La nueva oferta pública de empleo da un respiro a las academias

I. Alonso
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Las 13.000 plazas para Primaria y Secundaria anunciadas por el Gobierno para 2016 en España provocan un efecto llamada que vuelven a llenar las aulas de estos centros

Varios jóvenes escuchan las explicaciones de un preparador en una academia. - Foto: Alberto Rodrigo

La crisis ha hecho mella en muchos sectores y la función pública no se ha librado tampoco de su azote. Desde el último año de la legislatura de Rodríguez Zapatero, la oferta de empleo público ha caído a cotas mínimas históricas. Sin embargo, la eliminación de las tasas de reposición, que no hace mucho era del diez por ciento, ha abierto un escenario nuevo que da un respiro a las academias.


«Poco a poco vamos viendo la luz», asegura Jesús Morales de  Ceno Oposiciones, que ofrece sus servicios en Valladolid vía on line. «Tuvimos que cerrar el centro en la capital ante la caída de oferta pública y ahora parece que se vuelve a reactivar tras la eliminación de la tasa de reposición», continúa.

Las 13.000 plazas que saldrán el próximo año en Primaria y Secundaria han disparado las matriculaciones. «Nuestro servicio on line vuelve a reactivarse y a recuperar los niveles que tenía hace años y eso también lo notamos en Valladolid», confirma.

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El Centro de Estudios Marpel es uno de los referentes entre los que preparan las oposiciones de magisterio en Valladolid. Su gerente, Silvia Peláez, reconoce el cambio de tendencia después de unos años bastante duros. «En Primaria tenemos todos los grupos ya formados y en marcha excepto el de música», explica para incidir en que todavía queda por conocer el número de plazas que saldrán para Secundaria, ya que para primaria serán unas 800. «Es cuestión de días que se conozcan y, una vez que salgan, imagino que tendremos otra oleada de estudiantes que se matriculen para preparárselas», continuó. «La preparación tiene que ser completa y si ahora no se supera la parte A del examen, que es el escrito y el supuesto práctico, no puedes pasar a hacer la presentación de la programación y la famosa ‘encerrona’, así que se tiene que dar la misma prioridad a todo el proceso de selección como hacemos nosotros con preparadores que son maestros con plaza y experiencia», continúa Silvia Peláez que habla de 9 meses para preparar las oposiciones aunque lo «ideal» serían dos años.


No solo las academias se están beneficiando de esta convocatoria a nivel nacional. También los preparadores reconocen el mayor volumen de opositores que acuden a ellos para afrontar los exámenes.  Reacios a hacer declaraciones, confirman que han duplicado el número de alumnos y que han tenido que dejar a muchos fuera para «garantizar una correcta formación» de cara a los exámenes.

«Parece que la situación cambia después de siete años muy malos»

Los principales actores en todo este entramado son los opositores. Ana Martín y Cintia Lozano son dos vallisoletanas que están preparando la convocatoria para Primaria. 


Martín Vela es más veterana. De hecho serán su tercera convocatoria, aunque desde la última ya ha pasado tiempo. «Han sido siete años muy malos, con pocas plazas y por eso las retomo ahora que parece que la cosa va mejor», reconoce esta diplomada en Educación Infantil. Ana Martín se prepara en solitario las oposiciones por motivos laborales, algo que cree que no le restará opciones. «Tengo el temario y lo único que hay que hacer es actualizarlo. Por horarios no puedo acudir a ninguna academia, ni tampoco a preparadores, pero bueno ya sé como hay que prepararlo y es cuestión más de organización mía que de otra cosa», reconoce.


Caso contrario al de Cintia Lozano, que acaba de terminar la carrera y se enfrenta a sus primeras oposiciones. «Pensaba buscar un preparador en septiembre y hablé con una compañera en agosto y ya me dijo que iba tarde, que en julio suelen tener los grupos cerrados. Y como tampoco sabía de ninguno de educación especial, me decidí por apuntarme a una academia con grupos en formación», reconoce.

Todo es nuevo para esta graduada en Educación Primaria con mención en Educación Especial, aunque el sistema de examen y sus temores ya los tiene claros. «Hay que aprobar las dos partes, tanto el examen como la programación didáctica, y ahora mismo lo que más me preocupa es escribir el tema, aunque también los casos prácticos nos han contado que son complicados», concluye.