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Santiago González

CARTA DEL DIRECTOR

Santiago González

Director de El Día de Valladolid


La cuesta de enero se adelanta a diciembre

05/12/2021

Ha llegado estos días el mes de diciembre con bastante incertidumbre entre los ciudadanos, que se debaten entre la ilusión que a muchos nos hace la llegada de las fiestas navideñas y una situación económica complicada, con el IPC, la factura de la luz y el precio de los carburantes totalmente disparados. Es verdad que los últimos datos del paro, con el mejor noviembre de la historia, arrojan un rayo de esperanza sobre la recuperación económica que debe consolidarse durante el próximo año, pero aún falta mucho para que ello se note en los bolsillos de todos los ciudadanos ya que hay colectivos que se están quedando atrás, a pesar de las palabras del presidente del Gobierno y otros responsables políticos que no pisan mucho la calle.
No pretendo ofrecer una visión catastrofista de la situación porque tampoco creo que sea así, pero hay que ver las dos caras de la moneda. Comercio y hostelería son sectores que han sufrido mucho durante el largo año y medio de pandemia -ojo que aún no ha terminado-, pero precisamente este mes pueden resarcirse y redoblar sus ventas impulsados por el puente de la Constitución y la Inmaculada que casi enlaza con la campaña navideña. La espectacular iluminación navideña, junto al mercadillo instalado en la Plaza Mayor, ayuda a la presencia no solo de los vallisoletanos, sino también de muchos visitantes y turistas, que llenarán prácticamente los bares, restaurantes y establecimientos de ocio nocturno durante las próximas semanas. También el comercio notará la presencia multitudinaria en el centro y la compra de regalos durante estas fechas animará un final de año que a algunos puede arreglarles las carencias que arrastran de los once meses anteriores.
Esta es la cara. El consumo se dispara siempre en diciembre, especialmente cuando casi se encadenan las fiestas y celebraciones, y a ello favorece mucho la caída del paro en los últimos meses, a pesar de mantenerse una alta temporalidad del empleo que actúa como lastre. Sin embargo, no hay que cerrar los ojos a la otra cara de la moneda. En este periodo del año se refleja más que nunca la distancia entre personas y familias, los desequilibrios económicos se incrementan o se visualizan más. A esto contribuyen especialmente la subida generalizada de precios en la bolsa de la compra, a lo que este año se unen los históricos precios de la luz, que siguen batiendo récords sin esperar de momento su caída, y de los carburantes, que provocan que llenar el depósito del coche cueste 17 euros más que hace un año. Y si a todo ello sumamos el incremento de impuestos anunciados por el Gobierno para los próximos meses hace que muchos se echen a temblar ante la tradicional cuesta de enero, que en esta ocasión parece que se ha adelantado a diciembre.
La economía parece que marcha, con algunas excepciones. La duda es si eso se traslada a los ciudadanos porque a veces la macroeconomía nos ofrece datos positivos sobre el bosque, pero nos impide ver los árboles. La industria de la automoción no está boyante, especialmente por la crisis de los semiconductores, y eso Valladolid lo nota porque su economía se sustenta en Renault, Iveco o Michelin, además de muchas otras empresas auxiliares del automóvil. Y encima la situación puede complicarse con un diciembre 'calentito' en materia laboral. Solventada con acuerdo la huelga en los supermercados, sigue pendiente la del sector del transporte, que puede amargar a muchos la Navidad y encarecer aún más los precios de determinados productos frescos o congelados, más allá de colapsar la entrega de paquetería que en estas fechas es masiva por el comercio electrónico.
La cuesta se hará aún más empinada a los colectivos más desfavorecidos, familias y personas vulnerables que podrán encontrar alguna alegría momentánea en estas fiestas gracias a la labor del Banco de Alimentos, Cáritas, Cruz Roja y otras asociaciones que empujan para que todos lleguemos arriba.