, insuficientes para abordar todas las obras

Las próximas elecciones generales, convocadas para el próximo 28 de abril, serán las cuartas en siete años o las terceras en cuatro años si se acota más la línea temporal. Una situación inédita en la historia de la democracia en España, que acompañada de la situación de interinidad y bloqueo que se ha vivido en los gobiernos de Rajoy, primero, y Sánchez, después, deja consecuencias negativas para proyectos básicos en la provincia vallisoletana.
Especial incidencia han tenido las prórrogas presupuestarias, que se han aplicado en estos periodos, incluida la que está vigente ahora mismo después de que los nacionalistas tumbaran el proyecto de Presupuestos Generales del Estado presentado por Pedro Sánchez. Unas cuentas que no eran especialmente beneficiosas para Valladolid, ya que mantenían sin consignación presupuestaria suficiente los grandes proyectos pendientes desde hace daños. La deuda histórica es tal que se puede hablar de una espera de casi dos décadas en casos como el de la construcción de los tramos vallisoletanos de la A-11 (Autovía del Duero) y de los de la A-60 (Autovía Valladolid-León).
De hecho, si después de los comicios del 28-A se retrasara la investidura del nuevo presidente del Gobierno, por la ausencia de mayorías absolutas o pactos que lo permitieran, nuevamente se verían afectados de manera determinante los grandes proyectos que están pendientes de ejecutar en Valladolid y que necesitan una inversión de más de mil millones de euros para culminarse.
Autovía del Duero. Las infraestructuras a buen seguro serán protagonistas de la intensa campaña electoral que se avecina. Así, la Autovía del Duero (A-11) es una reivindicación histórica de los pueblos de la ribera, con travesías en un estado muy deficiente como es el caso de Peñafiel. En este caso en concreto sí que podría comenzar son las obras de la travesía de Peñafiel, ya que el Ministerio de Fomento licitó a finales de enero el proyecto de rehabilitación del firme entre los puntos kilométricos 306,750 y 309,000, en el tramo de la travesía de la N-122 a su paso por este municipio. 
Un futuro más incierto se augura a las obras de los tramos, que ya han pasado por la mesas de varios ministros ‘populares’ y socialistas sin que ninguno le diera el impulso definitivo que permitiera comenzarla. Un compromiso que sí que adquirió hace unas semanas el secretario general el Ministerio de Fomento, el vallisoletano Javier Izquierdo, pero que ahora parece inviable. De hecho, aseguró que el Gobierno prevé que antes de que termine este año haya obras en los tramos de entre Tudela de Duero -Olivares de Duero-Quintanilla de Arriba, cuyo inversión ronda los 230 millones de euros. También apuntó que los proyectos constructivos entre Quintanilla de Arriba y Castrillo de la Vega, en Burgos, se podrían licitar antes del verano.
Un compromiso reforzado por la iniciativa de las Cortes regionales, que aprobaron por unanimidad una iniciativa conjunta de todos los grupos para que la Junta exhortara al Gobierno a construir los tramos pendientes de la Autovía del Duero (A-11) por ser un eje «vertebrador y dinamizador» de Castilla y León, así como mejorar las travesías de la carretera N-122 y dotarlas de medidas de reducción de velocidad para garantizar la seguridad, mientras se completan las obras de esta infraestructura, según informa Ical.
En una situación similar están los tramos vallisoletanos de la A-60, que también arrastran un importante retraso. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos confirmó su visita a la Junta, a finales de enero, que ya se había contratado la redacción de los proyectos entre Villanubla y La Mudarra y entre La Mudarra y Rioseco, presupuestada en 21 millones de euros. Aunque, al igual que en la A-11, sin partidas presupuestarias suficientes para su ejecución, ya que el coste de los más de 90 millones que separan Villanubla de Santas Martas superará los 350 millones.
Campus y soterramiento. En la capital también hay dos grandes infraestructuras pendientes de las decisiones del Ejecutivo central y del color del nuevo Gobierno que deparen las obras. Son la recuperación del proyecto del soterramiento y la construcción de una nueva infraestructura judicial que acabe con la dispersión de sedes por la ciudad. En este caso concreto, quién gobierne sí que puede ser determinante para el futuro del proyecto del Campus de la Justicia, que cambió de ubicación con un Gobierno de izquierdas en el Ayuntamiento. 
Una infraestructuras que, de momento, no tenía consignación presupuestaria en el proyecto de PGE frustrado ni en la prórroga de las cuentas diseñadas por el anterior Gobierno. Algo a lo que el alcalde de Valladolid, en esta ocasión, restaba importancia porque recordó que «tan solo» se cuenta con el proyecto técnico por lo que no requería de partida presupuestaria para este año. Por su parte, los parlamentarios ‘populares’ calificaban este vacío presupuestario de olvido. Por eso es una incógnita cuál será el futuro de este proyecto tras las elecciones generales. Una infraestructura que ya había sufrido diversos reveses cuando estaba proyectada en el barrio de Girón con el consenso de gobierno ‘populares’, ya que el presupuesto para su construcción se recortó drásticamente.
Una situación similar se vive con el proyecto de la integración, que sustituye al del soterramiento. Aquí también se debe a una decisión del equipo municipal, cuestionada desde el principio por el PP de Valladolid. De hecho, esta medida será una de las protagonistas de la campaña política. De momento, no hay todavía proyectos aprobados para ninguno de los pasos inferiores y pasarelas previstas en el proyecto de integración, aunque en el proyecto de PGE sí que había 25 millones para la ejecución de la variante de mercancías, básica para el traslado de la actividad de los talleres de Renfe a sus nuevas instalaciones. 
Estas obras se paralizaron por recortes presupuestarios derivados de la crisis en 2010. Ahora se habían fijado también unas previsiones plurianules de 85,6 millones hasta 2022, tal como se fijó antes de la firma del convenio entre el Ministerio de Fomento, la Junta y el Ayuntamiento para financiar la integración del ferrocarril.
Seguridad Social. Retraso también acumula la nueva oficina de la Seguridad Social en La Rondilla. La previsión inicial era que entrara en funcionamiento este año tras una inversión que rondará los cuatro millones de euros. Además, este proyecto no ha estado exento por la oposición vecinal a la demolición del antiguo colegio San Juan de la Cruz para construir esta nueva sede, que contaron con el respaldo del actual equipo de Gobierno municipal. 
Precisamente, esta dotación ha sufrido cambios respecto a la idea original diseñada por los ‘populares’. Así, ha pasado a denominarse Centro de Asistencia Electrónica de la Seguridad Social y se asegura que el Ayuntamiento tendrá un protagonismo destacado en su funcionamiento que, por sus características va a ser «pionero» en España. Además, Convenio, el Consistorio gestionará en la planta baja del nuevo edificio, que se va a construir en la calle Cardenal Torquemada, una sala polivalente de 147,84 metros cuadrados, que pondrá a disposición de colectivos y de asociaciones ciudadanas para que puedan utilizarlo. 
Proyectos inconclusos, vitales para la provincia y que necesitan asegurar financiación. ¿Cuál es la posición de los partidos? Si hubiera que guiarse por las valoraciones de los parlamentarios, una nuevas cuentas traerían «más dinero» para la provincia con el PP. Una compromiso que verbalizaron en la valoración del proyecto de PGE, donde aseguraron que en el caso de haber seguido Rajoy al frente del Ejecutivo, las inversiones en 2019 serían «el doble» de las contempladas con los socialistas. Por su parte, los socialistas defienden su política social y aseguran que seguirá trabajando por impulsar «cada uno de los proyectos y de las necesidades».