El Globetrotter blanco

M.B
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Carmelo Cabrera ganó 10 Ligas, 2 Copas de Europa, 3 Intercontinentales, entre otros éxitos, en el Real Madrid. De 1979 a 1981 jugó en el Miñón Valladolid: «Me lo pasé genial allí. Hice jugar a Nate David... disfruté con él». Hoy vive en Las Palmas

El Globetrotter blanco

Cabrera jugaba de una manera diferente, espectacular, rápida, eficaz y divertida. Muchos eran los que se deleitaban más presenciando los malabarismos del canario en las ruedas de calentamiento que viendo a sus compañeros compitiendo sobre el parquet». Así describe el periodista José Luis Hernández a Carmelo Cabrera en su biografía, autorizada, ‘El Globetrotter Blanco’. El que fuese base internacional jugó de 1968 a 1979 en el Real Madrid para llegar al Miñón Valladolid y permanecer aquí hasta 1981. Acabó en el CB Canarias. Su palmarés es envidiable, con 10 Ligas, 7 Copas, 2 Copas de Europa, 3 Intercontinentales... y una plata en el Eurobasket de Barcelona 1973.
Carmelo Cabrera Domínguez nació en Las Palmas de Gran Canaria el 6 de enero de 1950. Realmente comenzó a hacer deporte jugando al fútbol en el patio Colegio Corazón de María, posteriormente Claret de su ciudad natal, aunque pronto se cambió al baloncesto. «A los 10 años me llamaban Pelé porque usaba las paredes y todos los recovecos del patio para hacer jugadas al fútbol. Quizá ese aprovechamiento del espacio luego me sirvió para el basket», señala. A los 18 años llegó al Real Madrid tras una Operación de Jóvenes Talentos en la que acabó en la selección española júnior. En tres meses ya estaba con el primer equipo blanco -entre medias hizo la Mili en el Pinar de Antequera-.
En 1979, tras ganarlo todo con los madridistas, le llamó Gonzalo Gonzalo: «Me dijo que no se creía que me fuese del Madrid. Le comenté que solo me habían ofrecido un año y que necesitaba estabilidad. Él me la ofreció y en 3 minutos llegamos a un acuerdo». En el entonces Miñón coincidió con Nate Davis y dicen que entre ambos exhibieron dosis de espectacularidad nunca vistas en la liga española. «Yo hacía jugar a Nate... realmente disfrutaba con él», recuerda, añadiendo que se lo pasó «genial» con él.
Llegar a Valladolid fue una «nueva aventura» tras tenerlo todo en el Madrid. Coincidió también con jóvenes valores de la cantera blanca, como Morti, Arturo Seara, Vicente Lafuente, Samuel Puente... «Hicimos un equipo homogéneo y acabamos por detrás de los entonces intocables. Nos faltó un Sabonis para haber luchado por ganar la Liga».
Vivió en la calle Santo Domingo de Guzmán, 19, y recuerda que compraba dulces en el convento de las monjas Santa Catalina de Siena. Conocía ya Valladolid de su etapa de la Mili, pero la volvió a degustar: «La Rosaleda, Isabel La Católica, la Plaza Mayor... el lechazo, el vino, el cocido... lo único que no me gustaba era el frío. Soy canario y la niebla y la humedad no las llevaba nada bien. Recuerdo que durante muchos días no se veía el farolito del convento desde mi casa».
Santi Toca cogió el relevo de Gonzalo Gonzalo en la Presidencia del club y no le renovaron. Se volvió a casa, de la mano del CB Canarias, donde jugó hasta 1988, cuando se retiró: «Tenía que pensar en el futuro y me ofrecieron dirigir las instalaciones deportivas del Cabildo». 
Perito Mercantil y Licenciado en Ciencias Empresariales estuvo seis meses de mánager general en el Tenerife para luego entrar en política, siendo presidente de la agrupación electoral del CCN (Centro Canario Nacionalista) de Las Palmas de Gran Canaria y candidato a la alcaldía: «No salí como concejal y al poco tiempo lo dejé».
Desde entonces da clínics, campus, comenta partidos para la tele canaria... con el baloncesto entre ceja y ceja.

Reencuentro con Nate Davis

Carmelo Cabrera y Nate David formaron un tándem espectacular en el Miñón Valladolid, levantando de sus asientos en más de una ocasión a los aficionados que se daban cita en Huerta del Rey. Ambos disfrutaron las dos temporadas que estuvieron juntos. El pasado fin de semana se volvieron a encontrar en Madrid, esta vez como aficionados viendo la Copa del Rey. No dudaron en posar, como lo habían hecho hace unos años... como jugadores.