Saravia: "Mantener las obras previstas es un sinsentido"

M.Rodríguez
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El edil repasa en una entrevista la situación urbanística de la ciudad una vez que ha pasado lo peor de la pandemia y se ha aprobado el PGOU

El concejal de Planeamiento, Manuel Saravia. - Foto: Jonathan Tajes

El concejal de Planeamiento y Vivienda, Manuel Saravia, se muestra satisfecho porque Valladolid ya tiene un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Casi una década después del arranque de los trabajos de revisión, que inició el PP en 2011, la capital estrena su nuevo planeamiento urbanístico, que Saravia defiende que es flexible y adecuado para afrontar la crisis generada por la covid-19. Eso sí, ya está pensando en algunas modificaciones para fomentar nuevas iniciativas, como las escuelas taller para generar empleo.
¿Cuál es el efecto práctico e inmediato en la ciudad de la aprobación del nuevo PGOU?
Creo que el primer efecto es contar con un marco en el que moverse, donde se desarrollan los proyectos urbanísticos (desarrollos, viviendas, edificios industriales,...). Al tenerlo actualizado no estamos pendientes de mil trámites o documentos que  habría que hacer en el caso de que no lo estuviera. El plan que estaba vigente había estado anulado como consecuencia de la manipulación que hubo. Y era un plan que tenía una estructura totalmente desmesurada porque preveía cerca de 90.000 viviendas en suelo urbanizable, las famosas áreas homogéneas. Ahora el suelo urbanizable es la cuarta parte. 
¿Responde a las necesidades actuales?
Muchas veces la petición de los que actúan en la ciudad es contar con un instrumento de este tipo, que sea estable y dé cierta estabilidad. El plan aprobado da estabilidad.
En el marco generado por la crisis de la covid-19. ¿Está actualizado para hacer frente a los nuevos retos?
El plan, en general, creo que da bastante juego, y así ha sido valorado por parte de los distintos agentes. Se podrán implantar negocios o se podrán construir tipos de viviendas más sostenibles. Por ejemplo, un elemento valorado en el plan es que cuando se hacen desarrollos de arquitectura pasiva o energética, donde el muro hace el papel de controlador climático, no computa para que sea más atractiva este tipo de construcciones. 
¿No hará falta ningún cambio?
Este plan puede responder más fácilmente al escenario de la pandemia porque es más contenido, más compacto y las propuestas de movilidad son más sostenibles. El desarrollo normativo pone el énfasis en los efectos medioambientales aunque es verdad que hay cosas a las que hay que darles una vuelta ahora. Era impensable lo del confinamiento, pasar tanto tiempo en casa ha puesto sobre la mesa la conveniencia de algunos elementos que hasta ahora se les había dado poca importancia. La normativa no exige espacios exteriores; que normalmente se ponen, sobre todo en las últimas promociones, pero hay que tenerlo en cuenta para intentar promoverlo para posibles situaciones similares. 
¿Y las viviendas que ya existen?
Claro. Nos encontramos que las viviendas son las que son, y de las 150.000 existentes, hay un porcentaje de entorno al 42% que son menores de 60 metros cuadrados. Son muy pequeñas. Habrá que ir sustituyéndolas y mejorándolas. Pero en esta situación actual, el plan es coherente y compatible, aunque convendría darle una vuelta más.
Dice que es más sostenible, pero las organizaciones medioambientales lo han criticado porque consideran excesivas las viviendas previstas.
El voto particular que hicieron me pareció absolutamente equivocado. Además, me consta que saben que es así. No se puede decir que el plan prevé la construcción de 49.000 viviendas porque no es así. Una cosa este tener capacidad para que se construyan y otra es preverlas. De estas viviendas de las que hablan, si se quitan las del suelo urbano consolidado y no consolidado, quedan 24.000. Y si de esas se quitan las que están en sector que provienen del año 1998, e incluso de 1984, solo hay un sector proviene del último plan. Restado todo esto solo quedan 5.500, que es el 3,5% del parque inmobiliario, que están incluidas dentro del ámbito del parque agroalimentario logístico porque esa es la recomendación desde hace años para evitar ámbitos monofuncionales. Hacen unas cuentas tendenciosas, equivocadas y malintencionadas. 
El plan apuesta decididamente por la rehabilitación.
Hemos aprobado el compromiso de descarbonizar el cien por cien de los edificios e impulsar, además, la rehabilitación energética. En eso estamos. Nuestro compromiso medioambiental es máximo. Igual que sucede con las propuestas de movilidad, que son tendentes a mejorar la movilidad peatonal, ciclista y de transporte público. Es un plan absolutamente sostenible.
¿Por qué no figuran en el plan de movilidad, que se presentó recientemente, propuestas del PGOU como los corredores medioambientales o los aparcamientos a las entradas de la ciudad, entre otras?
La movilidad se desarrolla en el Pimussva, que no acaba de aprobarse definitivamente. El nuevo PGOU es coherente con ese plan de movidlidad y se complementan. Por otro lado, con la situación actual, se ha actuado activamente para garantizar la distancia social y favorecer el transporte público. En esa propuesta hay actuaciones definitivas, pero otras son provisionales para estos momentos críticos
Pero, ¿las propuestas del PGOU como esos corredores verdes o las pasarelas peatonales sobre el río, se podrán materializar en breve?
Hay una propuesta bastante amplia de corredores, sobre todo en el norte, este y sur. El problema que hay ahora, que estamos desarrollando los proyectos, es la financiación. Estamos en una situación excepcional, y aunque se ha dicho que vamos a mantener todas las obras, creo que no hay que hacerlo. Hay que ver qué se puede mantener y lo que se debe hacer. Lo mismo pasa con la integración ferroviaria, donde hay que hacer las obras para las que hay presupuesto, porque ya se hicieron las aportaciones y no se puede dedicar a otra cosa ese dinero, pero los próximas aportaciones habrá que hablarlas. No sé si las cuatro administraciones, que forman la sociedad, las mantendrán. 
¿Los cuatro pasos previstos para el próximo año no están en duda, no?
Esos pasos tienen financiación de las aportaciones anteriores. Lo que quiero decir es que para los corredores verdes, las pasarelas, etc... hay que ir viendo lo que se puede hacer. Hay que reconsiderar el plan de obras previsto.
¿Está satisfecho con el plan de obras de la integración?
Como no voy a estar satisfecho si lo trabajamos todo desde mi área. Ahora se va a hacer el proyecto de Labradores, que va un poco atrasado porque se iba a presentar en marzo el proyecto básico, pero ya está a punto. Y en los tres pasos del norte se acaban de adjudicar los proyectos. En el sur se harán otros tres, dos peatonales y el de vehículos en la calle Hípica. Y se deja para más adelante el de Arco de Ladrillo, que necesita que esté operativo el de Hípica. Y queda algún paso más, pero lo fuerte son estas actuaciones. Eso va razonablemente bien, y el proyecto de la estación no va mal.
Habla de los efectos de la crisis económica. ¿Cómo es de determinante el PGOU para incentivar la actividad económica en la ciudad?
El plan vale para lo que vale. No es un proyecto de la ciudad a 12 o 15 años vista. Tampoco es un plan de obras, antes sí. Vale para enmarca las actividades, dar estabilidad y seguridad. También impulsa o permite determinado tipo de actuaciones, pero la iniciativa corresponde a los distintos promotores, agentes, etc... Es verdad que en determinadas áreas al plantear una ordenación más razonable, sostenible y que permite incorporar determinadas tipologías de vivienda o empresariales, pues eso facilita la implantación. 
En las nuevas tipologías de vivienda, apuestan por las colaborativas. ¿Qué beneficios tienen?
No son ni de propiedad, ni de alquiler. La propiedad le corresponde a una cooperativa, que puede tener varias formas, y lo que da es derecho de uso. Es una alternativa porque tiene elementos privados, pero luego tiene muchos comunes. Sirven para hacer frente a la soledad y para tener mayor interrelación. Es un tipo de vivienda que está ensayado desde hace muchas décadas en mucho países y que aquí se está intentando implantar. 
¿Las iniciativas colaborativas son una alternativa esta crisis? 
El Ayuntamiento propone y desarrolla, da asesoramiento, difusión y facilitamos suelo. Hemos consultado a la Junta para ver si pueden instalarse en suelos dotacionales ociosos y que prosperen proyectos.
Todos los años presupuestan venta de suelo. ¿Han desarrollado un plan de explotación alternativo de ese patrimonio?
Hay parcelas que ha habido que ceder en determinados enclaves y que luego no se han utilizado. Han pasado ocho años y el reglamento permite utilizarlas en otras cosas, pero no para vivienda. Este suelo se ha ofrecido para nuevos proyectos y ha habido una serie de solicitudes, pero todavía no se ha consolidado alguno. Y hay, también, suelo industrial, que estamos intentando que sea ocupado, y creo que alguno se ocupará relativamente pronto. Pero ahora estamos en un momento de mucha incertidumbre.
¿Cómo condiciona esa incertidumbre futuros proyectos del área?
Había algunos importantes, pero que en estos momentos no sé si seguirán adelante o no. Espero que sí porque no tengo la impresión de que haya un gran parón ahora mismo. Es más, tenemos muchas consultas urbanísticas, en las que nos preguntan si se puede actuar. Quizás haya parón más adelante. Y hay proyectos que sí que están en marcha, que pienso que podrán consolidarse.
¿Qué proyectos son?
Hay industriales, de equipamiento y luego los residenciales. Por ejemplo, los equipamientos comerciales, que hace unos años eran lo que se reclamaba, ahora se han conseguido moderar. 
¿Y los de Pilarica-Los Santos o la Ciudad de la Comunicación?
En Pilarica se modificó el plan para que se pudieran instalar y no lo han hecho. En Ciudad de la Comunicación también lo pueden hacer pero no lo han hecho. Luego hay más, pero lo que hemos intentando es negociar con las Juntas de Compensación para que se modificara y se optaran por otro tipo de equipamientos.
¿La crisis paralizará la ampliación del parque municipal de vivienda?
Creo que tenemos una política de vivienda ordenada, clara y tendente a garantizar el acceso a la vivienda. Uno de los elementos críticos es el alquiler social, y todos los años aumentamos el parque público. Este año hicimos compras en enero y febrero; había presupuesto para hacer más, pero hemos decidido utilizar un millón de euros a ayudas al alquiler para paliar la crisis de la covid-19. 
¿Afectará esa modificación a las viviendas jóvenes en Puente Jardín?
Esas se están haciendo. Pero hemos negociado con Sareb para que sus 20 viviendas en la capital, mediante un convenio, pasen a viviendas de alquiler social. Estamos en los trámites, pero el problema es que no nos las venden, nos las ceden a un precio. Estamos comprando menos vivienda porque estamos intentado hacer actuaciones de ayuda al alquiler o la rehabilitación.
Hablando de Sareb, ¿ya se puede poner a disposición de Justicia el colegio del Salvador?
Falta la firma. Creo que es inmediata, pero no está todavía. Llegamos al acuerdo en muy poco tiempo, pero los trámites son pesadísimos. 
Hablaba de repensar obras, ¿serán viables proyectos como los de los nuevos parques forestales ante la demanda de zonas verdes?
En estos momentos estamos en una situación crítica, que nos obliga a repensar todo. Tenemos un presupuesto que hace agua llamativamente en los ingresos en Auvasa, Deportes, Cultura, etc... y los gastos se han multiplicado. Tenemos menos ingresos y muchos más gastos, con lo que decir que se va a mantener todo es una cosa sin sentido. Hay que revisarlo y centrarse en lo fundamental, que es lo sanitario. Eso no implica solo las medidas de protección que se han tomado sino que son las decisiones que hay que tomar para garantizar la sanidad. 
Incluso, desde el PGOU hay algunas cosas que habrá que revisar. Habrá que ver la posibilidad de separar determinados distritos de otros por si en uno se vuelve a dar una situación de contagio y poder aislarlo. Y eso no es tan fácil. También hacen falta medidas para paliar la situación de familias y económicas. Y también hay que apoyar el empleo.
¿Cómo se puede apoyar el empleo desde su área?
Hemos promovido más actividad económica, cambiando partidas para dedicarlas a ayudas a la rehabilitación, en este caso energética. Es el tipo de obra que da más rendimiento para el empleo, mucho más que las grandes obras públicas. Y además llega a empresas más pequeñas. 
¿Mantienen la previsión de rehabilitar Las Viudas?
Sí, lo vamos a hacer. Estamos lanzados y pensando hacer un proyecto de escuelas taller, recuperando el concepto de las que hubo. Eso que no estaba en cartera antes, ahora tiene que ocupar el primer plano. Hacer obras, como una pasarela sobre el río tendrá que esperar. Igual pasa con los espacios verdes. La idea de las escuelas taller, que serían varias, abarca la construcción de viviendas colaborativas, la conservación de patrimonio, la rehabilitación de edificios dotacionales y paisaje (parques, riberas del río,...). Se trata de vincularlo al empleo. 
¿Se puede sacar más rendimiento al patrimonio de Valladolid?
Tenemos cuatro elementos grandes de patrimonio críticos: la Azucarera, las Catalinas, el Lope de Vega y los depósitos de locomotoras, que son de Adif pero lo vemos como responsabilidad pública. Hay que actuar en ellos. Estamos haciendo el proyecto de actuación en la Azucarera para que no se deteriore más y ahí queremos llevar una escuela taller. La idea es hacer un gran proyecto de escuelas taller, donde están implicadas todas las concejalías que tenga elementos de sostenibilidad ecológicos e innovación, pero también sociales.
¿Qué se hará en las Catalinas?
Se trata de quitar elementos añadidos y dejar un espacio, que no se deteriore más y que se pueda acceder y ver. Hasta que haya un proyecto que lo pueda ocupar hay que evitar su deterioro. Se ha contratado ya la redacción de un proyecto para la zona de las celdas para rehabilitarlas.