Dos años de una okupación cinco estrellas

R.G.R
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El Centro Social La Molinera cumplirá dos años el 29 de junio. Fue en 2018 cuando un grupo de personas entró en el abandonado hotel Marqués de la Ensenada

El hotel Marqués de la Ensenada se convirtió hace dos años en La Molinera. - Foto: Jonatan Tajes

Dos años. El Centro Social La Molinera celebrará su segundo aniversario en dos semanas. Fue en el 29 de junio de 2018 cuando un grupo de personas entraron en el abandonado hotel de cinco estrellas Marqués de la Ensenada. Víctor Sánchez Ávila, portavoz de este colectivo, destaca que durante este tiempo se han conseguido logros importantes como la instalación de paneles solares que han dotado al edificio de energía propia gracias a una campaña de micromecenazgo o la actuación de Los Celtas Cortos. Pero más allá de estos eventos más relevantes, Sánchez se centra en las cerca de cien actividades culturales y sociales que han tenido lugar en las instalaciones durante estos dos años. «Es lo más importante y eso teniendo en cuenta que durante los cuatro primeros meses solo estuvimos limpiando y en estos tres últimos no hemos podido hacer nada por el virus». 
Los okupas no utilizan los 4.982 metros cuadrados con los que cuenta el edificio, sino que se centran de forma especial en la planta baja, donde el Canal de Castilla desemboca en el Pisuerga y en la primera, donde hacen la mayor parte de los talleres. 
La inauguración oficial tuvo lugar a finales de agosto de 2018. La Molinera, como ellos mismos reconocen, no la forma un grupo determinado de personas, sino que cada uno aporta lo que puede. Unos acuden a una cita en concreto, otros cada dos semanas y otros casi todos los días. Cada uno aporta su granito de arena. 
Los okupas han rehabilitado y limpiado algunas plantas del edificio. Los okupas han rehabilitado y limpiado algunas plantas del edificio. - Foto: Jonathan TajesLa situación legal del edificio es complicada. El concejal de Seguridad y Movilidad del Consistorio, Luis Vélez, afirma que no ha habido ningún tipo de novedades y eso deja el antiguo hotel en un limbo legal con procesos contra su dueño. 
Los okupas que ‘invadieron’ el edificio justifican su acción en el abandono que sufría el inmueble después del cierre del hotel. Los trabajadores no tuvieron más remedio que ver cómo su empleo se esfumaba, sus nóminas también y el edificio estaba en manos de los vándalos que campaban a sus anchas en el interior. «Los compañeros que limpiaron los baños y las habitaciones se merecían un monumento. Era un desastre y los vecinos nos agradecen nuestra acción porque al menos no huele mal desde muchos metros de distancia. Cuando nosotros entramos había comida en los frigoríficos que llevaba meses así y sin luz en el edificio», recalca Sánchez.  
La Justicia dilucida las responsabilidades patrimoniales del propietario con sus empleados tras su precipitado cierre y con varios deudores. Esta situación ha provocado que la ocupación se haya prolongado por espacio de dos años sin que no se haya presentado una denuncia que acelere el desalojo. Y eso teniendo en cuenta que el edificio está catalogado como BIC. 
Los okupas han rehabilitado y limpiado algunas plantas del edificio. Los okupas han rehabilitado y limpiado algunas plantas del edificio. - Foto: Jonathan TajesLos miembros de La Molinera incluso realizaron una campaña de colaboración, «con la que se recaudaron 7.000 euros», para la instalación de unas pantallas solares. Eso sí, se instalaron sin la correspondiente licencia de obras.

 Sobre el futuro, Sánchez Ávila indicó que continuarán con los talleres y las actividades sociales una vez que las recomendaciones sociosanitarias de las administraciones lo permitan. «La Molinera fue concebido como un edificio del pueblo para el pueblo y así vamos a seguir. Es un BIC que está abandonado y nuestra intención es mantenerlo activo». Queda esperar para ver cómo evoluciona el colectivo y si, finalmente, el vacío legal se resuelve. Por el momento, los miembros de La Molinera no piensan estarse «quietos».